¿Ser Pocahontas o ser Barbie? La respuesta está en el minimalismo (Segunda parte)

Por Alicia García

Dicen que las segundas partes siempre son malas pero esta no lo será, lo prometo, porque esta vez no sólo será para exponer un problema social sino que les ofreceré una alternativa. Para aquellos que no saben por qué este artículo es la segunda parte les haré un brevísimo resumen. En el artículo anterior (la primera parte) lancé un cuestionamiento al aire que a todos nos compete: deseamos ser Pocahontas y tomar de nuestro planeta tierra sólo lo que necesitamos; o morimos de envidia por ser como la rubia más consumista de todos los tiempos, Barbie, que toma más de lo que debería y tiene más de lo que en toda su vida alcanzará a aprovechar. ¿Hacia qué lado se inclina tu balanza?

Yo creo que lo ideal es ser más como Pocahontas. Creo que lo ideal es que nuestra balanza se incline hacia cuidar y proteger nuestro planeta; creo que lo idóneo sería consumir lo necesario sin excesos; creo que lo mejor que podríamos hacer por nosotros mismos es cuidar nuestro hogar para las generaciones futuras, y no hablo sólo de los humanos, tenemos la gran responsabilidad de cuidar a los otros seres que habitan con nosotros este mundo. Claro que también hay muchas Barbies en el planeta y puesto que vivimos en un sistema capitalista neoliberal y por ende consumista por excelencia, aun tenemos mucho trabajo por hacer.

Y ese trabajo comienza por consumir menos. Ahora hablemos del minimalismo, ¿qué significa esa palabra tan aterradora para nuestra sociedad amante de sus cosas? Pues según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) minimalismo se refiere a la “tendencia estética e intelectual que busca la expresión de lo esencial eliminando lo superfluo”.  Así que como podemos ver, no es tirar todas nuestras preciadas pertenencias sino conservar únicamente aquellas que sean esenciales para nosotros. Existe un movimiento que va abanderado por dos jóvenes norteamericanos llamados Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, ellos son la cara de su propio movimiento con el que se hacen llamar los minimalistas (The minimalists) y su misión es enseñar a todos los que quieran (o se dejen) a conocer y adoptar un estilo de vida minimalista, alternativo al modelo en el que estamos inmersos.

Ambos llevan una forma de vida minimalista lo que significa que sólo consumen lo necesario, es decir desde sus casas hasta sus closets contienen únicamente lo que requieren para vivir, sin excesos. Puede parecer una vida de carencias o privada de comodidades pero lo que estos dos hombres intentan transmitir es precisamente todo lo contrario y así tratar de modificar la idea de “mientras más tengas mejor”. ¿Han escuchado el dicho de “menos es más”? pues esa es la esencia del estilo de vida minimalista. Y para poder transformar nuestra perspectiva de las cosas, primero deberemos luchar contra las imposiciones sociales que nos inducen a consumir en exceso, sobreexplotando la tierra y forzando nuestros propios bolsillos. Yo soy de la opinión que no deberíamos vivir para trabajar ni trabajar para comprar, pues hay mejores cosas en las que invertir nuestro dinero y nuestro tiempo.

Joshua Fields lo dice de forma muy bella en una charla, afirma algo parecido a esto: ama a las personas y usa las cosas, porque al revés no funciona. Creo que esta es la clave de una vida sin consumos compulsivos y dejando de lado los apegos a nuestras posesiones, una vida donde amar a las personas que nos rodean y usar las cosas para lo que fueron hechas nos hará vivir más felices (o al menos eso es lo que predican los minimalistas). Invierte tu dinero en alimentar tu mente y tu alma, viaja a donde siempre quisiste ir y amplía tus horizontes; consume platillos deliciosos y date los gustos que mereces; invierte en experiencias y no tanto en cosas.

Los invito a vivir más ligeros, a vivir en levedad y por qué no, en felicidad también. A pensar cada vez más allá de nosotros mismos, a tener consideración por nuestro planeta, que hasta ahora es el único hogar que conocemos. Seamos capaces de prever para las generaciones venideras, por nuestros seres queridos que apenas crecen o los que vienen en camino. Tengamos aprecio por nosotros mismos, por nuestra salud física y mental, por nuestros sueños y nuestras anhelos. El minimalismo se trata de desechar el exceso de cosas y hacer espacio para las que verdaderamente importan como la salud, las relaciones con los otros o la pasión por lo que nos gusta y así podamos llenarnos de felicidad, podamos seguir en nuestro camino de crecimiento espiritual o el de nuestra autorrealización pero sobre todo, reconquistar nuestra libertad. La libertad de ir por la vida sin temores, sin angustias, sin apegos materiales; andando livianos. Aprendamos a disfrutar de las cosas que verdaderamente importan en la vida y sólo así aprovecharemos verdaderamente nuestro viaje.


FUENTES

Diccionario de la Real Academia Española. Minimalismo. Recuperado de http://dle.rae.es/?id=PJYAJPl

The Minimalists. Recuperado de http://www.theminimalists.com


Imagen: https://plus.google.com/photos/+JoshuaFieldsMillburn/albums/5782087879797426257

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