Un cuerpo (más)

Por Guillermo Alvarado

Los dos buscan lo mismo, los dos luchan contra la soledad dentro de sus cuerpos, los dos van por el mundo en búsqueda de la plenitud, buscan un cuerpo al cual juntarse, unirse, fundirse en uno. Explotar su sexualidad, explorar la sensualidad del otro, amalgamarse, penetrar en el otro cuerpo, buscando lo que les falta, esperando encontrar aquella gran parte de la que carecen. 

Ella recibió su solicitud de amistad, él se prendió de su fotografía, se escribieron por horas la primera vez, pasaron los días y se apilaron en semanas, al cumplir tres semanas de haberse contactado, concertaron un primer encuentro, para entonces habían saturado la memoria de sus celulares con mensajes de voz y fotografías. Era momento de dar el siguiente paso.

No fue nada elaborado, fue algo casual, acordaron encontrarse en la plaza comercial mas céntrica entre sus dos domicilios, se vieron, por millonésima vez, pero ya no era una imagen estática, era un cuerpo frente al otro, se saludaron, se tomaron de la mano por vez primera y nerviosos navegaron por el caudaloso río de gente que circulaba por los pasillos del centro comercial, las primeras palabras se trababan en sus labios, ninguno de los dos encontraba ritmo en la charla, reían nerviosamente, sin mucho que agregar, tan solo comentarios aislados y temas que habían sido abordados en mensajes de texto, después de un tiempo, con el cobijo de una cafetería y del calor de las luces artificiales la charla empezó a tomar forma y la noche se acomodó.

La primera cita fue un éxito, las dos siguientes no se quedaron atrás, el tiempo se precipitó como una cascada y cuando menos los pensaron habían pasado tres meses con múltiples encuentros, aunque siempre en lugares públicos; naturalmente él fue quien lo propuso, no era algo fuera de este mundo, era habitual en los jóvenes de esa época, atrás habían quedado los valores que solo sus padres y abuelos conservaban, él la deseaba, ella deseaba estar con él, en cualquiera de sus variaciones, aceptaría estar con él si él aceptaba estar con ella para siempre, el deseo a menudo puede nublar el juicio y a toda costa nos hace llegar a nuestro capricho.

Fue de mutuo acuerdo, buscaron y encontraron el lugar donde “pasarían” la tarde, optaron por ir a un hotel, sería mas fácil para ambos, en sus respectivas casas casi siempre había familiares presentes, para ella sería la primera vez y el hecho de pisar un hotel añadía doble suspenso a la aventura. Confabularon sus coartadas, ella saldría con una amiga, él iría a la escuela, el plan estaba trazado, el deseo lo impulsaba y el placer era el fin último.

Con manos sudorosas pero firmes en su decisión, atravesaron las puertas del hotel, él se registró en el lobby, escogió una habitación con cama matrimonial y bajo la mirada morbosa del intendente pagó y recibió la llave de la habitación. Con una inquietud menos, se dirigieron a la habitación, subir por el elevador, caminar por el pasillo y girar la llave parecía irrelevante, de un momento a otro estaban dentro de las cuatro paredes melocotón, allí todo parecía nuevo, los muebles y demás objetos tenían ese aspecto en el que el tiempo no pasa sobre ellos, solo al acercarse y ver detenidamente la cama y los alrededores, notaron el desgaste del edredón y la humedad repintada trepando por las paredes. 

La habitación estaba pobremente decorada con afiches semi-artísticos, en el aire, un agrio aroma aséptico llenaba los pulmones, luces amarillentas inundaban todo el cuarto y presentaban la cama matrimonial como la carpa principal de un circo o de un cuadrilátero en una contienda pugilística, él se sintió abrumado por la situación, pero tomada de su mano se encontraba una chica hermosa con las mismas preocupaciones y las mismas pasiones abarrotadas, se dirigieron entonces directo a la cama y tendiéndose como un par de montones de ropa sobre el colchón comenzaron a juntar sus labios desordenadamente, dos pares de manos se tocaban y desnudaban guiados por el calor y el deseo mutuo.

Sin mayor preámbulo, sin más inhibiciones, con lujuria, con lascivia, aquellos cuerpos se ofrendaron mutuamente a un dios superior a la monotonía, al deseo mismo, desnudos, sin mas que portar que su propia piel y cabellos, frente a frente desnudos y tersos, tensos no de pudor sino de excitación, aceptaron el cuerpo que se presentaba ante sus ojos y sucumbieron al encanto máximo del placer carnal, con orquestas de gemidos, dentro de una catedral de manos y caricias, de besos que llueven en el dorso y en la nuca, con dedos que urgen y arañan, con lenguas de fuego, con palabras obscenas y sardónicas muecas, con la maravilla del coito y su misteriosa evidencia el orgasmo, aquellos cuerpos se sintieron llenos y compenetrados uno al otro. 

Con los ojos cerrados, él permanecía en reposo, con una respiración lenta y plácida, una sonrisa de mármol reflejaba una mente en completa tranquilidad. Ella permanecía a su lado, con el cuerpo igualmente liviano, despreocupado, definitivamente el sexo había ayudado bastante a su nerviosismo, ahora podía desenvolverse mejor, hasta el último momento él le ayudó a su propósito, una mano fina alargó un objeto debajo de la almohada, un movimiento rápido, solo un par de segundos bastaron para afianzar el filo que sobresalía de aquellas manos que habían dado placer y ahora daban muerte, un corte rápido en la garganta él intenta ponerse de pie, ella lo impide con otro tajo en su costado, y otro más en su bajo vientre, cae en la cama, tratando de moverse, ella sube sobre él y lo tapa con la almohada y las cobijas raídas conteniéndolo, en instantes la sangre lo abandona y la muerte lo acoge, ella toma la navaja y corta, reduce a jirones aquel cuerpo desafortunado, ella busca enajenada dentro de aquel cuerpo, como un minero en buscando oro, como un animal sediento de agua, ella escarba entre vísceras, buscando mariposas de esas que se sienten cuando estás enamorado, buscando responder su pregunta, y saber si en verdad la amaba o solo pretendía llegar a su cuerpo. Ella solo buscaba un poco de amor propio en otro cuerpo. Un cuerpo más a la lista. 

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