“The shape of water” y la vuelta a la temática

Por Ana Garduño

Las películas clásicas (hablamos de las previas a los setentas) pueden sufrir generalmente dos destinos: El ser dejadas exactamente como están, o el ser re-inventadas en un remake. Obras maestras como The Birds, Rosemary’s Baby o Psycho han caído en esta última categoría en la que se honra (o en muchos casos deshonra) a leyendas audiovisuales. La mayoría de los remakes se preocupa en seguir la película original paso por paso, algunos otros agregan aspectos modernos o partes nuevas a la historia, y unos últimos se encargan sólo de tomar ciertos elementos de las películas originales para reciclarlos, siendo estos generalmente los monstruos.

Estos últimos, aunque puede discutirse no son remakes per-se, serán tratados como tal en este artículo con el objetivo de demostrar que en estos casos particulares, aunque la trama pueda variar siempre el monstruo o el elemento de peligro es exactamente el mismo. Los zombies, desde la obra de George A. Romero, han sido utilizados en diferentes películas, de diferentes géneros, con diferentes tramas aunque el elemento que las une a todas siempre sea prácticamente igual. Si comparamos por ejemplo La noche de los muertos vivientes con The Walking dead, o incluso con Zombieland, podremos darnos cuentas de que el monstruo original siempre tiene el mismo molde: cadáveres viejos y podridos, elementos de gore, caminar lento, alimentarse de carne humana, ser más peligrosos en grupos grandes, y ser débiles en el área encefálica. Lo mismo pasa con los hombres lobo, con los vampiros, e incluso con la figura del asesino. Sin embargo, dentro de la historia de los remakes, un monstruo muy famoso y muy querido faltaba: El monstruo de la laguna verde…hasta ahora.

La trama del Monstruo de la laguna verde es conocida por casi todos y no hace mucha falta el inmiscuirse en detalles: Una expedición americana en el Amazonas descubre una criatura antropomórfica que resulta ser extremadamente peligrosa, este ser mata a miembros de la expedición y tras un fallido intento de captura por parte de los que sobran y secuestrar a la chica de la expedición, finalmente logran matarla. Desde 1954, que fue el año de estreno de este thriller, no se ha hecho ningún remake, al menos hasta 2017 cuando se estrenó La forma del agua: el drama de Guillermo del Toro que ha causado aclamación y controversia, y que actualmente es la favorita para Los Oscars 2018.

En sí, se puede argumentar que La forma del agua no es exactamente un remake del Monstruo de la laguna verde. Después de todo; tiene una trama completamente diferente, un setting completamente diferente, y personajes completamente diferentes. Sin embargo, recordemos que en este caso estamos considerando como remake también al reciclaje de las creaturas. En el caso particular de La forma del agua, y dejando de lado por un momento las acusaciones de plagio, lo que hace Guillermo del Toro es ver la historia del Monstruo de la laguna verde desde un punto de vista simpático a la criatura y muy crítico del americano. Permítanme explicarme con más detalle:

Ambas películas transcurren a finales de los 50’s y se puede ver esta transición en los cambios en la publicidad, en los automóviles y en la televisión. En ambas películas el monstruo fue localizado por primera vez en el Amazonas. Supongamos que en El monstruo de la laguna verde, los americanos lograron atrapar a la criatura y lo llevan de vuelta a Estados Unidos para experimentar con él (y sí, posiblemente usarlo en la guerra contra los rusos), y básicamente tenemos el transfondo de La forma del agua. No sólo el monstruo es prácticamente igual al de su homólogo de los cincuentas, sino que toda la estética replica perfectamente alguna película romántica creada en esa década. Y eso es lo maravilloso de La forma del agua: Es una película que, en las mismas palabras de Del Toro “redime a los monstruos”; y es interesante que no sólo redime a los monstruos ficticios. Desde los inicios de la guerra fría, las relaciones entre Estados Unidos y Rusia han sido delicadas, y principalmente durante los primeros años de esta, la competencia tecnológica y económica entre ambos países causó que en Estados Unidos se satanizara a cualquiera que viniera de la Unión Soviética y se representaba a todos los espías como individuos despiadados y sin corazón; lo cual se rompe con el personaje de Dmitri, quien tenía un interés y cariño genuinos hacia la criatura. Sin embargo esto no significa que Del Toro excuse a los súbditos de Stalin, quienes son igual de malos que los Estadounidenses. Del Toro también redime a los homosexuales, quienes, aunque en la actualidad ya cuenten con derechos, en los cincuentas no, y se les representaba como pervertidos. Es hermoso ver también como el representante claro del sueño americano es, por primera vez, el malo de la historia.

Si no han visto aún esta película recomiendo altamente que lo hagan y que juzguen por ustedes mismos. No sólo la fotografía, el manejo de color y las actuaciones (en especial la de Sally Hawkins) son excelentes, sino que, lejos de la controversia que la envuelve, es en verdad una historia mágica que vale la pena explorar, que se ajusta a todo tipo de gustos, y principalmente, que logra que veamos que los monstruos en nuestro armario no son tan aterradores como creíamos en primer lugar.


Imagen tomada de la película “The shape of water”

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.