Tiempos tumultuosos

Por Brandon Ramírez

Puede que al haber nacido en la década de los noventa, y no tener una edad para que me importara y comprendiera las cosas que pasaban más allá de mi casa y escuela, (estoy pensando en la creación del IFE, la pérdida del PRI de una mayoría, el asesinato a un candidato a la Presidencia, el levantamiento del EZLN y el culmen en el año 2000 con la alternancia), me hagan decir que, en mi perspectiva, estamos viviendo la época más dramática de nuestro sistema político en las últimas décadas.

La corrupción que día a día se expone, ya sea en los gobernadores, secretarios, funcionarios en general, la propia Presidencia; es algo que trágicamente es parte de la cotidianeidad de nuestro país. Si bien las alternancias en las gubernaturas no han servido en muchos casos para transformaciones en beneficio de los ciudadanos, sí han servido para que la oposición investigue a las administraciones salientes, poniendo a la luz, junto con investigaciones periodísticas muchos de estos escándalos. En ese sentido es importante el tema de quién será el primer Fiscal General del país para los próximos años, un tema que ha impactado tanto al poder ejecutivo y al legislativo federal.

Es cierto que el tema del fiscal, que ha impedido por la oposición de algunos partidos políticos que se conforme la mesa directiva de la cámara de diputados, necesaria para el inicio de las sesiones plenarias, es el que más cobertura tiene, pero muy probablemente está interrelacionado con las elecciones que se vivieron este año, específicamente la de Coahuila, que el PAN sigue aspirando a ganar en un segundo intento tras su virtual anulación, una razón más para no conceder al PRI el nombramiento del fiscal, pudiendo presionar en este sentido. Aunque bien parece que al final la oposición ganará esa batalla por la fiscalía.

Nunca se había llegado al punto de que no se lograra votar una mesa directiva en el congreso, de hecho, ni siquiera está contemplado en la Constitución que tal situación ocurriera, y no hay previsto como desatascarlo. Pese a que desde 1997 hay gobiernos divididos y tampoco ha existido ninguna mayoría calificada, nunca había ocurrido.

Esto mismo se relaciona directamente con las elecciones del próximo año. El esquema de tres partidos grandes está superado, y parece claro que hay más participantes serios que pueden obtener un número significativo de votos. Esto ha orillado a dos de los tres partidos con presencia nacional importante, buscar construir un frente opositor, para hacer frente al partido en el gobierno y a la izquierda, estrategia que es impulsada por los Presidentes del PAN y PRD, en el primer caso, sumarse el triunfo de una nueva elección en Coahuila podría dar aún más impulso en su aspiración presidencial, de ahí probablemente la posición en las cámaras y el fiscal.

Por otro lado, lo que motiva al PRD es la división de la izquierda y la pérdida de militantes y su perspectiva de votos para 2018, de ahí que de ser un partido con un origen en múltiples movimientos de izquierda y ultra izquierda, anti sistema y fuertemente ideológico, se han convertido en otro que en la Ciencia Política se les llama catch-all, con la única perspectiva de obtener votos y puestos para mantearse sin una aspiración programática necesariamente consolidada que lo diferencie claramente de los demás.

En específico, la Ciudad de México parece haber dejado de ser un bastión seguro del PRD, que ganaba con una facilidad abrumadora, y aunque Morena parece tener clara ventaja, un bloque opositor o divisiones al interior del partido podrían hacer una elección realmente competitiva; no es un asunto baladí, es la capital del país, con un número elevado de votantes y diputados en el Congreso, y pondría en aun más duda el futuro del PRD.

Los partidos a nivel mundial pasan por un gran descrédito, y mucha gente tiene una postura más bien de indiferencia frente a ellos. Esa postura puede explicar las victorias de algunos candidatos independientes en distintos estados, en distintos niveles. Sin embargo, y es algo que nunca dejaré de insistir, ese descrédito en los partidos está generando una transformación profunda de nuestro sistema de partidos y del sistema político en que vivimos. Los partidos son y seguirán siendo el centro de discusión política nacional, quienes cuentan con las mayorías en las cámaras para transformar nuestras instituciones y leyes, y obviarlos o ignorarlos es un lujo que no podemos darnos. Esos partidos definen en buena medida el devenir de nuestras instituciones, como el Congreso o la Fiscalía General, junto con una sociedad civil realmente involucrada. En 2018, incluso si un independiente lograra ganar la presidencia, el Congreso seguiría siendo ocupado en su mayoría por los partidos.

Habrá que ver como logramos transformar nuestras instituciones tras el próximo año, o si seguiremos igual. Se dice mucho que en otros países si pasara cualquiera de los escándalos que ocurren aquí, sin ir más lejos, los que se han dado a conocer en los tres últimos años. Eso es en buena medida nuestra culpa, por la indiferencia y poco involucramiento de nuestra sociedad civil, si bien cada vez hay más organizaciones presionando por transformaciones.


Imagen: http://www.mientrastantoenmexico.mx/wp-content/uploads/2016/03/camara.jpg

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.