¡Y la Reforma Energética llegó!

Por Ángel Arce

 

En 2013, después de décadas de lucha frontal en contra de uno de los hechos históricos que más nos han marcado como país y que simbolizan uno de los triunfos emblemáticos del pueblo mexicano, fue despedazado por los tecnócratas del “Nuevo Partido Revolucionario Institucional (PRI)”. Lo que se convertiría según sus impulsores en una nueva era para el sector energético del país con beneficios inimaginables para los mexicanos, hoy se ha convertido en el “clavo” en el ataúd del sexenio de Enrique Peña Nieto, la cascada de gasolinazos que inició a partir de enero, no representa más que la reafirmación de las políticas públicas de abuso, derroche, mentiras y profundización de la política del beneficio de unos cuantos en detrimento de la mayoría, la Reforma Energética finalmente llegó y no vino acompañada de la reducción de las tarifas de energía, si no del incremento del precio de los combustibles y en corto plazo, de las tarifas del resto de la energía.

¿Qué hubieran hecho ustedes? La izquierda progresista partidista, particularmente el Partido de la Revolución Democrática (PRD), respondió desde aquel 2013 con los mismos argumentos que hoy lo hace, “modernizar sin privatizar”. Si los excedentes petroleros en lugar de financiar los gastos onerosos del Gobierno Federal y sustituyendo las condonaciones fiscales que éste hace a los grandes consorcios empresariales se hubieran invertido en nueva tecnología de exploración, extracción y refinación, sencillamente hoy no importaríamos 60% de nuestros combustibles, pues produciríamos la gasolina en el país ofreciendo precios competitivos y bajos en el mercado interno, vendiendo hacia el exterior, en precios establecidos por el mercado internacional, lo que en lugar de ser una debilidad para la economía mexicana y la de las familias del país, hoy sería una fortaleza. La insensibilidad de la clase política de derechas hacia la situación que día a día viven los mexicanos “de a pie”, ha terminado por profundizar no sólo la desigualdad y la injusticia, sino el resentimiento generalizado de la sociedad hacia el quehacer político, lo que se convierte en un elemento altamente negativo y peligroso para continuar con la construcción de un sistema democrático saludable, estable y moderno que termine por generar las condiciones sociales, políticas y económicas que garanticen el desarrollo integral de los ciudadanos del país. El gasolinazo no solo significa un “asalto” más en contra de la sociedad en su conjunto, sino el desborde del cinismo y rapiña que la cultura política del PRI y aliados, han instaurado nuevamente a partir de su victoria electoral en 2012, reafirmando ante los mexicanos que en México, la política sólo es benéfica para unos cuantos y no como debería ser: benéfica para buscar el bienestar de la comunidad en su totalidad.

Sin embargo, este punto de profundización de la política del abuso y rapiña priísta como nunca antes se había visto, es una oportunidad para que los ciudadanos asuman su papel como actores protagonistas de un cambio radical en la situación política, social y económica del país siempre de forma pacífica y con convicción, de que a pesar de la denostación del quehacer político por unos cuantos, esta vía, es la principal herramienta de la raza humana junto a la ciencia, para la transformación de su entorno de forma positiva. Las fuerzas progresistas, sobretodo el Partido de la Revolución Democrática, refrendan que aún hay alternativa para no solo revertir el “Gasolinazo 2017” sino para reformar realmente el sector energético de México rumbo al futuro en donde la transición de la energía fósil a la energía limpia, renovable y sustentable, no es un lujo, sino un deber además de aprovechar los recursos fósiles de manera responsable, productiva y en beneficio del desarrollo del país y sus ciudadanos. ¿Cómo empezar a hacerlo?

1.-Promoviendo un periodo extraordinario de sesiones con el objetivo de modificar la Ley de Ingresos para el año 2017 eliminando los “gasolinazos”.

2.-Reducir en 50% el IEPS en los combustibles y recuperando el otro 50% ejerciendo una política fiscal progresiva en donde los grandes consorcios empresariales paguen los impuestos que les corresponden sin condonaciones.

3.-Incrementar el Salario Mínimo hasta llegar a los $200 pesos paulatinamente para fortalecer la economía familiar.

4.-Reducir los gastos onerosos y presupuesto destinado al gasto de los tres poderes de la Federación, así como a gobiernos de los tres niveles además de los partidos políticos.

5.-Modificar la Reforma Energética para regresar a manos del Estado, la rectoría del sector y del mercado interno de éste.

6.-Invertir las ganancias petroleras en nueva tecnología que impulse y potencie la exploración, extracción, investigación y construcción de nuevas refinerías para producir nuestros propios combustibles y productos derivados del petróleo; prescindiendo de la necesidad de importación. 

7.-Iniciar la transición hacia las energías renovables, limpias y sustentables.

8.-Combatir la corrupción en Petróleos Mexicanos (PEMEX), que hoy tiene a esta empresa productiva del Estado, cercana a la quiebra.


Imagen: https://www.facebook.com/NuevaIzquierdaYucatan/

Comentarios

Comentarios