YouTube

Por Brandon Ramírez

 

Antes de comenzar a escribir estas líneas, veía algunos videos de YouTube, como casi todos los días, y de ahí surgió la idea para el texto de esta semana. Cada vez somos más quienes consumimos contenido a través de dicho sitio, que a su vez aumenta y diversifica su oferta muchas veces gracias a sus propios consumidores, todos creadores de contenido potenciales.

Aún recuerdo la primera vez que vi un video en este sitio, cursaba la secundaria, y un amigo me contó sobre la célebre caída de Edgar, que no duraba más de un minuto, el cual visité ese mismo día en casa, así como varías de sus parodias.

En adelante visitaba YouTube relativamente poco, hasta que comencé a seguir a algunos de los primeros vlogueros de México, ya en mis años de preparatoria, particularmente en los periodos vacacionales, cuando el tiempo libre me sobraba. Quizá fue porque el humor de sus videos era distinto al de la televisión, tal vez por el lenguaje más cercano a la forma en que platicaba con mis amigos, probablemente por los temas que trataban, no tengo tan clara la razón, pero cada vez seguía a más youtubers, y sus videos abarcaban casi todo lo que visitaba en este sitio.

Con el tiempo dejé de seguir a algunos de ellos, y comencé a usar más YouTube para escuchar música y ver los videos que la acompañaban, así como algunos canales de humor cuando quería relajarme. También lo utilizaba para gastar parte de mi tiempo libre, o esos momentos en que era de madrugada y el sueño no me llegaba. No sé si a todos, pero estoy seguro que a muchos nos ha pasado ese extraño trayecto, en que comenzamos viendo un video sobre algo que nos interesa, que bien puede ser una canción o animación que nos recomendaron, y terminamos tras una serie de sugerencias de la propia página, viendo gatos tocando el piano, peleas de borrachos o cualquier cosa totalmente alejado de aquello que inicialmente visitamos.

YouTube también llegó a convertirse en mi primera opción para buscar solución a algunos de mis problemas, particularmente con computadoras o celulares, en la infinidad de tutoriales que se pueden encontrar, la mayoría de ellos con resultados satisfactorios.

La disponibilidad total para consumir (en términos de videos) lo que quieres, cuando quieres, y prácticamente donde quieres gracias a este sitio, ha cambiado nuestros patrones de consumo audiovisuales, al igual que Netflix, que entre muchas cosas redefinió la manera en que se consumen las series: de tener que esperar una semana para ver el siguiente capítulo, ahora puedes, de una sentada, consumir toda una temporada (supongo que varios hemos pasado hasta altas horas de la madrugada viendo una serie, jurándonos a nosotros mismos que, ahora sí, solo vemos ese episodio y nos vamos a dormir).

La inmediatez y disponibilidad de información aquí y ahora, es cada vez algo que damos por sentado y exigimos en lo que consumimos. Antes se enviaban cartas y las conversaciones a distancia eran complicadas; hoy basta con entrar a nuestra aplicación favorita y podemos enviar texto, documentos o video llamar a quien queramos, esté donde esté y en cuestión de segundos. También debías visitar la tienda de discos para escuchar tus canciones favoritas; hoy basta con entrar a nuestro servicio de streaming preferido, o comprar las canciones en su versión digital. Además, sólo podías ver los videos musicales que querías cuando los presentaba el canal televisivo de música, ahora puedes hacerlo cuando quieras y las veces que quieras.

En cierta forma, YouTube ha sido parte de estos cambios, respondiendo a la necesidad de inmediatez. Es un modelo tan exitoso que, desde hace varios años, subir videos a esta plataforma es la manera en que muchos, la mayoría jóvenes, se ganan la vida. Esto dista totalmente a la forma en que la televisión crea contenido, puesto que aquí los propios consumidores, si se deciden, se vuelven en creadores solamente con una cámara y sus ideas, como iniciaron aquellos que hoy cuentan con millones de seguidores.

Los clásicos vlogueros, noticieros, animaciones, series, música, bromas, programas de chismes del medio, tutoriales, y los cada vez más famosos canales de videojuegos, son sólo parte de lo que uno puede encontrar en sus ratos de ocio en Youtube. Probablemente (hablando más de una sensación que de información confirmada) la mayoría de los jóvenes ubican más fácilmente los nombres Werevertumorro, Yuya, PewDiePie, Dross o el Rubius, que a los protagonistas de las telenovelas y series juveniles del momento o los integrantes de la emisión actual de Big Brother. No en balde los productos dirigidos para estos grupos de edad cada vez recurren más a youtubers para su publicidad.

Hay algunos miembros de esta plataforma que, contundentemente, afirman que el contenido de este tipo en internet terminará por desbancar y destrozar los medios convencionales como la televisión. Yo no lo tengo tan claro, al menos en el corto y mediano plazo. Seguramente lo mismo se decía con respecto al radio y la televisión, y yo aún veo a ambos coexistiendo.

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