¿Ser vegetariano ayuda al planeta?

Por Nely Ortíz

Mundo de términos

Considero necesario hacer una breve introducción para recordar algunos conceptos básicos. Primero, se define al calentamiento global como el aumento de la temperatura de la superficie terrestre, debido al incremento de la cantidad de gases que causan el efecto invernadero en la atmósfera. El cambio climático se refiere al conjunto de cambios ambientales afectados o provocados por la actividad humana, con especial énfasis en cambios en los procesos que determinan el funcionamiento del sistema Tierra. Es decir aquellas actividades que, aunque ejercidas localmente, tienen efectos que transcienden el ámbito local o regional, para afectar el funcionamiento global.

El vegetarianismo ha sido ligado a la preocupación por el cambio climático y a la degradación ambiental desde la década de los 70, aunque hay otras razones para cambiar a este tipo de alimentación. Algunas de ellas son la religión, un sentido de ética al no dañar a los animales para el consumo humano, y aquellos que lo hacen por salud. El cambio climático se ha vuelto sin duda una de las principales razones para dejar la carne como alimento.

Derivado de esto, hoy en día hay personas que se denominan “felixitarianos” y son aquellos que comen carne solo en algunas ocasiones: en navidad, el domingo del Super Bowl, en los cumpleaños, etc. Los “reducetarianos”, quienes por cualquiera de las razones antes mencionadas, desean reducir su ingesta de carne en general, sin abandonarla. Los “lactovegetarianos” que no comen carne ni huevos, pero sí lácteos, y a diferencia de estos, los  “ovovegetarianos” sí comen huevos pero no lácteos. Sin duda en el pico de la pirámide están en los “veganos” que no solo evitan la carne y sus derivados, sino también todo aquello que involucre el uso de animales para su procesamiento como la miel, la grenetina e incluso el maquillaje.

 La industria ganadera y su relación con el efecto invernadero

Es bien sabido que la producción de carne tiene un grave impacto en el planeta. Comer carne de vaca tiene un mayor impacto ambiental que consumir otras carnes, debido a la gran cantidad de tierra y agua utilizada para su producción, que requiere una gran cantidad de recursos en comparación con lo utilizado en las cosechas agrarias y la producción de otros alimentos. Además, la producción de CO2 es muy alta, tanto por el transporte de los animales y las carnes, como la del debido al metano producido por las vacas.

Dependiendo de las condiciones y el tipo de alimento, una sola vaca requiere entre 1 a 4 hectáreas de tierra de pastoreo por año para su alimentación. En cambio en una sola hectárea de tierra pueden ser cosechados de 6 a 9 toneladas de maíz. Otras cifras brindadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) muestran que para producir un kilo de carne se requieren unos 15,000 litros de agua, mientras que para generar un kilo de granos se requieren solo 1,500 litros de agua.

Por otro lado, la agricultura es responsable de 24% de las emisiones contaminantes a la atmosfera: el dióxido de carbono es el gas que contribuye en mayor medida al calentamiento global, simplemente porque sus emisiones y concentraciones son más altas que las de otros gases; el metano es el segundo gas de efecto invernadero más importante. Después de su emisión el metano permanece en la atmósfera desde 9 hasta 15 años: el volumen de metano que producen las vacas tiene incidencias particularmente altas en términos de emisiones de gases de efecto invernadero, una molécula de metano equivale a 23 de dióxido de carbono.

Sin embargo, autores como Ricardo Castellanos, argumentan que llevar una dieta vegana o vegetariana conlleva a aumentar la ingesta de verduras y leguminosas, que hace que el cuerpo genere más gases intestinales y produzca 10 veces más gaseosa digestiva (hidrogeno y metano) que una persona con una dieta con carne. También señala que hay mayor deforestación para la siembra de más hectáreas de legumbres para responder a la demanda de las personas con dieta libre de carne.

Con la implementación de la agricultura a gran escala a mediados del siglo XX, la ganadería industrial se convirtió en un negocio prospero. Entre 2007 y 2016, la producción mundial de carne de bovino creció con una tasa promedio anual de 0.3%. Así en 2016 la producción mundial de carne de bovino se ubicó en 60.5 millones de toneladas.

La manera más fácil de medir el impacto ambiental de los alimentos que comemos es usando los métodos de la huella de carbono, tomando ésta como base, se puede decir que una dieta vegetariana genera una menor huella de carbono.

A pesar de todo lo expuesto, la ganadería constituye una pieza fundamental en ciertas regiones en donde los cultivos no crecen fácilmente, en las que las fuentes de alimentos no están al alcance de toda la población, o en regiones en las que el negocio de la carne, sobre todo la de bovino, está en aumento, como en países latinoamericanos. En México la producción de carne de bovino creció con una tasa promedio anual de 1.8% en el periodo de 2007 a 2016.

¿Por qué es bueno?

Los alimentos de origen animal son una opción para muchas personas en distintos tipos de sociedades, si bien es una fuente de nutrición no es la única opción para obtenerlos.

Mientras las organizaciones internacionales y los políticos intentan salvar el Acuerdo de París, los ciudadanos podemos hacer algo contra el cambio climático al cambiar nuestra alimentación. Es un hecho que una dieta basada en carnes tiene un costo ecológico más alto que una que las evita, y no es necesariamente malo para la salud cambiar a una dieta libre de carne. Por supuesto que debe hacerse bajo supervisión médica, ya que al dejar la carne es necesario sustituirla por aquellos alimentos que tengan más vitamina B12, hierro, zinc, proteinas y omega 3. Si de verdad no puedes dejar la carne de la noche a la mañana, te recomiendo que comiences bajando la ingesta de carne de vaca: esto no requerirá un cambio importante en tu dieta, pero sí reducirá en gran cantidad el consumo anual de la carne.

Comparte la información con tus conocidos y pongamos de nuestra parte para contrarrestar el cambio climático. Por algo dicen que consumir carne es peor para el planeta que manejar un auto: si bien puede escucharse como exageración sí se requiere que cambiemos la forma en la que producimos y consumimos alimentos.


Imagen: http://indianapublicmedia.org/amomentofscience/cold-nose-cows/

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.