¿Y la Unión?

Por Aarón Rojas

Desde el comienzo de las elecciones francesas todo mundo tenía especulaciones e ilusiones respecto a la misma, no importando el país de origen o si existieran repercusiones directas o no a la política internacional o monetaria del lugar donde residieran.

Esto como consecuencia de una muy amplia campaña de globalización que cada vez más une a todas las naciones del orbe, pero lo que más llamó la atención en todo este vaivén electoral, fueron las propuestas y, claro, los candidatos que las proferían.

Eran, como en todos lados, varios los personajes que aspiraban llegar al puesto más importante de la nación gala, pero de entre todos, destacaban dos, un hombre joven y guapo y una mujer madura que presentaba ideas y no su figura.

Al paso del tiempo, unos fueron cayendo y otros levantando, finalmente los dos antes mencionados, uno de centro pero más inclinado a la izquierda y la otra de lado conservador, pero acusada de ultraconservadora, fueron quienes fueron posicionándose cada vez mejor.

La mayoría de las personas, veían con malos ojos a la candidata, pero no se fijaban que es una cuestión casi generalizada dentro de Europa y poco a poco va llegando a otros lugares como América. En los 70 hubo una llamada “Revolución conservadora”, por parte de la muy famosa Dama de hierro y su homólogo estadounidense, trayendo consigo, progreso y estabilidad al mundo occidental, además de ser impulsores de las más grandes decisiones europeas, llegaron a otros países occidentales gobiernos que asemejaban esa línea ideológica y resultaron muy provechas para sus naciones, un ejemplo claro de ello es Alemania y su señora Canciller.

Hoy el mundo se siente amenazado por un país que siempre ha oprimido a los demás, y creen que el triunfo en Francia ha sido determinante para la conservación de la unión del viejo continente, que para empezar, no está unido en su totalidad, nunca lo estuvo; y siguiendo esa línea, ya comenzó a resquebrajarse.

La amenaza debe verse igual dentro de las proporciones que lo ameritan. Pues aunque perdió, la candidata francesa, no era la única que pretendía sacar a su patria de la Unión Europea, su único pecado fue, ser la que más aventajaba de entre los demás y que llevaba esa idea dentro de sus propuestas.

De la misma manera, hemos podido apreciar, como es más fácil ver el peligro lejano y dentro de las fronteras extranjeras, pero se es incapaz de cuestionar con la misma dureza a aquellos que dañan nuestro país, que, después de todo, es donde vivimos y al que debemos ver con objetividad.

Lo que pasa en el viejo continente no es más que un reflejo de algo que es inevitable, la segunda revolución conservadora. Sin embargo hay algo que debemos analizar de todo esto. El cómo y por qué están resurgiendo estos movimientos.

Todo parte desde una lógica que puede ser incomprendida, pero de la que pronto habremos de vernos influenciada. Ésta depende de muchas aristas, sin embargo la que más ha de preocupar es aquella que señala como responsables a los extranjeros o exiliados.

En Europa siempre ha habido exiliados y personas que dejan su lugar de origen para buscar las mejores ciudades o los mejores países que, desde su perspectiva, serán más gentiles con ellos al momento de residir. Así pues, por otro lado, las complicaciones que esto ha tenido en los países a los que llegan los han obligado a tomar dos opciones, acogerlos o desterrarlos.

Esa problemática ha convulsionado Europa al tiempo que la ha dividido, pues mientras unos países tienen una política de puertas abiertas, entre ellos Alemania liderado por un partido conservador, otros no permiten el libre tránsito de los exiliados, como lo hacía el gobierno francés liderado hasta hace unos días por el Partido Comunista.

Esta sisma dentro de uno de los continentes que era ejemplo de la diplomacia y buen uso de las libertades occidentales, ha propiciado un gran descontento en los ciudadanos europeos, esto se reflejó primero en la Gran Bretaña (tema del que hable en su momento) y tuvo eco en las elecciones francesas, teniendo 5 candidatos 4 de los cuales estaban a favor de la salida de dicho país de esta Unión.

Por tanto no creo que valga acusas a la candidata de una pérdida de los valores franceses y europeos, solo por escuchar el llamando ciudadano, más bien, cabe cuestionarse por qué tuvo el segundo lugar con casi el 40% de votos a su favor.

No es culpa de ella, como no fue culpa del actual presidente estadunidense, fue le pueblo quien votó por ellos y sus ideas, ideas que de alguna forma van creciendo en esta sociedad que se decía ejemplo de entre todas.

La Unión Europea por tanto, debe estar lejos de sentirse aliviada y sobreviviente, pues aún faltan muchos países más con elecciones y no sabemos de qué manera pueda sorprendernos este continente.

Esta unión que se pensó como un oasis de paz y progreso, poco a poco pierde su lustrosa forma y se cae a pedazos, quizá no muy grandes, otros podrán decir que pueden resanarse, pero si ya hubo un brexit y estuvo a nada de haber un frexit, creo que no se debe cantar victoria.

En América, debemos preocuparnos, en el sentido que, si una sociedad que se decía unida a sí misma como la europea no pudo sobrevivir unida y comienzan a pensar en el divorcio; que puede esperar la latina, que aun piensa que hay una esperanza en la izquierda, misma que solo ha traído desgracia a todo país que gobierna.


Imagen: http://static.euronews.com/articles/366726/684x384_366726.jpg

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