Voto de odio, irrazonabilidad y el todo y la parte (II)

Por Miguel Téllez

En el escrito anterior hablé acerca de los debates políticos –al menos del presidencial, jefatura de gobierno y por diputación del distrito XXXI-, de la irrazonabilidad, de pautas mínimas para un consenso o diálogo, así como la dificultad de elegir que nos proporcionan algunos candidatos al no ser claros en sus propuestas ni en sus tendencias sustantivas acerca de la política y la ética –sí, de ética. A continuación hablaré del voto de odio y, si el espacio lo permite, del todo y la parte.

No entenderé “voto de odio” como lo ha descrito grosso modo Ricardo Alemán –aunque sin duda su breve escrito es allá del 2016, mucho tiempo en el transcurso de las ideas, además que sin duda él no quería hacer un análisis conceptual o un examen semántico basado en criterios. En cambio, seguiré lo expuesto por José Antonio Crespo. Para seguirlo, considero importante partir de algunas premisas –que estoy seguro, él estaría de acuerdo con ellas para reconstruir la idea del “voto de odio”.

Primero, no hay siempre –y tal vez ni siquiera se llegue a una alta probabilidad- reflexión o racionalidad por parte del votante. Es decir, es un error creer que sólo hay racionalidad a la hora de pensar el voto. Lo que sí hay –y seguramente con alta probabilidad- es el influjo de emociones. Por tanto, el voto de odio es eso: una elección a partir del odio que nos generan ciertos candidatos o partidos políticos. Podemos dar ejemplos: odio hacia el PRI por sus tantas opresiones, desapariciones, etc. Odio hacia el PAN por su creencia de que una “guerra contra el narcotráfico” es la solución al problema de las drogas y el narcomenudeo. Y así podemos seguir con los demás partidos –odio al PVEM por ser una especie de ahijado del PRI, al PES por ser de ultraderecha y codearse con el Frente Nacional por la Familia cuando éstos son conservadores de primer nivel, etc.

Así las cosas, el voto de odio representa, en primer lugar, no una elección a partir de una comparación entre propuestas, viabilidad de las mismas, antecedentes políticos –respecto a su posicionamiento frente a aprobar leyes o impugnarlas-, etc. Más bien, aquello que termine resultando de ese voto de odio, es porque no se quiere lo que ha ocurrido o imperado en determinado tiempo.

Sin duda que podemos preguntarnos si es razonable que el voto sea influido por emociones o sentimientos. Y cabe mencionar que el voto de odio no es el único que puede darse, como bien señala Antonio Crespo, el voto de miedo también existe: miedo a que aquel candidato que tanto promete, realmente nos ocasione problemas al querer hacer potencia un país que aunque cuente con bastantes recursos, se ignore su participación en la economía internacional. Se quiere correr en un ámbito donde los “cambios” deben pensarse mínimo en un alcance de diez años –si es que se plantea un cambio a nivel nacional.

Lo que quiero destacar es que un voto influido por el odio no es razonable. No niego la importancia de las emociones en cuestiones normativas, desde lo ético a lo político, ya que sin duda no debemos tolerar lo intolerable. Y comprendo que algunos partidos –tal vez uno, especialmente- ya no deberían ser tolerados –es decir, votados- en México. Sin embargo, más allá de los casos paradigmáticos, odiar a todos por igual no es sano para una elección, especialmente una donde hay muchos cargos políticos en juego. De hecho, considero un tanto irracional –en algún grado, que excluye la optimalidad- el que un votante llene todas las boletas guiado sólo por el partido, sin conocer qué ha hecho o qué pretende defender y hacer el candidato para el cargo determinado. Sin duda que tampoco se trata de darle un voto a todos los partidos, porque como dije, por exclusión, hay partidos que realmente no se merecen el voto. Esto en cuanto a los partidos, sin duda que en las emociones –lo que influye de más- los candidatos independientes no gozan de tanta fama, y esto también representa un problema para lo que supuestamente llamamos democracia y voto informado. Por tanto, la razón fundamental para criticar el voto de odio son las elecciones de corte irracional –a excepción de las que se dan en casos paradigmáticos- en las que puede desenlazar tal voto.

Ahora pasaré a hablar del todo y la parte. Este tópico sin duda es bastante complejo. Incluso lo es respecto en cuestiones filosóficas – ¿es la parte o el todo lo que hacen ser algo que es?-. Sin duda que podríamos hablar de las condiciones necesarias y suficientes, pero en un ámbito social, no parece que tal metodología nos ayude: ¿es suficiente votar por determinado candidato –de determinado partido- sólo porque el candidato admirado se toma fotos con él? ¿Es necesario que el candidato realmente esté capacitado para el puesto, o lo es más que pertenezca al partido adorado?

El todo y la parte en la política –que es algo que considero debe pensarse- también influye cuando pensamos en los gabinetes que pretenden construir los presidenciales. ¿Qué pasa cuando un personaje, considerado para formar parte de algún gabinete, está envuelto en asuntos de corrupción, pero nuestro candidato ídolo lo acepta? ¿Debemos aceptar sin recelo? ¿Es que no hay más gente que pueda ser considerada?

Las cuestiones anteriores también, considero, deben tomarse en cuenta para que se dé un voto informado. Así mismo, cualquier candidato debería dar cuenta de las designaciones que haga para conformar su gabinete. Si es el caso que no lo hace, esto tendría que causarnos ruido: ¿no se supone que el sistema democrático hacia el que estamos yendo se sustenta en razones, propuestas, etc.?

¿Cuál es el peligro que se corre al no tener en cuenta factores como el voto de odio, irrazonabilidad y el todo y la parte? Dejaré la respuesta para el siguiente escrito, ya que además quiero cuestionar si a caso estos tres factores implican pedirle demasiado a un votante o son criterios razonables.


Fuentes de referencia:

http://www.milenio.com/opinion/ricardo-aleman/itinerario-politico/el-voto-por-odio

http://www.eluniversal.com.mx/articulo/jose-antonio-crespo/nacion/voto-del-odio-vs-voto-del-miedo


Imagen: https://conejospdf.blogspot.com/2018/03/

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