Y si me muriera hoy, ¿qué me dirías?

Por Driveth Razo

Tal vez te echarías la culpa por no habernos reconciliado de la última discusión que tuvimos. O puede que te arrepientas de no haberme dicho más veces lo importante que era para ti. Puede que pienses que pudiste haber hecho más por mí, que faltó más de tu parte y que nos faltó muchas cosas por vivir…

Puede… puede… todo puede suceder. Todo lo que rodea tu mente pudo ser, pero no… ya no lo es. Es demasiado tarde, ya me habré ido y no habrá marcha atrás. La vida seguirá, el tiempo pasará y puede, o puede que no, te olvides de mí. Nuevas personas llegarán a tu vida, conocerás nuevos atardeceres y vivirás hermosas aventuras. Aprenderás a seguir adelante y en vez de recordarme con dolor, podrás recordarme con cariño y amor. Podrás volver a ver mi cara en esas viejas fotografías, que tanto te gustaba tomar, sin sentir ese nudo en la garganta y podrás revivir en tu mente nuestras aventuras pasadas, reirás con mi recuerdo y no llorarás por mi ausencia.

Solo ten paciencia, no te aferres a lo que pudo ser y mejor disfruta de lo que fue. No llenes tu mente de culpas y mejor llénala con todas las risas que vivimos juntas. No pienses que nos faltó tiempo, mejor piensa que el tiempo que pasamos fue eterno, porque por siempre en los recuerdos vivirán esos momentos. No te digo que dejes de llorar de un día para otro, ni mucho menos que a los cinco minutos de mi partida pienses en irte a celebrar. Digo que te tomes tu tiempo para sanar, no apresures las cosas pero tampoco te aferres a ese dolor. Tal vez querrás bloquearlo y guardarlo en un cajón, pero no es lo más recomendable ya que en cualquier momento puede hacer acto de presencia y será más difícil contenerlo y mucho más sobrellevarlo. Deja que todo fluya, ya que después de todo nuestra mente es como un río, por más fuerza que apliques en retener el agua, ésta siempre encontrará su salida.

Si sientes que algo salió mal entre las dos o que pudiste haber hecho de más, no busques mi perdón porque aunque lo tengas, no lo sentirás, no podrás escucharlo por más que lo grite en la eternidad. Primero trata de perdonarte a ti misma, y cuando logres hacerlo podrás sentir mi perdón.

Si sientes que faltaron palabras por decir, escríbelas. Deja fluir tus sentimientos a través del papel, puede que sientas que no es lo mismo que decírmelo en persona, que hablarlo y discutirlo, pero al final, la intención es lo que cuenta. No te guardes nada, deja que todo salga. Tus miedos, tus tristezas, tu enojo e incluso reclamos que puedas tener contra mí, no importa que sentimiento sea sólo escríbelo y déjalo fluir. Si no te sientes con ganas de escribir, puedes hablarme. Siempre te escucharé cuando me llames, aunque no puedas escucharme.

Si sientes ira, no te sientas culpable por sentirla, si crees que maldecir mi nombre te hará sentir en paz hazlo. Si sigues sin lograr sacarlo, incluso te doy permiso a que golpees un saco de box imaginando mi cara en él.

Si sientes tristeza y necesitas un abrazo, aunque no te lo pueda dar físicamente, quiero que sepas que siempre lo podrás recibir. Sólo cierra los ojos y recuerda la sensación que sentías cuando te abrazaba y no dudes en que desde la lejanía te estaré intentando dar ese abrazo que tanto necesitas.

Si te sientes culpable y piensas que nuestra amistad pudo haber sido mejor de lo que fue, no te sientas así. Recuerda que una amistad y cualquier relación es de dos personas y en este caso yo también podría haber hecho más. Nunca fuiste la única en esta relación, también yo fui parte de ella.

Puede que a pesar de todo lo que te dije, pienses que no lo lograrás, que es demasiado bueno para ser verdad, que siempre te sentirás así, pero aunque no lo creas sé que mejorarás. Sé que lograrás salir adelante como hasta ahora lo has hecho. Sé que seguirás luchando por tus sueños e ideales, pero sobretodo sé que seguirás siendo esa chica alegre y feliz que siempre recordaré.

Sigue siendo ese frondoso roble que conocí, fuerte e imponente. Sigue siendo como eres, no dejes que mi partida te afecte. No cambies, todos cometemos errores, después de todo no nacimos con un manual que nos enseñara a vivir la vida. Sigue descubriendo nuevas cosas y asombrándote con cada paso que des. No tengas miedo a demostrar el cariño que sientes a las personas y no te guardes las palabras que les quieras compartir porque después sentirás que es demasiado tarde para poder pronunciarlas. Recuerda, tengo fe en ti, sólo es cuestión que tú también la tengas. Te quiero mucho.


Imagen: https://techocolatecafe.files.wordpress.com/2015/10/154910_es-dificil-no-mirar-hacia-atras1.jpg

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