Ruido del tráfico vehicular y la conservación de las especies

Por Sergio Andrade

 

La comunicación acústica juega un papel crucial en la vida de muchos animales, ya que las vocalizaciones son a menudo esenciales para encontrar una pareja de apareamiento, disuadir a un rival, o advertencia contra un depredador. Por lo tanto, la perturbación sonora es, en muchos casos, un problema para la capacidad de un receptor para responder a la información en el mensaje de un remitente.

En los últimos años, el ruido antropogénico ha recibido mayor atención como un factor que impide la comunicación acústica en los animales, en particular la contaminación acústica del tráfico. Diversos estudios han demostrado que el ruido antropogénico tiene un efecto adverso sobre los organismos acústicamente comunicantes. A fin de superar este efecto negativo, muchas especies presentan adaptaciones fisiológicas y de comportamiento.

Muchos animales, incluyendo insectos, ranas, aves y mamíferos se comunican a través de señales acústicas. Las aves utilizan las llamadas y cantos para atraer y víncular con los compañeros, la defensa de los territorios de los rivales, mantener el contacto con los grupos sociales, pedir comida, y advertir del peligro. Interferencia acústica, también conocida como enmascaramiento, se produce cuando el ruido de fondo reduce la distancia sobre la cual una señal puede ser oída. Las aves usan una variedad de estrategias para maximizar el espacio activo de sus señales en hábitats naturalmente ruidosos. Sin embargo, las poblaciones que viven en las urbes o cerca de las carreteras tienen que competir con el ruido del tráfico, mucha de la cual se produce en las bandas de baja frecuencia por debajo de 2 000 Hz. El enmascaramiento de la señal se ha documentado ampliamente, con efectos negativos demostrados en el éxito reproductivo, efectos negativos en el comportamiento de los depredadores y la energética, es decir, los costes energéticos asociados a la modificación de la señal.

Aunque las ranas están entre los vertebrados más vocales, sólo recientemente se convierten en un foco para el estudio de las respuestas de comportamiento al ruido antropogénico. Algunos estudios han demostrado que el ruido del tráfico afecta a los patrones de cría de rana alterando las preferencias de pareja en las hembras y también causa efectos adversos en los machos, particularmente modificando su tasa de llamada. El efecto acumulativo de estos cambios de comportamiento a través del tiempo puede afectar negativamente el crecimiento de la población y la existencia de las ranas.

El ruido también puede alterar el comportamiento anti-depredador si los animales perciben el ruido como amenaza. Estudios previos han documentado una mayor vigilancia en presencia de ruido, lo que sugiere que los animales pueden percibir erróneamente estos sonidos como indicativo de un depredador cerca. Por el contrario, la capacidad de respuesta a los depredadores puede reducirse si los animales están distraídos por el ruido.

El ruido del automóvil parece tener un obvio efecto en especies terrestres, sin embargo en la última década se han realizado esfuerzos para determinar el efecto del ruido antropogénico sobre mamíferos marinos y peces. Vasconcelos y colaboradores (2007) encontraron que el ruido de la autopista cerca del  estuario del río Tajo (Portugal) causó importantes cambios de umbral de audición en el pez sapo lusitano (Halobatrachus didactylus), y que la capacidad de las hembras para detectar señales masculinas disminuyo de manera significativa. Holt y Johnston (2015) investigaron la relación entre la vocalización, el paisaje sonoro natural del pez Blacktail Shiner (Cyprinella venusta) y el efecto del ruido antropogénico producido por el tráfico terrestre en los puentes, sus resultados revelaron que el ruido del tráfico rodado se propaga hasta el punto de que prácticamente la totalidad de las cuencas se ven afectadas por la contaminación acústica, afectando el cortejo entre las especies.

La conservación de las especies es un importante  motivo para la realización de estudios referente al uso moderado del automóvil privado como ahorro de energía y por ende, la reducción en las consecuencias y efectos en el medio ambiente.  La naturaleza del uso moderado del automóvil no se entiende bien actualmente. De hecho, a la fecha no hay políticas nacionales claras para la reducción del uso de vehículos privados y la mejora de sistemas de transporte público, así como la promoción de otros modos de transporte.  La reducción de los traslados por medio de vehículos motorizados en las ciudades permite resolver el problema de la contaminación del aire, la congestión del tráfico y por consecuente, los efectos adversos en el medio ambiente, tanto producidos por la emisión de gases de efecto invernadero como por el ruido atmosférico. Además de ser un ahorro en la gestión de energía a nivel de las ciudades, siendo este último punto una prioridad para todas las naciones.


Imagen: http://marea157.rssing.com/chan-34885644/all_p2.html

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.