Sensibilidad y política

Por Brandon Ramírez 

 

Un tema que causó cierto revuelo la semana anterior, en buena parte quizá, por la cercanía temporal con los festejos del inicio de la guerra de la independencia nacional, la cual contó con su contraparte que exigía la renuncia del presidente, así como un aniversario más de lo acontecido en Ayotzinapa, y el proceso electoral de Estados Unidos; fueron los mensajes que Roger Waters compartió durante sus conciertos.

Una visión, con respecto a todas las manifestaciones artísticas, es que son un fin en sí mismo. Son realizadas con la intención de plasmar un sentimiento, una idea, o una sensación, que después es reinterpretada por cada espectador.

He oído, de amigos artistas como parte de esta idea, que cuando hay intromisiones por otras esferas con intereses particulares, como políticos o económicos, en cierto sentido la parte artística se vacía de sentido y la obra se convierte en parte de un discurso que lo envuelve y “pervierte”.

Es difícil que cualquier actividad se mantenga alejada de factores económicos o políticos, ya que principalmente estas esferas subsumen buena parte de la vida en sociedad, e incluso, éstas se encuentran entrelazadas. La cultura, en un sentido muy general, al estar conformada por todo lo producido por el hombre en términos materiales o de ideas, no escapa de esto. En los años más recientes, quizá la Guerra Fría fue el contexto donde más se valoró esta parte del arte como correlato de la política y economía. Sin embargo, es algo presente en todas las civilizaciones, ya sea porque fueron construidas con ese fin, o porque con el paso de los años fueron reinterpretadas así.

Hay manifestaciones artísticas más cercanas y más alejadas al discurso político y económico. La arquitectura desde hace milenios ha estado relacionada con el poder, no en balde, toda ciudad que perteneció al mundo cristiano tiene al menos una catedral imponente como principal edificación, preferentemente en el centro; o las grandes pirámides egipcias que hasta nuestros días perduran, con algunas ruinas del imperio romano y la Grecia clásica.

Otro caso puede ser la pintura, dentro de la que, el primer ejemplo que me viene a la mente es el Guernica de Picasso, algunos de los murales que podemos encontrar en nuestro país, o todos los retratos realizados de los líderes políticos, viniéndome a la mente el caso de Napoleón como referencia.

El caso de la música contiene, como las demás, géneros y subgéneros más cercanos a la política que otros. El caso del rock, y muchos de sus subgéneros puede ser el ejemplo más elemental, deviniendo casi siempre en un discurso contracultural, alternativo y anti sistémico en sus expresiones más radicales.

Lo acontecido en las presentaciones de Roger Waters en la Ciudad de México, puede encajar dentro de este contexto, cada vez más excepcional, dado el auge de otros géneros que se han impuesto en la cultura popular, dentro de la música como industria.

Cierto grado de razón tendrá quien diga que, al ser extranjero, la intromisión dentro de la política nacional puede ser censurado. Pero también lo tendrá quien diga que en un mundo cada vez más globalizado, con organizaciones y acuerdos internacionales, esas restricciones, con pretexto de la soberanía y las fronteras, pierden algo de fuerza.

El caso de las elecciones estadunidenses puede ser muestra clara de ello (y también fue parte de dichos mensajes), en nuestro país es un tema al que muchos se refieren y sobre el que buscan incidir, dado el impacto que el resultado de las mismas puede tener sobrepasa dichos límites.

Una de las virtudes del arte es que, al apelar a las sensaciones y sentidos, no tienen propiamente un idioma. El cine, la música o la literatura, pueden estar escritos en uno, pero su mensaje los trasciende, y es asimilado por personas que no los hablen, aun sin necesidad de traducciones. La música clásica, al no contar en su mayoría con un componente lírico, es un buen ejemplo, ya que uno siente más limpiamente los sonidos, y se alegra, entristece o conmueve con ella. En el caso del cine, cuando éste era mudo, compartía la misma característica a través de las imágenes. 

Siempre habrá, como en todo tema, quien aplauda este discurso desde el arte, como lo personalizó Roger Waters, y quien lo censure.

Independientemente de eso, la realidad es que resulta muy complicado mantenerse impermeable a la política desde cualquier sector de las sociedades, ya que ésta define en última instancia la organización nacional de cada Estado y la relación de los distintos países entre sí, a pesar de que ésta misma se ve sobredeterminada por lo económico, lo social, lo cultural, etcétera.


Imagen: Tourism Media, https://www.expedia.mx/Palacio-De-Bellas-Artes-Ciudad-De-Mexico.d501749.Guia-Turistica

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