Trabajar por una causa

Hoy Ollin, Jóvenes en Movimiento, cumple dos años. En este tiempo hemos recorrido un largo trayecto, tocado muchísimas puertas y abierto una brecha en el sinuoso camino que representa trabajar por una causa en México.

En este aniversario es obligado hablar de lo felices que estamos por lo lejos que hemos llegado en este tiempo, lo gratificante que resulta luchar por un México mejor y lo mucho que se agradece el interés que han mostrado tantas aniversary1personas por nosotros, especialmente jóvenes que nos han conocido a través de internet y quieren sumarse a los esfuerzos que realiza Ollin. Todo esto es cierto, pues una vez que la voz se levanta con tanta insistencia, la gente empieza escuchar. Y el objetivo de este grupo no puede alcanzarse sin el apoyo de la sociedad, el trabajo en equipo y la formación de redes.

Queremos saber cómo participan los jóvenes en México y, para descubrirlo, necesitamos que los jóvenes y las instituciones en que éstos están involucrados se interesen por recabar datos al respecto, compartirlos y crear conciencia sobre el valor de la información. Necesitamos que profesionales y expertos nos apoyen con su conocimiento y que los líderes del entramado institucional nos apoyen. Como grupo tenemos muchas ganas que esperamos hagan eco.

También, creo, es mi obligación hablar de lo difíciles que han resultado estos años, del esfuerzo y el trabajo que ha implicado fortalecernos como asociación civil y de que nuestra supervivencia se debe en gran medida al compromiso de un grupo reducido de personas que ha decidido mantenerse a pie del cañón en condiciones muy adversas, sacrificando a veces alternativas más rentables y con mayores posibilidades de prosperar.

No tendría por qué ser así. Todo el mundo dice que a este país le falta gente comprometida y entusiasta, que crea y cree. Dicen que es tarea de los jóvenes, que nosotros haremos el futro, pero ¿cómo podemos ser la esperanza de un país si a nosotros nos desalientan todos los días?

En mi paso por Ollin he conocido a muchísimas personas que han creado, o están en proceso de crear otras asociaciones, que tienen proyectos interesantísimos, una verdadera conciencia social y se han preparado para llegar lejos. Muchos de ellos están nadando contra corriente. Lo que falta es siempre lo mismo: difusión, apoyo y dinero. Conseguirlos implica un esfuerzo que no cualquiera puede hacer. Y creo que no debería ser así. ¿Qué tipo de sociedad desmerita los esfuerzos que se hacen desde su interior? En la agrupación y la participación activa está la soberanía, y un pueblo apático e incrédulo puede hacerse mucho daño.

Faltan apoyo institucional, esfuerzos de coordinación e impulsos para que proyectos que defienden una causa puedan concretarse. Falta aproximar con dignidad a las personas que todavía se interesan por luchar. Faltan recursos, para que las buenas intenciones e ideas de uno puedan propagarse y crecer en grupo, permanecer e impactar con el paso de los años. He ahí el verdadero reto de la asociación civil en México, su sustentabilidad a largo plazo.

En Ollin somos muy afortunados. Nuestro trabajo está prosperando y se nos ha dado la oportunidad de llegar más lejos. Este año hablaremos con académicos y con líderes de las instituciones cuyo apoyo tanto necesitamos. Conoceremos jóvenes con interés de sumarse a la causa para hacer de nuestras ideas e intenciones un hecho. Seguimos soñando y estamos satisfechos, pero deseamos…

Ollin, que te queden muchos, muchos años.

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