Si tuvieras que votar hoy…

Por Elisa Horta

Las elecciones se aproximan, todos lo sabemos. Constantemente somos bombardeados por campañas y propaganda política en el radio, la televisión, los anuncios publicitarios de la calle y hasta los memes en las redes sociales (de los que tengo mucho que decir, por cierto).

Esa fecha decisiva nos persigue, nos acorrala en todos lados y se impone ante cualquier otra fecha que pueda ser considerada importante este año. Antes que unas olimpiadas de invierno o una copa mundial de la FIFA, incluso si no todos lo ven así, es cierto que este es el evento más importante del 2018 para nuestro país. Y, también, uno de los más grandes de la historia.

Y es así como, las conversaciones han estado bullendo en todo el sentido de la palabra. Muchas veces permanecen latente en las comidas familiares, están a flor de piel en nuestros perfiles sociales y permanecen en las laterales de la vida diaria; sin embargo no desaparecen. Entonces, es muy probable que esa sea la razón por la que he descubierto que cada vez más personas se atreven a preguntar abiertamente cuál es el pronóstico personal, o directamente, por quién se va a votar.

Personalmente puedo hablar de dos personas en mi vida que he escuchado que hacen esencialmente la misma interrogativa con frecuencia, únicamente con una variación por razones bastante sencillas relacionadas con la edad. Una de ellas sería mi papá, mientras que la otra es una compañera y amiga de la preparatoria, ambos se acercan con quienes tienen confianza o de quien les interesa escuchar una respuesta y, sin más ni menos, preguntan: “¿Por quién votarías?

Ximena, mi compañera, tiene que agregar un “si pudieras”, pues el contexto en el que la he escuchado pertenece a menores de edad que no podrán participar en estas elecciones presidenciales mientras que mi padre se encarga de hacer las cosas un poco más dramáticas con una especie de sentencia en cuanto a la fecha, aplicando la hipótesis de que el mismo día que hace la pregunta es el mismo día en el que se emitirán las elecciones.

Siempre que escucho esta frase busco callarme y prestar atención a las respuestas de quienes están siendo cuestionados, estoy quieta y atenta… algo que me es muy difícil en otras situaciones, así que ustedes dirán que tan interesada estoy en el tema. Sin interrumpir ni parecer que estoy entrometiéndome, permanezco en el fondo de la conversación y espero pacientemente por las respuestas.

Han pasado ya un par de meses desde la primera vez que hice esto, y hasta la fecha sólo me topo con respuestas de completa izquierda o dudas y encogimientos de hombros.

Mi análisis, resulta ser el siguiente:

Me he dado cuenta de que mis compañeros y amigos quienes escuchan las preguntas de Ximena con atención, inclusive si saben o no de política, se limitan a expresar sus dudas y en otros casos su completa falta de interés. Es entendible, he de decir, no pertenecemos al grupo “millenial” que hoy en día se interesa tanto por su país y el mundo como sus mayores. Yo, de fuertes opiniones tanto políticas como personales, suelo pertenecer a ese inseguro conjunto que si bien por comodidad no expresa abiertamente su respuesta o simplemente no tiene una opinión bien consolidada, se limita a unirse a una conversación respetuosa de intercambio de ideas.

He de admitir que a veces me decepciono, incluso de mi misma, por la falta de postura ante un evento tan importante. Pero, de nuevo, es el último año en el que no importará tanto, ya que no podremos votar. De igual manera, a veces creo que deberíamos estar más seguros de lo que pensamos, creemos y queremos.

Luego, están las contestaciones de los que responden las preguntas de mi papá. Todos, claro, son adultos que han sentado y cabeza y tienen familias. Como mi padre, trabajan y pertenecen a una economía media, desde la baja hasta la alta, y se encargan de proveer para sus hijos en el día al día. Todos ellos han vivido ya una serie de elecciones que van desde las desastrosas hasta las tranquilas, sobrevivieron a diversas clases de gobiernos y han contemplado desde primera mano las transformaciones y los cambios que nuestro país ha sufrido a través de un gobierno más inclinado hacia la derecha de lo que suelen decir.

Este es el grupo que, obviamente, más me impresiona. Personas a quienes escuchaba burlarse de los candidatos de izquierda en las últimas elecciones son los que hoy planean votar por estos mismos con busca de un “cambio radical”. Sus palabras, no las mías. Me encuentro con los ya sonados “estoy harto de lo mismo” o unos coloridos insultos que me abstendré de mencionar. Y, sorprendentemente, todos aseveran que las cosas pueden cambiar para bien si el país se mueve hacia una dirección que antes no había tomado.

Yo no simpatizo precisamente con las personas que afirman que México podría ser el siguiente Venezuela o una Cuba en potencia con ciertas personas al mando de nuestra nación; creo firmemente que los movimientos izquierdistas o socialistas de América Latina y el Caribe han tenido problemas en la aplicación, puesto que estos sistemas sociopolíticos están estructurados en una base Europea o centrada en una economía post-guerra mundial con la que nuestra porción del continente no está familiarizada. Solo diría que es cuestión de adaptación, pero ese es otro tema para otra ocasión.

Teniendo en cuenta los dos lados de la moneda, puedo concluir que estas elecciones serán sin duda increíblemente interesantes, sin dejar de ser preocupantes. El futuro del país está en manos de todos los mexicanos que emitirán sus votos dentro de unos meses y cambiarán, para siempre, la dirección de una nación fuerte. ¿El resultado? Lo considero impredecible, a pesar de todas las encuestas de opinión que se pueden estar realizando. Sean las de un periódico grande e importante o la de una estudiante de preparatoria con las intenciones más poderosas que he escuchado.

Y tú, si tuvieras que votar hoy, ¿por quién lo harías?


Imagen: http://blogs.alfayomega.es/laventanaindiscreta/loving-vincent-si-van-gogh-hubiera-hecho-cine/

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