Supervivencia y bienestar: motores de la migración

Cuando vamos camino a algún lugar y el tráfico está fatal; cuando buscamos independizarnos y las rentas están carísimas (más del doble o triple del salario mínimo); cuando tenemos miedo de salir a cualquier hora o no nos atrevemos a cargar más dinero que el del pasaje; cuando oímos hablar de balaceras y narcomantas; cuando vendemos de todo mientras buscamos empleo, en ese momento nos planteamos la posibilidad de emigrar.

Estos son los problemas comunes en México, donde las bolsas de trabajo muestran cuarenta mil puestos mal pagados y de horarios extensos, y sólo unos doscientos o trescientos puestos ejecutivos con requisitos inalcanzables. También aquí se vive en la zozobra cada que vemos las noticias o escuchamos el chisme de la cuadra. Muchos, en medio de esa desesperación, deciden mudarse a otra ciudad, saturando más las urbes, a veces hasta recurren a medidas y comportamientos nada éticos –desde explotación de animales (reproducción descontrolada y venta de animales de compañía, involucrando violencia y maltrato, o abandono), hasta sistemas piramidales, robos, trata de personas-.

Otros más osados, quizá con más contactos, con más ahorros, o hasta más desesperados, cruzan la terrible frontera norte del país. Quizá no se plantean cruzar al sur porque de allá justamente vienen muchos buscando también otra vida.

Siendo nosotros (México) el vecino “latino”, “en vías de desarrollo”, más cercano a la autoproclamada Unión Americana, nos hemos convertido en puerta y trampolín –ahora también campamento de emergencia- para llegar a la “tierra prometida”, de la que ya están sacando a patadas a personas que se hallaban instaladas desde hace décadas.

Ya sea tener comentarios políticos en Facebook hasta “no hablar bien Español”, los motivos de deportación se vuelven más creativos. En casos menos afortunados, la gente se ha quedado con un documento legal en la mano, varado en territorio fronterizo del lado mexicano.

Un ejemplo de esto son los haitianos[1], quienes después de sus desafortunados eventos –cataclismos y destrucción-, acudieron a la voz de “Asilo humanitario”, pero quizá eran demasiados, o puede que nadie esperara que tomasen la oferta al unísono. El caso es que gastaron lo que tenían en llegar allá y al final, nadie sino el amigable México los recibió. Por supuesto, ellos se quejan, y es verdad que su situación es triste; sin embargo, ignoran que esa situación es la misma que la de millones de mexicanos en territorio nacional con perfecta documentación y cero oportunidades.

Más aún, hoy en día se nos presenta el “pana”, el “chamo”, el centroamericano que ha venido al país, no se sabe si de paso o como destino final, pero siempre con la idea de salir de la pobreza. “Amigo, hermano, ¿algún alimento, una moneda?”, porque no tienen papeles para trabajar. Las palabras no son nuevas, aunque sí los acentos.

Y hay otros, los más privilegiados, que vinieron por la aventura, por un contrato preexistente, por matrimonio, quizá hasta por seguridad, pero que nada les falta. Se instalan en las colonias más añejas y rimbombantes de la capital, en los pueblos mágicos, o en los destinos de playa. Miran al nacional hacia abajo y hasta tienen un lugar especial en las bolsas de empleo, con vacantes que pagan de doce mil en adelante, y que señalan como “preferente” esa otra nacionalidad.

Los que huían del narco y la extorsión ya han despoblado su tierra y se han repartido en el país o en el mundo. No obstante, el narco sigue creciendo; su rumbo es errático; sus métodos, cambiantes. Y los periodistas, ni se diga. Hasta sorprende que los siga habiendo, con todo y su propia estadística mortal. Así que ¿dónde conviene estar? De cualquier forma, la violencia (absurda y estúpida, como siempre) tiene demasiadas fuentes y demasiados pretextos.

Los rankings ayudan, pero ninguna ciudad reúne todo: rentas asequibles, calles seguras, más equidad de género, menor desempleo, permisos alcanzables (siendo en otro país), libertad de prensa, garantías individuales, posibilidad de participación política, educación de calidad.

Europa, por ejemplo, ya está repleta de inmigrantes que, dicho sea de paso, enriquecen su pirámide poblacional e impulsan la economía. Pero las puertas continúan empequeñeciéndose y cerrándose, ahí y en cualquier territorio donde la calidad de vida atraiga a los pobres y marginados (¿cuántos pueden excluirse de esa lista?). Probablemente muchas potencias han olvidado cómo financiaron sus imperios, sus guerras, sus declaraciones de independencia, así como ya se les olvidó que sus dominios originales no incluían esos suelos lejanos donde otrora hubo paz y abundancia.

Pero no, ni la migración constante ni los rencores son la solución. Hace no mucho tiempo, un video de un niño sirio se volvió viral. Su mensaje decía: “detengan la guerra y no necesitaremos migrar a sus países”. A la fecha la situación en Oriente Medio continúa empeorando. De la misma manera, un africano o un asiático que llega por mar al viejo continente (o a un país anglosajón) y es rechazado, podría clamar: “detengan el saqueo, rediman las divisiones, renuncien a las colonias y tal vez podamos progresar”.

¿Cuál es el origen de la pobreza? ¿Quiénes fueron los primeros en “enviar delincuentes y criminales”[2] a poblar tierras ajenas[3]? ¿Cuándo los líderes mundiales reivindicarán a los migrantes como seres humanos con derecho a una vida digna que les ha sido negada en su nación?

Si se tratara de un análisis colectivo, sin excluir ninguna consciencia, podría ser útil llegar al fondo de la cuestión. Si no es así, más valdría situarnos en el presente e intuir el futuro para plantear soluciones desde los guettos, porque ¿a quién más le podría interesar romper con el status quo?


Ligas de interés: }

https://www.excelsior.com.mx/nacional/cruel-e-inhumana-politica-migratoria-de-trump-videgaray/1246488

https://www.dw.com/es/rechazo-a-migrantes-en-la-frontera-l%C3%ADcito-o-ilegal/a-44464408

http://www.elmundo.es/internacional/2018/06/10/5b1d55f2468aeb8d1c8b458a.html


Fuentes de referencia:

[1] https://www.reporteindigo.com/reporte/haitianos-varados-en-mexico/

[2] https://www.univision.com/noticias/trump-califica-a-inmigrantes-mexicanos-de-violadores-y-criminales-en-su-discurso

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Convictos_en_Australia


Imagen: https://www.panoramas.pitt.edu/larr/leaving-devil-they-know-violence-migration-and-us-policy-central-america

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.