Ser nueva en la ciudad

Por Alicia García

Los inicios son casi siempre un poco aterradores, ya sea comenzar el primer día de escuela, iniciar el tan esperado viaje, mudarte de casa o de ciudad o de estado, cambiar de trabajo… los ejemplos son infinitos. Aunque también es verdad que no todo es terrible pues los inicios representan renacimiento y nos dan el poder de hacer todas las cosas de una nueva y mejor forma, o simplemente de forma diferente. Somos nuevos creadores, nos convertimos en nuevos diseñadores, podemos ser nuevos aprendices o nuevos expertos. Y lo que también es seguro es que ser nuevo siempre es un reto.

Ser nuevo en algo implica aprendizaje. Estar dispuestos a absorber como esponjas todo lo que podamos aprehender y aprender de nuestro medio, atrevernos a intentar cosas diferentes y que nunca antes habíamos imaginado hacer, elaborar preguntas para descubrir otras verdades, para quitarnos las dudas y evitar mal entendidos. Pero sobre todo concebir otras formas de ser, tomar lo nuevo que llega a nuestras manos y recrear(nos) con ello. No existen límites, no hay reglas ni caminos pre establecidos sobre cómo hacer las cosas.

Allí radica la belleza de los nuevos comienzos. Podemos volver a ser libres y tenemos la oportunidad de elegir nuevos caminos, de imaginarnos de formas diferentes y de crear con ello lo que se nos ocurra. Aun y todo debemos ser cuidadosos de que cada nuevo arranque nos lleve muchos más lejos en una dirección hacia delante de donde estábamos, siempre será más lindo cambiar para mejorar lo que puede ser mejor. Esa es la idea, ser cada vez más felices con lo que nos rodea. Se deben pensar muy bien las decisiones que estamos por tomar para estar lo más seguros posible de que esta elección nos traerá más dicha que penas. Si bien nunca podremos saber con total certeza si lo que estamos por hacer será lo mejor, pueden pensar este consejo que una vez me dieron a mí: si les da miedo cambiar algo en su vida piensen en qué es lo peor que les puede pasar, y si lo peor que les puede pasar es quedarse como están, entonces váyanse/cámbienlo/decídanlo/háganlo. No hay nada que perder y hay mucho por ganar.

Aprovechen el regalo que la juventud da sólo una vez en la vida. Nos da fuerza, vitalidad, flexibilidad, nos avienta sin miedo a la vida, nos vuelve temerarios y nos hace perseguir nuestros sueños más hermosos. Nos permite ser todo lo que queremos y cambiarlo cuantas veces queramos, podemos reinventarnos hasta descubrir la forma que más nos acomode, somos libres de experimentar con nosotros mismos sin mayor repercusión que una foto que nos avergüence. Somos capaces de caernos y volvernos a levantar al vuelo quedando intactos a las revolcadas que da la vida de vez en cuando. Somos creadores innatos de vidas ideales.

Y por eso mismo debemos seguir los caminos que una vez nos trazamos para nosotros mismos, tal vez ni siquiera sospechando que se volverían realidad alguna vez o quizá son caminos que ya habíamos imaginado antes pero se abren ante nosotros de formas insospechadas, mejores y justamente con lo que necesitamos en este preciso momento. Aventurarnos a seguir adelante en ellos puede sonar la cosa más obvia por hacer pues nosotros mismos los concebimos, sin embargo no siempre es así. La vida es agridulce lo que cual es perfecto porque nos recompensa y nos hace felices con las cosas bellas que nos da y también nos enseña y nos hace aprender con las lecciones que también tiene para repartir, aunque algunas veces puedan venir en las formas más amargas posibles.

Mi consejo hoy y siempre será que sigan el rumbo del sol, no siempre es placentero porque algunas veces arde tanto que nos quema, pero al final del día nos deja la satisfacción de estar yendo en dirección de la luz, de nuestra luz, la que nos hace realmente felices. Vendrán momentos prósperos y tendremos momentos de desconsuelo donde nos cuestionemos todo, hasta las decisiones tomadas hasta ahora. Pero para aquellos momentos de desolación sólo puedo recordarles que están donde están porque así lo eligieron y por ello mismo no deben desconfiar de las decisiones tomadas, porque siempre han sido hechas para ir sólo en busca de lo mejor. Paciencia y mucho amor se requieren para superar el periodo maravilloso de ser nuevo en algo.

Por favor recuerden que si son nuevos en cualquier cosa es porque ya tuvieron el coraje de pedirlo, de hacerlo, de atreverse a dar ese paso enorme que muchos nunca dan. No se quedaron sentados esperando que cosas buenas les pasaran sino que se pusieron en marcha para buscar que cosas mejores sucedieran. Crearon su realidad y eso siempre es mágico y poderoso. Pero ante todo, las acciones y decisiones que toman son el reflejo de sus esperanzas, sus sueños y sus amores, nunca toleren que el miedo refleje sus decisiones. Permítanse soñar, anhelar, amar… es la única manera en que podremos ser capaces de comenzar a crear y a vivir.


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