Soy millennial y soy Godínez

Por José Alfonso Castillo Martínez

Ser millennial, hay tantos comentarios sobre ser millennial, que somos flojos, que no nos comprometemos, que gracias a nosotros ciertas compañías han fracasado, que nos la vivimos pegados a nuestros celulares, que somos totalmente dependientes del internet, que somos muy creativos, innovadores, en fin, una gran cantidad de comentarios, tanto positivos como negativos se ha dicho de nuestra generación. Una de las críticas que constantemente veo es acerca de nuestra situación laboral, que es lo que explicaré en mi caso.

Ya hace cerca de dos años que terminé mi carrera, durante el último año, estuve pensando bastante en qué hacer al terminar; en mi caso tres opciones eran las que circundaban en mis pensamientos: mi primera opción era emprender (incluso sigue siendo algo que estoy determinado a lograr), e incluso lo intenté, dar asesoría a PyMEs, sin embargo, no resultó como esperaba. Mi segunda opción era viajar por el país, lamentablemente en ese entonces no contaba con los recursos necesarios para poder estar tanto tiempo viajando así que la descarté. Finalmente, la tercera y última opción, ser uno más en la vida laboral.

He de admitir que la idea no era de mi agrado total, en ese entonces no me figuraba trabajando en un horario estable de lunes a sábado, haciendo actividades repetitivas semana con semana, levantándome temprano para cumplir un trabajo de 8 de la mañana a equis hora, a pesar de eso fue lo que terminé haciendo. En mi primer trabajo (que no duré mucho), tenía un horario de lunes a sábado lo cual llegaba a ser incómodo puesto que había ocasiones en las que incluso los sábados terminaba saliendo muy tarde, lo cual me llevó a no seguir en dicho trabajo.

Después de un tiempo y dos ciudades después terminé en el trabajo en que me desempeño actualmente, de las cosas que me agradan de éste es que no trabajo los sábados, por lo que al tener dos días de descanso a la semana me hace sentir no tan desmotivado y ha habido distintos factores por los que he permanecido más tiempo en este empleo que lo que duré en anteriores, y esa es la opinión que quisiera expresar en este texto.

Como mencioné en el principio, una de las críticas que más recibimos los millenials es nuestra situación laboral, que no nos empeñamos y que no somos estables; llevo más de un año en mi empleo actual y me he percatado que eso puede ser desmentido fácilmente. En el departamento en que trabajo casi todos somos generación millenial y, al menos en la empresa en que estoy, somos de los que más reconocen por su desempeño ya que somos de gran apoyo para otras áreas de la compañía. Segundo, a pesar de ser uno de los departamentos con más rotación de la organización, también hay quienes llevan un colaborando un tiempo considerablemente mayor al promedio de estancia millenial.

Considero que el paradigma que se tiene hacia nuestra generación debe cambiar y pronto, dado que cada vez somos más los que nos estaremos integrando a la fuerza laboral y siendo honestos no somos malos, incluso por nuestra forma de ser y enfocarnos en resultados es que logramos cumplir con los objetivos de las organizaciones, incluso, nuestra capacidad de aprender y asimilar es de utilidad para las organizaciones para poder tener cursos de capacitación de una duración menor en comparación con tiempos anteriores.

En mi experiencia como oficinista “Godín”, no me ha ido tan mal, por ejemplo, gracias a ello es que me permitió costearme distintos cursos de capacitación y uno que otro viaje, he aprendido bastante en el sector en el que me encuentro y he logrado empatizar con distintos miembros de la empresa e incluso externos a ella.

Incluso con todos esos beneficios, no todo es de color rosa, quizá es esa esencia millenial la que me lleva a ver la parte negativa, por ejemplo, el horario: no es del todo de mi agrado llegar a una hora determinada, en mi caso a las ocho de la mañana, si por el nivel de trabajo que llego a tener salgo una o dos horas después de la hora de salida. La vestimenta: para la gran mayoría que trabajamos en la Ciudad de México, es fundamental vestir formal casi todos los días, en una posición como la mía en la que no tienes contacto directo con clientes, se me hace ridículo tener que vestir formal todos los días. Esas son los dos elementos que más incomodidad me provocan.

Pensando tanto en los pros como en los contras que he visto en mi vida laboral, he llegado a la conclusión que las empresas deben pasar por una transición hacia ser millenial friendly, es decir, los departamentos de Recursos Humanos tomar análisis de cómo los millenials nos comportamos con la finalidad de ser atractivos para esta generación y poder reducir las tasas de rotación.

Si yo llegase a ser empleador, haría lo posible en tener un ambiente laboral muy parecido al de Google, teniendo así una organización atractiva en la que pueda escoger a gente competitiva y tener un buen reconocimiento.


Imagen: http://www.hwholmesinc.com/employers-downsizing-office-space-in-los-angeles/

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