Si yo no soy lo que hago, entonces ¿quién soy yo?

Por Teolinca Velázquez

Me han contado que cuando la gente va a terapia suele suceder que al hacerles la pregunta: ¿Quién es (inserte el nombre de la persona)? Los pacientes responden con un “Yo soy Licenciado” “Yo soy Médico” “Yo soy Ingeniero”, lo cual puede resultar ser un síntoma del desconocimiento de nuestra persona: “Definirme es limitarme” escribió Oscar Wilde.

El Retrato de Dorian Gray nos habla de la experimentación de la vida; aprovechar la juventud o no hacerlo; quedarnos mirando o lanzarnos al ruedo. Las palabras que Wilde hace decir a Lord Henry Wotton parecen ser una frivolidad del personaje ante la insistencia de los demás en la escena que protagonizan, sin embargo contemplando la esencia de la obra, el significado de estas palabras resulta ser mucho más complejo.

La frase nos habla de que nosotros somos mucho más de lo que pensamos, el definirnos dentro de un puñado de palabras o acciones es limitarnos pues si nos encerramos en esta definición podemos cometer el error de impedir la apertura a nuevas experiencias, a nuevas interpretaciones de uno mismo y ampliar así nuestro abanico de capacidades.

Escuché por ahí alguna vez decir a alguien: “Yo no soy lo que hago” y debo confesar que en ese momento la frasecita me causó conflicto pues si yo no soy lo que hago, entonces ¿quién soy? Después de cinco años parece ser que me acerco a la respuesta y más que nunca, la cita de Wilde cobra sentido para mí.

La vida que llevamos nos enseña a enfocarnos en una sola cosa. Los horarios escolares, en muchas de las instituciones, impiden la realización de otras actividades que no sean los estudios. Los horarios de trabajo son de mañana a tarde y no permiten el desarrollo de otras cualidades. La especialización es un elemento muy valorado en nuestra actualidad, pero ¿qué tan benéfica es para el crecimiento del individuo?

Una vez leí un libro de Wayne Dyer (sí, es un libro de autoayuda pero hasta el Che Guevara decía que había que leer de todo) quien escribió algo que me causó aún más conflicto; el hombre decía que no era necesario poner todo nuestro esfuerzo en todas las actividades que realizáramos pues esta práctica tiende al perfeccionismo y éste a su vez impide el desarrollo de nuestras capacidades. Así que si nos encontramos en una actividad pero con el deseo de hacer más cosas, podíamos reducir el rendimiento y abrirnos a nuevas posibilidades porque en realidad si no somos perfectos en todo lo que hacemos ¡no pasa nada!

Y esto es porque no somos solamente lo que hacemos, somos lo que sentimos, lo que pensamos, estos dos últimos se desarrollan mientras abrimos nuestro mundo a horizontes más allá de lo que estamos acostumbrados: Definirnos es limitarnos.


Imagen: http://www.wanamey.org/wp-content/uploads/2017/11/cusco-retiro-espiritual-800×445.jpg

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