Todo lo que eres no está en este escrito

Por Alicia García

Todo me recuerda a ti, eres el principio y el final. Eres las horas de inspiración en la madrugada manchada de insomnio. Eres el café caliente con el que me caliento las manos en un día de invierno. Pero también eres el viento cargado de brisa marina de una tarde sentada en el malecón viendo el mar bambolear, pensando en ti, en mí, en nosotros. Imaginando mil y un escenarios donde somos los protagonistas de todas las historias, donde somos los héroes y los villanos, los que necesitan ser rescatados y los que se rescatan solos.

Eres los acordes que salen de las teclas del piano al interpretar una canción de amor. Eres una balada romántica para bailar cachete con cachete, palma con palma y con los estómagos rozándose. Eres una postal de mi ciudad favorita, de mi pieza favorita del museo de la ciudad, eres los callejones recorridos que cambian y se metamorfosean cuando la luz del sol se esconde. Eres mi comida favorita, definitivamente eres un taco delicioso y también eres un vaso de zarzaparrilla refrescante y deleitoso.

Eres mi fotografía favorita, aquella tomada con el encuadre y la luz perfecta y sin haberla planeado con anterioridad. Eres mi película en blanco y negro favorita, la más romántica y con el cliché más grande del cine. Incluso eres el soundtrack que hizo a la película memorable, aquel que escucho cuando necesito sentir todo lo que tengo dentro, cuando quiero escapar o volar con la imaginación, cuando quiero llorar de tristeza o felicidad, o cuando solo quiero pasar un rato en armonía con el momento.

Eres mi libro favorito, eres el deleite de sentir el olor de libro viejo bajo mis narices. Eres la emoción de comenzar una nueva historia que quién sabe a dónde me llevará. Así como eres el placer de terminar un libro y agregarlo a la larga lista de los ya leídos. Eres la novela de amor preferida de los últimos años, aquella con la que lloro, río, sueño; el libro que recomiendo a las personas que más quiero, el que cargo conmigo a todos lados y el que probablemente he leído más de una vez. Eres mi frase favorita de mi libro favorito.

Eres los colores más apetitosos y los sabores más estridentes. Eres el azul marino y el verde, pero también te conviertes en rosa cuando lo necesito; en negro cuando me da la gana; en morado cuando necesito cambiar, en blanco cuando me purifico. Eres rojo, amarillo y naranja y también gris. De igual forma puedes ser ácido al contacto o puedes convertirte en el sabor más dulce que se queda cuando pasamos el día juntos y no tenemos que despedirnos por la noche, eres el amargor de una buena cerveza obscura pero también una amarga discusión de esas que tenemos sin sentido, eres el sabor salado de las lágrimas derramadas durante todo este tiempo, las aguas sanadoras que dejan su rastro de sal en el camino que recorren desde mis ojos hasta mi barbilla.

Eres alegría y tristeza. Eres fiesta y celebración, siempre celebración; de lo bueno y de lo no tan bueno, de los inicios y finales que hemos decidido vivir juntos, de los aciertos y los errores que nos enseñan a ser mejores mañana, de los malos ratos y de los mejores. Pero también eres tristeza y nudos en la garganta, dolores de estómago y de cabeza, tensión en la mandíbula y ganas de llorar. Eres todos los estados de ánimo, las emociones fugaces y los sentimientos duraderos. Eres el florecimiento de nuevas y mejores emociones.

Eres el equilibrio de mis torpezas. Eres la luz de mi parte más obscura y oculta a los demás. Eres el guardián de mis malos modales, el que aguanta mis malos tratos y me consuela en mi debilidad. Eres el fuego que me hace seguir adelante, el que me alienta y me hace renacer en mi misma para empezar todo de nuevo, todo mejor. Eres el intento de hacerme una mejor persona, eres el que me ve y me mira, en el que me reflejo tal y como soy.

Eres danza y movimiento, ritmo y cambio. Te mantienes firme y permanente para mí pero juntos nos transformamos al mismo tiempo. Eres el cambio que necesitaba en mi vida y los futuros cambios que haré en ella. Eres la fugacidad de la vida pero la prolongación del amor. Eres la eventualidad de la locura y los momentos de razón, las charlas sin sentido cuando discutimos a qué clase de situación disparatada preferirías enfrentarte, pero también eres las pláticas profundas que disfrutamos en la comodidad de tu cama, cuando nos asombramos sobre la inmensidad del universo o nos cuestionamos nuestro propósito en esta vida.

Pero sobre todo eres vida. Eres el aquí y el ahora. Eres el gozo más intenso. Eres determinación. Eres pasión. Eres amor. Eres todo. Y eres sólo tú.


Imagen: https://pixabay.com/es/personas-pareja-2576109/

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