Sin promesas se vive mejor

Seguramente al leer este título te has sentido identificado/a, muchos prometemos cosas que al final no cumplimos a veces no porque no queramos hacerlo, simplemente porque algo se cruza en nuestro camino y cambia todo nuestro destino.

Aunque también hay quienes no cumplen sus promesas simplemente porque no quieren hacerlo y porque les da miedo el comprometerse con ellos mismos y con los demás.

Esto próximo que leerás no es sobre culpar a nadie, simplemente el dejar fluir, así como también aquellas promesas que nos hacemos a nosotros mismos.

Hace mucho tiempo escribí un artículo relacionado al tema, sobre la navidad y los deseos de año nuevo, puedes leerlo aquí por si crees que estás haciendo algo mal si aún no has cumplido algo de tu lista de deseos en estos meses que han pasado del año: olvídate de los propósitos de año nuevo y sé feliz.

Esta vez no repetiré lo mismo, pero sí te motivaré a dejar de sentirte mal por haber hecho propósitos que la verdad no todos cumplimos.

Si hacemos el recuento de los años y también de los daños, muchos de nosotros no cumplimos ni la mitad de lo que supuestamente habíamos prometido.

No intento verle el lado negativo a este ritual, pero tampoco creo que el color de tu ropa interior determine el amor que crees merecer, el dinero que deseas que llegue mágicamente a tu vida o cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Los propósitos de año nuevo no sólo se tratan de deseos que esperamos a que el universo nos conceda, son acciones que estaremos dispuestos a hacer durante el año para que se concreten.

La vida cambia en cualquier segundo, y en vez de amargarnos la existencia por no seguir sin bajar esos kilos que queríamos para el verano que cada vez se siente más cerca con este calor tan insoportable para muchos de nosotros y tan lejano para aquellos que no comprenden cómo es que en plena primavera se está cayendo el cielo o porque ya han pasado varios meses y hay quienes no han dejado ese fastidioso vicio o llámese relación tóxica o por diversas razones, es algo muy desgastante.

Yo propongo que dejemos todos esos propósitos de año nuevo de lado, que dejemos de generarnos expectativas que muchas veces no son realistas sobre nuestra vida y simplemente nos enfoquemos en vivir la vida.

Si quieres que no te falte el dinero en tu vida, hazte el hábito de ahorrar cierta cantidad e irla incrementando cada mes (aún estamos a tiempo de conseguirlo).

Si quieres que la salud no te falte o no te sorprenda, decídete a cambiar tus hábitos alimenticios. Ese refresco que tomas a diario puedes comenzar a tomarlo sólo una vez a la semana.

Te lo dice alguien que lleva 3 años sin tomar ni una gota de refresco, simplemente por el placer de sentirme saludable. Está comprobado que tu salud mejorará.

Que si tu propósito de año nuevo fue “hacer dieta”, sólo enfócate en comer menos azúcares, harinas refinadas y dejar el sedentarismo. Las dietas no funcionan por mucho tiempo.

¡Actívate! Haz yoga, pilates, toma una caminata, sal a correr, dale la vuelta al parque todos los días durante 30 minutos y felicítate por haberlo logrado, pero por favor no te quedes sin hacer nada.

Si tu propósito es “dejar que quejarme por mi trabajo, de las personas, de todo”, mejor enfócate en apreciar esas cosas que muchas veces pasan desapercibidas en nuestra vida. Verás que aquello de lo cual quejamos, cuando menos les das importancia, se van.

Es preferible no hacer planes y dejar de lado esa lista de propósitos que de tan solo pensar en lo que no hemos logrado nos amarga más las comidas, las vacaciones, las fiestas, etc.

Mi propósito con esta publicación no es convencerlos de mi ideología o de decir “pues como sabemos que no logramos nada, no hay que seguirnos engañando y adiós propósitos”. Nada de eso.

Simplemente se trata de respetar las creencias que cada quien tienen en la vida.

A todos los que se han tomado el tiempo de redactar sus propósitos y pedirlos al comienzo de este año, trabajan por todos ellos. Seguro que los logran.

A veces no necesitamos que los demás crean en nosotros cuando ya somos quienes nos tenemos fe en lograr lo que queremos.

Y a aquellos que no tenemos propósitos más que ir cumpliendo nuestros deseos conforme se nos van presentando en la vida, jamás creamos que las cosas son imposibles, porque todo es posible.

Leí por ahí que aquél que te quiera convencer que tus sueños son demasiado grandes para alcanzarlos es porque se siente muy pequeño para soñar en grande.

Finalmente, sin olvidar a quienes no la han pasado bien, estoy convencida que después de los problemas y caos en sus vidas, renacen con más fuerza y brillan.


Imagen: https://pixabay.com

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