Simpatía social y los paros

Por Miguel Téllez

En las siguientes líneas explicaré qué quiero decir con “simpatía social” y por qué es que esto lo relaciono con los paros. La motivación que tengo para escribir acerca de los paros es la siguiente: como egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, me tocó saber el entramado de los mismos, estuve presente en algunas asambleas y, en una sola palabra, podría decirse que –como muchos- tengo experiencia en vivir la incertidumbre de un paro de 72hrs hasta uno indefinido. Conforme avance el texto, quedará explícito mi objetivo. Como sabemos, hace unas semanas, diversas facultades de la UNAM se fueron a paro, esto como protesta por la agresión de porros a estudiantes del CCH Azcapotzalco. Antes de seguir, supondré que los hechos son claros y no hay nada enigmático en lo ocurrido el 3 de septiembre en CU: porros agredieron a estudiantes del CCH Azcapotzalco. Hago la aclaración porque 1) es un hecho que “el movimiento porril”, tanto existe, como que su finalidad regularmente es desestabilizar marchas, protestas, etc. Finalmente, 2) la UNAM –desde instituciones de bachillerato hasta licenciatura- está permeada de tal movimiento: negar que los porros tienen participación no sólo en cuestiones meramente estudiantes, sino hasta políticas, es simplemente ignorar un hecho que tiene mucha monta en años. 

Como decía, diversas facultades entraron a paro. La causa ya la mencioné. Ahora bien, no sólo hubo paros, sino que se convocó a una marcha a la cual asistieron miles de estudiantes de diversas instituciones –no sólo de la UNAM. Tal marcha se realizó el 5 de septiembre. Se reclamaba, primordialmente, la expulsión y las medidas pertinentes hacia los porros que tienen cabida en la UNAM. Cabe agregar que surgieron algunos pliegos petitorios, los cuales hacían énfasis –algunos- en la expulsión de porros, pero –como regularmente con algunas facultades y sus comunicados- algunas peticiones rebasaban tal reclamo y pedían también la famosa “democratización de la UNAM”, cosa de la que no hablaré aquí. 

Después del acto simbólico de la marcha, de exigir, y de la respuesta de las autoridades, muchas facultades –y otras instituciones- siguieron con labores normales. Sin embargo, otras facultades seguían con paros. Es aquí donde me gustaría señalar un disgusto que considero genuino –y hasta justificado- que se malentiende y usualmente es dibujado con una brocha tan gorda que peca de burlesco y grotesco. El disgusto es de los estudiantes que no comprenden por qué seguir con más paros. Este es el caso de la Facultad de Filosofía y Letras. 

Ya quedó claro cuál es el disgusto, ahora, ¿por qué se malentiendo y es dibujado de manera tan arcaica? Se malentiende porque regularmente se recurre al argumento que llamaré “simpatía social”. Simpatizamos con alguien cuando entendemos qué le ocurre, hasta podríamos decir que “sentimos” algo semejante que él, sea enojo, tristeza o alegría. Si trasladamos esta simpatía a los hechos sociales, tenemos que alguien tiene simpatía social cuando entiende qué sufren las víctimas de alguna injusticia, o las víctimas de un fenómeno natural donde el número de heridos y muertos se debe por la negligencia de las autoridades, etc. Es decir, tienes simpatía social cuando comprendes –y hasta “sientes”- la situación de los otros en un suceso relevante. El suceso relevante, en este caso, fue lo acontecido con los estudiantes del CCH Azcapotzalco. La simpatía social implicará, según algunos, ir a marchas, exigir y estar de acuerdo con los paros. 

Como lo veo, creo que las tres cosas enunciadas de lo que la simpatía social implicaría –según algunas personas- no son condiciones necesarias ni suficientes. De hecho, no veo porqué alguien que asiste a una marcha pero que después no comprende para qué hacer más paros, no tenga simpatía social. Quien no tiene simpatía social es un “antipático” y no comprende la relevancia de las acciones sociales.  

Con lo dicho hasta ahora, se puede ir viendo qué me interesa decir: no estar de acuerdo con un paro no te convierte necesariamente en un antipático –los grupos radicales tienen expresiones como “fascista”, “opresor”, etc. Cuando dije que el disgusto acerca de los paros estaba justificado, la razón es la siguiente: es un hecho que en determinadas facultades se concretan más paros que otras. Imaginemos que la facultad A hace un paro cada 5 años, en cambio, la facultad F hace un paro cada semestre. Digamos que el paro que realiza A cada 5 años es de máximo 72 hrs, y luego de eso todo transcurre normal. En cambio, la facultad F acostumbra a realizar uno de 72hrs en una semana, luego a la siguiente semana realiza uno indefinido –o bien otro de 72 hrs. Creo que con este ejemplo caricaturesco, entendemos que las personas de la facultad A no tendrían inconvenientes en un paro, ya que rara vez ocurre, y cuando pasa, solamente es un período mínimo. No ocurre lo mismo con la gente de la facultad F, para quienes un paro implica pérdida en tiempo de trámites e incertidumbre acerca de calificaciones, etc. 

El ejemplo, como dije, es algo caricaturesco, pero considero que refleja parte del sentir de mucha población estudiantil, sin mencionar que regularmente las asambleas –en ciertas facultades- están amañadas, quienes las dirigen no escuchan opiniones que discrepan con las de ellos, etc. Siendo así las cosas: ¿Realmente es difícil entender porqué en ocasiones se está en contra de un paro? ¿Sólo por tener ese disgusto, se es un “antipático”? Como dije: se pinta un disgusto con una brocha de pinceladas tan gruesas y mal definidas que, en sentido estricto, ni siquiera se está diciendo algo interesante.

Mi intento sólo es señalar un disgusto que considero justificado. Pienso que el hablar de los “fines” que tiene un estudiante en su Universidad es una tarea compleja. Tal vez parezca algo trivial, pero seguramente hallaremos puntos controvertidos cuando comencemos a considerar ciertos eventos –como el hecho de exigir cuestiones políticas que rebasan a la institución o incluso en cuestiones sociales/morales. Esto teniendo como punto de partida a los estudiantes, no hay que olvidar que las autoridades también tienen un papel relevante: y esto no aplica solamente para la UNAM. 


Imagen: https://lapaseata.net/2018/01/15/herrumbre-de-los-candados-a-la-libertad/

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