Sobre los olvidados de la Ciudad de México

Por Daniela Hernández

 

De acuerdo con datos de la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) en 2014, la Ciudad de México contaba con 867 asentamientos irregulares, la mayoría en suelo de conservación. Sin embargo, Clemencia Santos Cerquera, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, afirma que actualmente existen al menos mil asentamientos irregulares en la capital del país, debido a que los datos que se trabajaron están rebasados, dado que estas ocupaciones se han incrementado a causa de la falta de políticas públicas y la no aplicación de la ley. (La Jornada, 2014)

En este artículo intentaré sensibilizarlos sobre la realidad que viven aquellos que habitan estos espacios olvidados, así mismo podría recurrir a “n” cantidad de definiciones para explicar lo que es un asentamiento irregular, sin embargo optaré por contarles mi experiencia trabajando en uno de ellos. Su nombre es Tlacoapa y está ubicado en la zona sur de la Ciudad de México, específicamente a un lado de la pista de canotaje de Cuemanco.

Mi llegada a Tlacoapa fue a través de TECHO, organización no gubernamental dedicada a combatir la pobreza y desigualdad en diferentes partes de México y América Latina.

Tlacoapa es un asentamiento irregular, donde habitan aproximadamente unas quince familias compuestas por mujeres y hombres jóvenes, aunque también hay niños y adultos mayores.

Al llegar a la comunidad se puede notar la precariedad del estado en el que viven, para empezar, no hay pavimento por lo que la tierra se convierte en un gran foco de infección para los niños, tampoco hay electricidad, de forma que se vuelve difícil realizar tareas básicas como: refrigerar alimentos, lavar, planchar, calentar comida, ver televisión, entre otras; además tampoco tienen drenaje ni acceso a agua potable.

Por otra parte, muchas familias crían animales para generar ingresos, pero estos no se encuentran en las mejores condiciones, creando así un ambiente insalubre para los habitantes de la comunidad. El acceso a la educación también es limitado, especialmente para los niños menores de 12 años quienes en su mayoría no acuden a la primaria por falta de recursos.

Si bien es cierto que el principal problema de estas comunidades es la falta de regulación en los terreros que habitan, esta situación desencadena otro tipo de problemáticas relacionadas con la salud, el trabajo, la educación y el desarrollo en general.  Por ello TECHO ha creado un modelo de cuatro fases (enlistadas a continuación), que busca mejorar las condiciones de cada una de las comunidades con las que trabaja.

1.- Identificación de las condiciones de vulnerabilidad

2.- Creación de espacios de participación y generación de soluciones concretas

3.- Conformación de una mesa de trabajo entre la organización y la comunidad, donde se abordan temas como: educación, trabajo, fomento productivo, fondos para desarrollos de proyectos y salud.

4.- Implementación de soluciones definitivas como: regularización de la propiedad, servicios básicos, vivienda, infraestructura comunitaria y desarrollo local.

En Tlacoapa ya se encontraban en la fase tres del modelo, por lo que existía una mesa de trabajo donde cada semana se discutían las problemáticas más importantes de la comunidad.

En mi caso, me desempeñe dentro del área de educación, impartiendo clases de regularización a niños de primaria y secundaria, todos los fines de semana de 9 de la mañana a 2 de la tarde. Muchos de los niños que conocí, sí acudían a la escuela, pero la calidad de educación que recibían era vergonzosa y por eso las madres preocupadas por el desarrollo de sus hijos solicitaron un grupo de regularización.

Es importante señalar que aunque parece que TECHO sólo se encarga del problema superficialmente, la tercera fase de su programa contempla la atención con mayor profundidad de los problemas que ocasionan una vida poco digna como: la falta de vivienda, acceso a la educación y servicios de salud, etc.

En gran medida el éxito o fracaso de los programas que se llevan a cabo dentro del asentamiento, depende del trabajo coordinado que se realiza entre miembros de la comunidad y organización. Por ejemplo, en Tlacoapa no todos los habitantes estaban de acuerdo con el trabajo de TECHO por lo que era muy difícil que las decisiones tomadas por unos cuantos en la mesa de trabajo, tuvieran un gran impacto. Sin embargo, la mayoría aceptaba la presencia y el trabajo de la organización porque a diferencia del gobierno que los ignora, TECHO les brinda una segunda oportunidad para vivir en mejores condiciones.

Así mismo, todo lo descrito anteriormente muestra la importancia del voluntariado, pues las organizaciones de la sociedad civil no serían nada sin el trabajo en equipo de cientos de voluntarios que se desarrollan en sus distintas áreas.

Finalmente me gustaría señalar que a veces los problemas se encuentran más cerca de lo que pensamos, por ejemplo, Tlacoapa, el asentamiento irregular donde yo estuve, no estaba a más de diez minutos de mi casa y nunca me había dado cuenta de su existencia.

A veces resulta más fácil ignorar los problemas, pero mientras más desinteresados estemos al respecto, estos seguirán creciendo de forma que llegará un punto en el que no podamos evitarlos. Por eso es mejor actuar ahora y hacer algo que contribuya a tener mejores colonias, comunidades, delegaciones, estados y finalmente, un mejor país.

“Si estamos juntos no hay nada imposible. Si estamos divididos todo fallará” 
Winston Churchill


Imagen: http://www.planetaazul.com.mx/site/2013/07/24/hay-asentamientos-irregulares-en-3-mil-hectareas-protegidas/

 

Comentarios

Comentarios