Víctimas del mañana

Por Aura Pérez

“Dicen, las desgracias no vienen solas,
crecen rojas de sangre como amapolas las flores del odio,
en campos de refugiados
donde el dolar sobrevive mientras mueren los estados
pregúntate que nos controla esclavos del yen,
del euro, de las tiendas de todo a 100
pregúntate que significa comprar lo que no necesitas
y no puedes pagar; pregúntate que implica
y a quien haces rico con tu pobreza
y tu vida de mano de obra barata con tu cabeza
centrada en comprar y no en crear
formas de vida alternativas para escapar de la presa
de un sistema que sirve a los interés
de una minoría, es difícil no caer en la misántropa
mientras miro alrededor,
donde una vida mejor es ganar la lotería.”

Dicen-Rapsusklei, Sharif y Juaninacka 

Los crímenes de estado están acabando con el futuro mexicano, destrozan la existencia de todas las personas que compartimos territorio. Hace mucho que la esclavitud se abolió, pero las condiciones para  los mexicanos no cambian. Habitamos las ruinas de la promesa llamada: estado nación independiente, que ha estado plagada de codependencia occidental. En el delirio de lo ajeno sucumbimos, nos entregamos y perdimos. La herida es tan grande hoy, que no hay cómo detener a las instauraciones malditas que se construyen día a día. 

Las salidas de emergencia se nos esconden y la cotidianidad progresista enmascarada de ideas de consumo, producción, propiedad y trabajo como claves para la felicidad, normalizan, violentan, invisibilizan, marginan, desaparecen y matan. Independientes vamos individualistas, aislados cargamos la cruz sin notarnos acompañados. No damos cuenta que el único desamparo es en el que nos deja el sistema democrático sexenio a sexenio, norma a norma, derecho a derecho, ojo por ojo, vida por vida. Caminamos desnudos frente al fuego pues los días se vuelven cortos y el miedo grande. Deseos se nos imponen como presidentes y servidores públicos. Se nos dice que llegamos tarde por no alcanzar las metas impuestas y prefabricadas por los intereses de unos cuantos. El pecado y la culpa nos quitan la libertad, y es que…  ¿Por qué preferimos ir en la “dirección incorrecta”?.  Que duela pero no mate, que no cueste pero que gratifique, que me pegue pero que no me deje, que satisfaga pero que no me concientice. Los deseos dominantes enseñados nos mantienen esclavos, idiotizados del goce con el que pecamos y nos destruimos, nos arrancamos la carne, bebiendo de otras sangres que podemos degustar pero que no sacian. 

¿Dónde cabe la utopía en días de tristeza e incertidumbre profunda? la pérdida de sentido a la vida tiene una sed insaciable de víctimas que se regocije de su miseria y vea pasar la vida sin entender lo inalienable y lo transcendente del conocimiento interno al que “renuncian”, pero que finalmente siempre buscan. Todo causa del miedo, del canguelo que causa concernir siendo para otros. Timados de “ser ellos mismos”, con ideas plasmadas de reconocimiento, inteligencia, afinidad y concordancia (armonía farsica de la represión del ser), estamos todo el tiempo hablando y construyendo la proyección ilusoria llamada: futuro. Pero el futuro está aquí, somos nosotros y estamos muriendo, nos están matando.


Imagen: Pieter Brueghel “El triunfo de la muerte”

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.