Sobre el aprendizaje

Por Ana Elvira Quiñones

 

El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje.

-William Shakespeare

 

¿Qué es aquello que nos acompaña, me atrevo a decir, desde los primeros años de nuestras vidas hasta el final de nuestra existencia? Nuestra capacidad de aprendizaje. En este sentido, el aprender es probablemente lo que en primer orden nos define como seres humanos (esto como parte de nuestra capacidad de raciocionio); pues es en nuestros primeros meses de vida cuando aprendemos a escuchar y con ello a emitir sonidos, y más adelante a hablar.

Así pues, el aprender es un verbo que(aunque tal vez muchos lo relacionen con el hecho de ir a algún salón de clases, escuchar lo que un profesor te diga y olviden que todos poseemos la capacidad de aprender dejando de lado nuestro nivel de escolaridad) siempre se encuentra presente en nuestras vidas sin importar lo nimios e insignificantes que puedan parecernos los conocimientos que adquirimos con el paso de los años.

Dicho esto, el aprendizaje y nuestra facultad para hacerlo es algo que de alguna manera define nuestra persona. Pues son las experiencias las que nos hacen ser quienes somos y son éstas experiencias las que nos dejan algún nuevo conocimiento o diferente forma de ver la vida, y como resultado de ello la habilidad de crear cosas nuevas y resolver problemas.

Es precisamente esto una de las razones por las que, en las últimas tres décadas,  el conocimiento y la capacidad para adquirirlo se ha vuelto un factor tan importante en las organizaciones: tan importante como el capital o los recursos materiales. Pues es la administración y generación de conocimiento organizacional dentro de las empresas, lo que ha convertido a algunas corporaciones en organizaciones de clase mundial.

Para algunos expertos e investigadores del tema, es este aprendizaje organizacional el factor que define la continuidad o extinción de las empresas; es decir, el punto que definiría el éxito o fracaso de las organizaciones actuales.

Como mencioné anteriormente, algunos pueden ignorar la capacidad de adquirir conocimiento de personas cuyo nivel de escolaridad no oscila con el de científicos o investigadores, sin embargo, con el paso de los años cada vez más se ha dado cabida a que dichas personas aporten los conocimientos que poseen para la mejora de la organización, así como una mayor promoción del aprendizaje.

De acuerdo con algunos autores, especialistas en el fenómeno del aprendizaje y el conocimiento organizacional, son varias las estrategias para lograr este aprendizaje dentro de las empresas. De las que podemos mencionar en opinión de Von Krogh, et. al (2001) el apoyo que las personas involucradas en el proceso puedan recibir de los demás miembros de la organización en todos los niveles jerárquicos.

Además de esta estrategia, de recibir apoyo por los miembros de organización, otros autores mencionan otras técnicas tales como compartir conocimiento tácito, es decir, conocimiento que no se expresa formalmente pero que se supone; así como crear conceptos, justificarlos, construir un modelo y distribuir el conocimiento generado.

Asimismo, de acuerdo a palabras de Robert Mai (1996), las empresas que hacen participar a sus aliados empresariales, tales como clientes, distribuidores y proveedores, en un proceso de desarrollo de conocimiento, aumentan sus posibilidades de aprendizaje organizacional.

A parte de las técnicas y estrategias para el desarrollo del aprendizaje, existen otros facilitadores y en contraparte inhibidores y obstáculos. Dentro de los facilitadores encontramos la preocupación por la gente, creencias en las capacidades de la gente para aprender, diversidad, comunicación abierta; desarrollo de un sistema comprensible y confiable, simplificación de modelos y sensibilidad a las emociones humanas. Y en el polo opuesto, es decir, en los inhibidores hallamos al legado patriarcal y jerárquico, y el dominio masculino que, aun y cuando la mujer va adentrándose cada vez más con el paso de los años, en diversos campos laborales y de estudio que se creían propios de varones; todavía queda mucho por hacer para erradicar o al menos disminuir aún más la distinción de géneros.

Nuestra capacidad de aprendizaje y de generar conocimientos, hay que decir, es un arma poderosa tanto personal como organizacionalmente. Desde el punto de vista organizacional es de suma importancia ya que es este conjunto de conocimientos el que permite la resolución de problemas y la generación de tácticas para mejorar la productividad de una organización.

Si lo vemos desde el punto personal, de igual manera es imprescindible, ya que la acumulación de conocimientos y la aplicación adecuada de ellos hace que se nos abran puertas que probablemente de no poseerlos, no lo harían.

Es verdad que existen un sinnúmero de obstáculos e inhibidores para el desarrollo del aprendizaje, pero igual es la cantidad de facilitadores y estrategias que permiten realizarlo. Por lo que no debemos tomarnos el aprender como una actividad insustancial, sino que es desde aquí, desde nuestros años de preparación académica, cuando debemos valorar las oportunidades que se nos están brindando para hacerlo.


 

Imagen de: http://smdeveloper.com.mx/seminario/sites/default/files/Sociedad-de-la-informacion-y-del-conocimiento.png

 

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