Un vistazo a Corea del Norte

Por Brandon Ramírez

Estamos un poco acostumbrados a ver en Corea del Norte un régimen radical y reaccionario, fuera de la normalidad global y quizá anacrónico en algunos puntos. Cada cierto tiempo, y últimamente por las declaraciones públicas del gobierno estadunidense actual, vuelve a ocupar espacio en los medios. Pero obviamos mucha de la lógica interna del mismo país, y no estaría mal esbozar algunas líneas generales del tema quizá más importante dentro del mismo: el ejército.

Al finalizar la segunda guerra mundial, el primer enfrentamiento donde se vieron involucradas las dos potencias vencedoras fue la Guerra de Corea, a principios de los años 50 del siglo pasado; ésta dio como uno de sus resultados la creación de dos países: Corea del Norte y Corea del Sur. Se instauró en el primero un gobierno comunista basado en la ideología del juche y gobernado por Kim Il Sung, al que la U.R.S.S. y China apoyaron principalmente en lo relativo a la industria pesada (específicamente el sector bélico), dada la tensión que seguía existiendo con los surcoreanos apoyados por los Estados Unidos.

El deterioro de la URSS y los cambios en las relaciones internacionales con China generaron inestabilidad al interior de Corea del Norte, misma que impulsó el desarrollo que Kim Il Sung dio a su propia adaptación del marxismo a la realidad norcoreana, y que posteriormente su hijo Kim Jong Il, terminaría por desarrollar. La posterior hambruna de principios de los 90, la llamada “marcha ardua” por el gobierno norcoreano, aunada a la caída del bloque socialista, la acelerada transformación china y el primer cambio de Líder del Partido (por el cual Kim Jong Il ocupa el puesto de su padre, Kim Il Sung), da lugar al cambio que ocurre en la doctrina filosófica norcoreana –la complementación del juche con el songún-, que deviene en la exacerbación de la incidencia del ejército en la sociedad.

Esos dos principios han sido la guía del régimen las últimas décadas. Por un lado, el Juche es aceptada como la ideología oficial, reconoce a las masas populares como los agentes revolucionarios, que deben ser guiados y educados por líderes que impriman en ellos la búsqueda de la libertad (de cualquier fuerza foránea) y conciencia de su capacidad creadora y transformadora del mundo. Logrando esto en el ámbito individual, debe manifestarse en la sociedad en un Estado que pelee por su libertad, un Estado autosuficiente y unido en todo sentido, incluida la política, por lo que cualquier punto de vista distinto al del líder deberá verse como una amenaza. En suma, una nación que se guíe por el Juche debe poseer independencia política, autosuficiencia en la economía y la capacidad de autodefensa en la salvaguardia nacional. Sobre este último punto, se menciona que todo el pueblo debe estar listo para formar parte de esta línea defensora en caso de invasión del imperialismo extranjero, por lo que debe buscarse que todo el pueblo esté unido en torno a éste. Juche es, entonces: la búsqueda de independencia y autosuficiencia individual, a partir de su obtención en el ámbito nacional.

El otro, Songún, sustenta la política de Estado a través de la cual el régimen norcoreano ha enfrentado y enfrenta sus problemas, y que ha utilizado de manera latente desde la fundación del país. Esta política consiste en darle prioridad a los asuntos militares y sus avances sobre toda otra causa del socialismo, estableciendo al ejército como el “pilar” de la revolución. Es planteada desde Kim Il Sung pero es Kim Jong Il específicamente el que la adapta y formaliza como política nacional de Estado. Durante su mandato, el Songún tuvo varios usos e interpretaciones distintas, adaptándose según fuera necesario a las condiciones específicas de cada acontecimiento: fue utilizado desde para la defensa y protección de la sociedad, población y fronteras de naciones agresoras, hasta para algunas de las tomas de decisiones más importantes de la nación en materias económicas y sociales a través del incremento de la participación en la vida nacional del ejército popular coreano. Con el cambio hacia la ideología del Songún Chongch’i también cambia la ideología nacional completa, construida en torno a la filosofía del Juche, ya que este concepto remplaza a las masas encauzadas por el Partido Comunista con el ejército como la fuerza conductora dentro de la sociedad.

Básicamente, esta política de Estado, según su discurso e ideología, perfecciona la ideología militar como base y sustento de la defensa nacional, y la extiende hacia todos los ámbitos de la vida del Estado y la evolución y preservación del socialismo como sistema nacional ideal. El ejército ya no es sólo un medio de protección de la nación en situaciones de crisis o de riesgo nacional o internacional, sino que logra meterse hasta el ámbito aparentemente más insignificante de la vida privada, cambiando toda ideología de desarrollo de la sociedad hacia una de desarrollo del ejército, ya que según Kim Jong Il: “un poder militar es el primer poder de una nación en la lucha en contra del imperialismo y por la independencia y el socialismo y si la nación vence al enemigo en el frente militar podrá emerger victorioso en cualquier otro escenario”.

Teniendo esto en mente, junto con el aislamiento que vive la sociedad norcoreana, que no puede cruzar sus fronteras y conoce sólo del mundo exterior lo que el núcleo cercano del líder considera necesario, muchas veces creando toda una narrativa irreal donde su régimen es trazado como un actor fundamental del mundo contemporáneo, nos permite entender mejor el papel que si líder lleva a cabo en el escenario geopolítico cotidiano. Fuera de eso, su avance armamentista, siendo el sector militar el pilar fundamental de su sociedad, es una prioridad y realidad, y sus avances nucleares no deben ser tomados a la ligera, como no lo han sido hasta ahora. La inestabilidad a los equilibrios mundiales que rodearon la envestidura de Trump parecen estar equilibrándose nuevamente en todo sentido (hacía el exterior). Pero del lado norcoreano, una sociedad que ha sido diseñada para poner en el centro de su desarrollo mismo al ejército, es comprensible que la situación vaya a seguir de forma similar hasta que sus apoyos dejen de serlo.


Imagen: http://www.thebohemianblog.com/2012/09/dark-tourism-pyongyang-north-korea.html

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