Ser es no-ser

Por Fernando Rocha

Viajas en Metro. Arribas a aulas, jardines, plazas, catedrales. Armado de palabras, influyes en otros. Desnudo de eternidad, padeces escalofríos de tiempo. Eres la llamarada de tu respiración y descubres que el oxígeno es un comburente ontológico. Tu piel es una frontera. Adentro existes y eres.

¿Pero sólo tú retozas en esa jaula de epidermis? La familia, las amistades, los amantes y los anónimos ¿no son constituyentes de ti? Asimismo tú eres rememorada, bailas en otro pensamiento, entonces ¿dónde existes y eres si no es dentro de tu cuerpo, de tu pensamiento?  Y quien mueve tus extremidades, quien mira, paladea, oye, palpa y olfatea ¿eres tú?

Elección y constitución

Nicolás comprará tulipanes y no rosas. Leerá Las intermitencias de la muerte, de José Saramago, y no ¿Águila o sol?, de Octavio Paz. Preferirá comer filmes en la Cineteca que en Cinemex. Escuchará y cantará “Not today” y no “La playa”. ¿Por qué? ¿Por su personalidad, por alguna sugerencia externa o por el mainstream?

Los tres agentes causales poseerán la capacidad de influir en sus elecciones: Nicolás no comprará rosas porque le fascinan los amaneceres y crepúsculos que bostezan los tulipanes; o no leerá ¿Águila o sol? debido a que un profesor suyo vituperó al Nobel de Literatura de 1990; o no escuchará “La playa” debido a que no es una canción entronizada en las bocinas de los mercados ni en los ojos de YouTube, no es un manjar colectivo. Si estos tres factores podrán ser influyentes, ¿de dónde y cómo obtendrán esta capacidad?

Los tres agentes causales serán potencias que, para ser actos, deberán discurrir por el raciocinio de Nicolás, es decir, su personalidad, las sugerencias que le advienen y el mainstream devendrían por él, por su subjetividad. Entonces la subjetividad de Nicolás será quien deliberará, por lo que él estará siendo, pues se es al obrar desde uno mismo, al —como diría Sartre— darse la esencia mediante elecciones, ya que para Nicolás el ser brinda una capacidad de elección, una facultad de obrar o no obrar, lo que es traducible a libertad. ¿Mas sería correcto nominar libre a Nicolás cuando su subjetividad está constituida ya de él, ya de otro o ya de una colectividad?  

Sí. Nicolás efectivamente estará siendo y, paralelamente, no estará siendo. Él será al elegir pero no-será al constituirse, pues hasta su personalidad no le pertenece.

Vehículo ontológico y su virtud

Yo, Nicolás, ensalzo las albas y ocasos de un tulipán porque el tulipán es un vehículo ontológico con virtud. El tulipán, como cosa sin libertad, no puede ser, pero sí es capaz de contener el ser de otro individuo, el ser de Quiara, por ejemplo.

El 14 de febrero, en el Museo Nacional de la Acuarela, mi novia Quiara me obsequió un tulipán y sonreí desde el estómago, pasando por los labios y el pensamiento, hasta el alma. Desde ese instante tres entes se volvieron vehículos ontológicos: la fecha (tiempo), el lugar (espacio) y el objeto, donde los primeros dos son los accidentes del tercero. Los tres se inflaron del ser de Quiara y su virtud —la virtud platónica de la capacidad para obrar y producir un efecto— será producirme felicidad, sentimiento que deviene por mi subjetividad. Por lo tanto, Quiara es cuando yo creo ser al preferir un tulipán y no otra flor, al valorar más el 14 de febrero que Día de Muertos, al visitar el Museo Nacional de la Acuarela en vez del Palacio de Bellas Artes. (La virtud es lo que incentiva la preferencia, pues estas elecciones me producirán una felicidad semejante a la de aquel instante.) En síntesis: soy al no-ser, pues mi ser es el devenir de una alteridad.

La libertad del ser y el ser de la libertad

Las virtudes de la alteridad para incidir en tu subjetividad devienen de esta misma y son, genéricamente, tus sentimientos. Quiara es cuando compras tulipanes porque te alegran (pues tu novia te produce alegría) pero ella también puede ser cuando descuartizas tulipanes porque los odias (pues tu novia te produce odio) o te entristecen o cualquier sentimiento que te ocasione.

Entonces tu personalidad no te pertenece pues está constituida por otras subjetividades, es decir, todos son en tu personalidad menos tú. Tú eres cuando decides emplearla porque sois libre, porque posees la facultad de obrar o no obrar. Por consiguiente, ser es no-ser.

En caso de una sugerencia particular, tú lees Las intermitencias de la muerte y no ¿Águila o sol? porque tu profesor está siendo gracias a su virtudes correspondiente (a él, por su erudición o simpatía, lo admiras). Esto abona que las virtudes de la alteridad están dirigidas hacia ella misma para que repercutan en ti.

En caso del mainstream es posible imaginar que dejarás de ser para que toda esa colectividad sea, mas no es así. Dejarás de ser para que un individuo, perteneciente y representante de esa colectividad, sea.   

Sartre aseveró correctamente que nunca se deja de ser libre, y si leyera este artículo asentiría que tú no eres libre porque otros te constituyen, te hacen, mas no te eligen. Libertad y ser son distintos. La libertad es una facultad del ser y el ser una cualidad de la libertad. El humano, el ser-ahí heideggeriano, así como es el ahí de la pregunta por el ser, también es el ser de la libertad pues la libertad deviene por él cuando ésta es la libertad del ser.

Ser y no-ser

Esclarezco que “ser es no-ser” no se refiere a que una roca o un río sean. La materialidad efectivamente no es, no obstante, la materia —como cosa que es siempre lo mismo— no deja, por elección, de ser. Sencillamente jamás fue. Por lo tanto, cuando un individuo —que nunca es lo mismo pues múltiples sujetos devienen por él y en él—, por elección,  deja de ser, se debe a que fue. Sintetizando: el no-ser deviene por una presencia de ser y no por una ausencia de ser.

Caleidoscopio ontológico

Así, el humano es el único individuo que posee el ser y la capacidad de fragmentarlo al constituir a otros individuos y devenir en ellos. El único individuo que puede voluntariamente dejar de ser pues es libre. El único que es múltiple al ser uno.


Imagen: http://www.thejealouscurator.com/blog/2012/06/11/im-jealous-of-julie-cockburn/

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