Turquía: ¿qué sigue tras el intento de golpe de estado?

Por Alberto Ugarte

 

El retorno de los nacionalismos en el mundo no es cosa nueva, no son orgánicos o artificiales, los nacionalismo del siglo XXI han tomando formas inesperadas, intentando consolidar algún tipo de legitimidad, gobiernos de todas las latitudes buscan realzar la  identidad nacional de sus ciudadanos. Es así como varios movimientos nacionalistas han instrumentalizado todo tipo de símbolos, tradiciones e ideas. Tal es el caso del nacionalismo turco, que en los últimos meses ha utilizado a su conveniencia tanto el secularismo como el islamismo. Sin importar qué tan contradictorio suene, el actual gobierno turco ha sido bastante eficaz en el uso de este método. Paralelamente a los recientes sucesos internacionales relacionados con el asenso de la extrema derecha en Europa y otros populismos, el caso de Turquía resulta interesante para entender cómo ciertos tipos de sistemas socio-políticos, pueden saltar de la democracia representativa y el liberalismo económico y político a un autoritarismo represor y centralizado en cuestión de meses. Muestra de esto son las acciones del presidente Recep Tayyip Erdogan, quien últimamente ha modificado sustancialmente la retórica del partido AKP. Como un intento por seguir con el proyecto secular y nacionalista turco, el partido fue creado en 2001 con intenciones claras de poder negociar la entrada de Turquía a la Unión Europea, no obstante actualmente ese mismo partido promueve la detención de periodistas, limita la libertad de expresión y utiliza la represión como solución política ante la oposición social. El intento de golpe de Estado el pasado julio, culminaría con la captura de 2700 soldados sublevados y 47 civiles muertos.

Más allá de las terribles consecuencias para la democracia en este país, el intento por terminar con el gobierno de Erdogan es sólo la punta del iceberg dentro de la historia militar, política y social de Turquía. El papel del ejército dentro del sistema político turco requiere que miremos la historia de este país, sobre todo en términos nacionalistas. En pocas palabras el nacionalismo turco ha usado al ejército como defensor del secularismo y en los últimos 20 años, como defensor de la delgada línea democrática que situó a Turquía en la mesa de la OTAN, la Unión Europea y otros organismos internacionales. Pareciera ser que los acontecimientos geopolíticos y sociales de la región como la guerra en Siria, el denominado Estado Islámico y las revoluciones democracitas en Túnez y Egipto, han puesto a prueba el manejo democrático de la crisis de migración y la contención de movimientos separatistas como el kurdo.

Con una población que supera los 78 millones de habitantes (2015) y una superficie geográfica de casi 800 mil kilómetros cuadros (Banco Mundial, 2016), entre 2001 y 2007 la economía turca se consolidaba como un actor fundamental para el crecimiento macroeconómico regional y mundial. Pero la inestabilidad política del país y el abandono de la democracia como eje de crecimiento social y económico han volcado a Turquía hacia escenarios más obscuros y autoritarios. Aunque para Turquía los golpes de estado son hasta cierto punto un patrón repetitivo, el trasfondo del último intento “fallido” no hace más que evidenciar la fragmentación social y política tanto fuera como dentro del ejército. Asimismo, la censura de medios de comunicación, sitos web y la detención de periodistas, políticos de la oposición y estudiantes han sido el protocolo de seguridad nacional del gobierno.

Hoy la clase política encabezada por el presidente Erdogan, irónicamente utiliza discursos islamistas para legitimar el uso excesivo de violencia y borrar los escándalos de corrupción que inundaron al gobierno en los últimos dos años. Es así como en medio de contradicciones ente el secularismo- democrático y el islamismo- autoritario el gobierno turco intenta controlar la reacción social y la crisis política y económica que inició en 2013. Elegido democráticamente y con bastante popularidad social, el hoy jefe de Estado turco utiliza a su favor cualquier tipo de discurso nacionalista, ya sea enfatizando el papel del Islam, la identidad turca, la aparente democracia y el posicionamiento geopolítico del país antes otros rivales regionales.

Hoy, el escenario político y social de Turquía es incierto. Factores externos como la guerra en Siria, el movimiento separatista kurdo y las política migratorias de la UE influyen la forma en la que el presidente Erdogan enfrentará la polarización social y el terrorismo que ha causado estragos en los últimos meses. Apegándose a los sentimientos más radicales del nacionalismo turco, el presidente Erdogan intentará mantener el poder y consolidar constitucionalmente un sistema político que ya se acerca a una dictadura en toda la extensión de la palabra. Igualmente, el futuro de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) definirá en cierta medida las acciones que la UE y otros actores europeos reaccionarán ante la inclusión de Turquía a la lista de autoritarismos en Europa Central y el Cáucaso. Los patrones nacionalistas en esta lista comparten más de una similitud, tal vez Erdogan, Orban e IIham tienen más en común de lo que ellos mismos piensan.


Referencias: 

  • Díaz, E. El ingreso de Turquía a la Unión Europea. Un análisis desde las perspectivas política, económica y cultural (1999-2012). Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Licenciatura en Relaciones Internacionales, 1, 1 – 33. Retrieved May 1, 2014.
  • Aydın, A. THE PERCEPTION OVER THE CHANGE OF AXIS IN TURKISH FOREIGH POLICY IN TERMS OF A LIBERAL PERSPECTIVE BETWEEN 2002-2010. Journal of Süleyman Demirel University Institute of Social SciencesYear: 2013/2, XVIII, 1- 70 .
  • John Redmond, “Turkey and the European Union: troubled European or European trouble?”, International Affairs, no. 83 (2007): 311-312
  • López, C. R. Opinión Turquía en Europa: Preguntas y desafíos. Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos – REIM, X, 1- 30.

Imagen: https://www.akparti.org.tr/english/haberler/turkeys-premier-hails-wwi-campaign-as-rule-setter-of-turkish-nationalism/41679#1

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