¿Y después del #RenunciaYa?

Por René Rejón

Nada detiene la caída estrepitosa de Enrique Peña Nieto (EPN). Corrupción, incompetencia y hasta mala suerte, se amalgaman alrededor de la figura presidencial para producir el peor índice de popularidad del Ejecutivo mexicano en los 14 últimos años. Según datos de Parametría, 73% de los mexicanos desaprueban el desempeño de EPN.¹  La delincuencia, el narcotráfico y la pobreza son los rubros más costosos para la popularidad del presidente.

Peña es un tipo famoso. Es difícil recordar a un político más conocido (que no popular) y en boca de todos. Su época dorada tuvo lugar durante su gubernatura del Estado de México. Su producido carisma y una impresionante estrategia mediática, exaltó y protegió (cof cof, Atenco, cof) la figura de Peña, perfilando su victoriosa elección de 2012. Años atrás, después de bochornosos (la FIL y sus tres libros) y lamentables incidentes como el de Universidad Iberoamericana que dio lugar al Movimiento #YoSoy132, Peña fue el motivo de la primera manifestación ciudadana en contra de un candidato a la presidencia de México. Desde entonces, su popularidad ha ido cayendo, sufriendo los estragos de escándalos de todo tipo: no hace falta recordar la casa blanca, su tesis de licenciatura, y la visita de Trump.

La situación, parece ser, ha llegado a un punto crítico. Usuarios de redes sociales, y algunas organizaciones de la sociedad civil, han convocado a una manifestación (#RenunciaYa) para exigir la dimisión del presidente.² Este 15 de septiembre, del Ángel de la Independencia al Zócalo, una multitud marchará de nuevo en su honor(¿?). Pero, ¿qué significa esta marcha?, ¿tiene algún alcance más allá de la catarsis? O quizá es sólo otro síntoma del “mal humor social” que aqueja a los mexicanos.

Para entender los verdaderos alcances de esta consigna, hace falta entender el marco institucional al respecto. Las disposiciones legales sobre el Poder Ejecutivo, emanan del capítulo III de la Constitución, y desde allí, puede extraerse que, el presidente sólo puede renunciar por “falta causa grave” y su renuncia estaría sujeta a la calificación del Congreso de la Unión. Si EPN decidiera presentar su renuncia ahora (y el congreso aceptarla), el Secretario de Gobernación asumiría provisionalmente la presidencia. En tanto que el Congreso de la Unión designaría a un presidente substituto, quien se haría cargo de la titularidad del Ejecutivo por lo que resta del mandato.³ Un párrafo de normatividad vigente, y una pizca de criterio político, son suficientes para aclarar que Peña Nieto no va a renunciar. No es este el espacio para debatir porqué el presidente no va a dimitir, o las repercusiones simbólicas o reales de su hipotética renuncia, mucho menos para ponderar moralmente su responsabilidad en esa decisión.  Lo relevante, para los fines de este blog, es el carácter de la convocatoria.

#RenunciaYa es una caja de Petri, para al accionar político de muchos ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil. #RenunciaYa juzga, critica y condena (con justas razones, quizá) el mandato de Enrique Peña Nieto y exige su renuncia: una renuncia que no soluciona nada (no en primer momento). #RenunciaYa, no viene acompañado de un proyecto alternativo o de una propuesta construida. Se propone la destrucción, y la construcción se deja para después. No quiero defender lo indefendible. No pretendo negar aquí que hay edificaciones que merecen ser demolidas, sino solamente señalar  que los escombros no son tampoco solución.

La hipotética renuncia de EPN no solucionará nada si no viene seguida de proyectos, de propuestas, y de planes emergentes sólidos y bien pensados. Ni siquiera estoy seguro de si el vacío es deseable, si no hay con qué llenarlo. #RenunciaYa nos servirá a todos para desahogarnos, pero no le sirve a México.

*Nota: Este blog cometería el pecado que denuncia si se detuviera aquí: criticando #RenunciaYa sin sugerir alternativas. Construir, desde luego, es mucho más difícil que destruir, sobre todo si se toman en cuenta las condiciones económicas, políticas y sociales del país, y la coyuntura internacional que lo rodean. La sociedad civil, y el ciudadano de a pie, puede sentirse incapaz ante los retos que México enfrenta. Los problemas son demasiado grandes, y no tienen solución inmediata. Mi sugerencia en este sentido sería comenzar: no hay remedios mágicos, y precisamente por eso es necesario empezar cuanto antes. Participa, infórmate, involúcrate. Hay proyectos construyéndose y planes trazándose, búscalos, identifícate, y sé parte. Eso es lo que el país necesita, y no es algo que pueda conseguirse con la renuncia de EPN.


¹Redacción Animal Político, “Peña registra la aprobación más baja para un presidente en los últimos 3 sexenios: Parametría” Disponible en línea: http://www.animalpolitico.com/2016/09/pena-aprobacion-encuesta-sexenios/  Consultado por última vez: Septiembre 15, 2016.

²Redacción Mundo Hispánico, “Mexicanos convocan marcha para pedir renuncia de Peña Nieto”. Disponible en línea: http://mundohispanico.com/noticias/mexicanos-convocan-marcha-para-pedir-renuncia-de-pena-nieto  Consultado por última vez: Septiembre 15, 2016.

³Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en línea: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/htm/1.htm Consultado por última vez: Septiembre 15, 2016.


Imagen: https://pbs.twimg.com/media/CrXak19VIAAXAr4.jpg

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