Sudamérica, ejemplo de colapso para México

Por Aarón Rojas

 

¡América, América!
¡Todo por ella; porque
nos vendrá de ella desdicha o bien!
Gabriela Mistral

Últimamente hemos oído de la problemática que azota a nuestros hermanos en la América del Sur, ejemplos como separación del cargo hasta juicios a exmandatarias por enriquecimiento ilícito, todo esto ha sido y es, muestra de la falta sistemática de transparencia en esta parte de nuestro continente; estos ejemplos se han dado en toda América, más habré de enfocarme en Sudamérica por lo reciente de su situación sociopolítica.

No hace falta ahondar en la investigación para comprender la situación por la que están atravesando nuestros hermanos sudamericanos, pues en México hemos vivido sucesos muy parecidos a los ya antes mencionados, de hecho; hay políticos mexicanos de la vieja escuela que bien podrían asesorar a sus homónimos sobre como evadir la Ley y salir airosos.

Es interesante ver como se abordan de distinta forma problemáticas muy parecidas por gobiernos que supuestamente siguen una misma línea política, ejemplo de ello es el caso de Venezuela y Bolivia; pues en ambos la sociedad exigió un referéndum, solo que en uno se hizo muy a pesar de los intereses del gobierno en turno, mientras que en su país hermano se sigue luchando por conseguir este derecho, mientras se enfrentan a la represión de un estado que llegó al poder con aires libertarios.

Y es que, en los Países del Sur se ha luchado o está luchando por conseguir la tan anhelada libertad política. En México se logró en el 2000, pero nuestros países hermanos han permanecido en una lucha constante desde los 70, luchas que en muchas ocasiones, solo se ha logrado deponer una dictadura militar con una que se dice proletaria.

Amén de estas revoluciones proletarias han llegado nuevos líderes carismáticos que en sus comienzos hacen ver un incremento en las políticas de bienestar social, para luego embriagarse de poder y repetir los mismos patrones de comportamiento que sus antecesores. Dejando a sus países divididos, creando falsas expectativas económicas y dando subsidios populistas para mantenerse en el poder creando necesidad.

Sin embargo, no todos los gobiernos de Sudamérica se han convertido en dictaduras o han hecho de sus mandatos un ejemplo de opresión. La otra mitad ha llegado por vía democrática permitiendo de este modo el proceso natural, más cometiendo el error de querer encubrir la verdad, e intentando superar por que sí a otros países, han terminado creando una burbuja de supuesta comodidad financiera que sirve para conservar a su partido al frente del país y cuando eventualmente explota, deja en evidencia la suciedad que hizo posible su formación, dañando gravemente la confianza de los ciudadanos y un declive en la expectativa creada, misma que habían tenido los inversionistas al respecto de las políticas tomadas por la administración presidencial.

No todo es malo.   

Aunque el panorama parece apuntar hacia un resquebrajamiento del sistema, impulsado en gran parte por la falta de visión colectiva de los diferentes gobiernos, no debemos de ver esto como algo negativo.

Nuestros hermanos del Sur nos están dando, justo ahora, una gran lección de cómo se debe luchar por lo que creemos, en muchas ocasiones estas luchas han sido de manera pacífica, dando gala de ecuanimidad entre el ideal que se busca y la querella que se da cotidianamente en las calles.

Nos hemos dado cuenta que es posible aún el despertar de conciencias, tomando como precedentes los anhelos de Libertad de cada ciudadano, que logran resumirse en la búsqueda de la justicia para quienes se encuentran en la máxima envestidura de la representación popular.

En estos movimientos, los jóvenes han tomado especial importancia. Pues ellos son, quienes han demostrado entereza de espíritu ente la desgracia y la represión, son los jóvenes sudamericanos los que han infundido el deseo de buscar la Libertad, en aquellos que dudaban pudiese existir otro camino al vivido hasta entonces.

En México estamos pasando por un momento de especial confusión, debemos tomar conciencia de ello antes de que sea demasiado tarde para solucionarlo. Tenemos en nuestras manos, como “futuro presente” el abanderar las causas de justicia que tanto nos hacen falta, viéndonos en el espejo de nuestros compañeros del sur.

No creo que necesitemos pasar por las mismas problemáticas que se están viviendo en aquellos países para darnos cuenta de a quién debemos seguir y a quién es preferible ignorar, pues, mientras los jóvenes sufrimos un acoso sistemático por parte del gobierno, creemos poder arreglar la perspectiva que se tiene de nosotros permitiendo que grupos de choque nos utilicen para sus fines partidistas, creyendo que un falso mesías puede ser el depositario de nuestro sentir, y ayudándole a engordecer las filas de acólitos que le siguen sin chistar; empujando a nuestro país a un destino igual al de Venezuela, Bolivia o Argentina.

No obstante, con todo lo mal que creemos pueden estar el en sur de nuestro continente, no debemos perder de vista que ellos ya han tomado cartas en el asunto, se han dado cuenta que los sistemas de gobierno que han adoptado no son los correctos y los han cambiado (Argentina), han llevado a juicio político a un mandatario en turno por vincularse con un exmandatario corrupto (Brasil), han decidido acabar con el cacicazgo de un gobierno opresor que llego con falsas promesas de cambio (Bolivia) o están luchando por conseguir una libertad desconocida (Venezuela). No cabe duda que en México aún falta mucho camino por recorrer, hemos conquistado ya la libertad política, pero estamos en riesgo de perderla, mientras los políticos de la vieja escuela se siguen vinculando abiertamente con mandatarios y se nos violenta sistemáticamente, sin que nosotros seamos capaces de darnos cuenta que estamos siendo partícipes en la pérdida de nuestra libertad.


Imagen:http://www.cronista.com/__export/1431952155512/sites/diarioelcronista/img/argentina_brasil_banderas.jpg

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