Tras el espejo me encuentro

Por Driveth Razo

 

Tras el espejo me encuentro.

Me veo y al mismo tiempo no lo hago.

Veo un reflejo, más no creo que sea el mío. No quiero que lo sea.

No quiero que esos brazos llenos de cicatrices sean los míos. No quiero que esa sonrisa cansada sea la que aparezca en mi cara. No quiero que mi mirada sólo logre proyectar esos ojos vidriosos que luchan por no derramarse. No quiero que mi cuerpo sea aquel que está harto de luchar por una vida mejor.

No quiero. Simplemente no quiero que esa imagen que proyecta el espejo sea mi realidad.

Los días pasan y no sé qué hacer. Descuelgo todos los espejos de la casa e incluso veo como algunos se estrellan contra el piso al quitarlos con la menor precaución. A pesar de ello, nada cambia. Todo sigue igual. Los mismos brazos, la misma cara, el mismo cuerpo pero sobretodo la misma persona.

Antes de prender la computadora, esta me muestra mi reflejo. Aquel reflejo del cual huyo. Aquel que sigue persiguiéndome a pesar de no tener espejos que me lo muestren. Quiero destruir la computadora e incluso el celular cuyas pantallas confabulan contra mí. Todo lo que me refleje debe ser destruido.

Me encuentro en una esquina de mi cuarto. Temo levantarme y encontrarme con la imagen que tanto empeño he puesto en evitar. No quiero saber más de ese reflejo que me acosa incluso en sueños. No quiero despertar y encontrarme con que todo esto no es la pesadilla que creí, sino la realidad en la que he vivido en los últimos años. No quiero sentir que la vida se escapa a través de los años desperdiciados e inseguridades no superadas.

No quiero seguir viendo ese reflejo viniendo de mi propio cuerpo. No quiero quedarme estancada en esa imagen que no ha desaparecido a pesar de haber destruido hasta el último espejo de la casa. No quiero que esa realidad siga siendo la mía ni mucho menos que ese reflejo se convierta en una constante del futuro que está por venir.

Quiero que el espejo me muestre una sonrisa verdadera. Quiero que me muestre unos ojos llenos de fortaleza y esperanza. Quiero que muestre unos brazos que busquen abrazar al mundo que los rodea. Pero sobretodo un cuerpo que se encuentre al amanecer, que vaya despertando de ese letargo al cual se sometió tiempo atrás, un cuerpo que refleje la curiosidad de un niño y la sabiduría de un adulto.

Quiero tantas cosas y al mismo tiempo no quiero nada. No sé por dónde empezar, pero sí sé a dónde quiero llegar. No sé cómo comenzar, pero si dónde quiero terminar. No sé si sea fácil lograr que ese reflejo se esfume, pero sé que rendirse no está en la ecuación para lograrlo.

El principio siempre es el más aterrador. Iniciamos el trayecto lleno de sueños y metas, pero al mismo tiempo de inseguridades y temores. El primer cambio es el que marca la diferencia. Es el que nos dice “tú puedes lograrlo” incluso cuando no logras superarlo en el tiempo deseado. No importa si en el primer intento no logras adaptarlo a la nueva vida que estas por comenzar. Lo que importa es no rendirse incluso si vas por el intento #934. Es recordar que todo cambio es gradual y no desesperarse por ello.

Lo que muestra el espejo después de todo es el reflejo de nuestra vida. De nuestras batallas perdidas y de las victorias realizadas. El reflejo no siempre es el mismo, cambia conforme nosotros cambiemos. Se adapta a la realidad en la que nos sumerjamos. Puede que refleje más victorias de las que tengamos si nosotros deseamos eso. Puede que muestre más derrotas de las que en realidad perdimos. Puede que muestre una realidad o una mentira. Después de todo ese reflejo es interpretado por nuestra mente, por nuestra percepción de las cosas.

Si queremos cambiar, necesitamos cambiar nuestra percepción. Aceptarnos con nuestros errores y aciertos. Cambiar lo que en verdad se necesite mejorar. Pero sobretodo darnos cuenta de nuestra valía. Darnos cuenta que no todo lo que nos rodea es negro, destrucción ni mucho menos caos. Es tratar de volver a pintar ese mundo que ha perdido el color, la esperanza y las ganas por un mañana mejor. Es cambiar cincuenta lágrimas por mil sonrisas. Burlarnos de nuestros errores y disfrutar de nuestros aciertos.

La próxima vez que nos veamos frente al espejo hay que ver más allá de lo que siempre nos enfocamos en ver. Me refiero a buscar lo positivo que nuestro reflejo busca ocultar. Puede que esos ojos vidriosos sigan presentes, pero nuestras cejas reflejen una seguridad que antes no estaba ahí y conforme pase el tiempo se le unan una nariz que huela las victorias o unos oídos que no solo inventen o escuchen nuestras debilidades sino que escuchen y crean en nuestras fortalezas.

¿Estás preparado para ver tu verdadero reflejo? 


Imagen: https://www.artyourwalls.com/blogs/news/featured-artist-helena-perez-garcia

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