Retroceder el tiempo

Por Driveth Razo

 

“Ninguna máquina del tiempo

Nunca nos podrá regresar

Y ninguna disculpa

Nos regresará al camino

Podría juguetear

Por mil años

Pero eso no cambiará nunca

Porque nada nos podrá regresar”

-Time Machine: Girls Generation

 

Muchas veces deseamos retroceder el tiempo. Nos arrepentimos por decisiones tomadas hace minutos o hace años. Sentimos que si no hubiéramos tomado esas decisiones todo estaría mejor, pero no nos damos cuenta que a veces puede resultar todo lo contrario.

Esas decisiones que pensamos que son erróneas, son las que nos ayudaron a madurar, a convertirnos en las personas que somos ahora. Muchas de esas decisiones nos dieron una lección, lección que tarde o temprano tendríamos que aprender para no volver a cometer el mismo error.

Tal vez lo veamos como el peor error de nuestras vidas, pero tal vez si esa lección la hubiéramos aprendido con alguien diferente o una situación diferente, no sería tan significativa para nosotros a tal punto de olvidarla fácilmente. O incluso peor, pudo haber tenido como resultado una lección más difícil de olvidar porque tuvo relación con la persona que más queríamos en la vida o la situación que esperábamos incluso con ansias.

A veces por una decisión, perdemos a alguien muy importante; ya sea porque la dejamos de lado y prefirió irse con alguien que de verdad la valorara; o tal vez por estar sumergidos en la escuela o en el trabajo no convivimos lo suficiente con esta persona en sus últimos años y nos damos cuenta hasta que ya es demasiado tarde y no podemos hacer nada para regresarla a la vida.

La segunda de las lecciones es la más horrible que puedes aprender. Yo por estar dedicada solamente a mis estudios dejé de lado a mi familia, y a mi bisabuelita. Ella me quería leer más sobre la biblia, me quería contar sobre sus anécdotas, pero mi respuesta era siempre la misma: en verano, Mari, o cuando no tenga tanto trabajo, pero ese verano nunca llegó…

No sé si fue porque la creía inmortal o qué sucedió. Todo fue demasiado rápido, se fue en un abrir y cerrar de ojos a tal grado que hoy en día sigo pensando que fue un sueño. Ese es uno de los más grandes errores que cometí, preferí darle prioridad a mis estudios, e incluso a veces a mis amigos, que a ella, a mi bisabuelita. En estos casos no hay nada que hacer solo tratar que el remordimiento no nos consuma y ver el lado positivo; ya tuve una experiencia, y haré lo posible para no vuelva a ocurrir.

En el primer caso, fue un error, pero no es demasiado tarde para solucionarlo. Tal vez no vuelvan a ser los mejores amigos de antes, o cualquiera que sea la situación, pero al menos te puedes quitar el remordimiento tratando de solucionarlo, de arreglar las cosas. A veces es fácil solucionarlo, pero cuando no lo logras, está bien, al menos diste tu mayor esfuerzo.

Nuestras decisiones muchas veces dependen del tiempo. Vivimos en una sociedad que ya no camina, sino que corre para alcanzar las metas que otros dictan en nuestras vidas. Nos olvidamos de vivir, nos convertimos en zombies y cuando nos damos cuenta es demasiado tarde. Dejamos de lado nuestras amistades, pero sobretodo dejamos de lado nuestra familia.

¿Cuántas veces no preferimos salir con nuestros amigos que con nuestra familia? Se supone que los amigos son esa familia que elegimos, pero no nos damos cuenta de que la familia está ahí desde que naces y sin importar tu forma de ser, ni tu físico, te aman por el simple hecho de ser tú.

Estas pequeñas decisiones que a lo mejor hoy en día no las vemos como malas, nos pueden afectar en un futuro. Muchas personas darían lo que fuera por pasar un minuto más con su mamá o con su papá cuando ya es demasiado tarde…

No es necesario dejar de lado a nuestros amigos, porque si no nos arrepentiríamos también cuando ellos se van. Sino de encontrar un punto medio, sé que suena fácil pero no lo es. Es demasiado difícil tratar de organizarnos para terminar todas nuestras actividades escolares y/o laborales y pasar tiempo con nuestra familia y con nuestros amigos.

Pero nada es imposible en esta vida, solo burlar a la muerte. Tal vez tengamos que sacrificar algunas cosas, pero cualquier cosa es pequeña con tal de pasar más tiempo con nuestra familia o amigos.

Algunos de nuestros errores no nos dejan avanzar, nos dejan estancados, y no nos damos cuenta de que esa no es la misión de los errores del pasado. Su misión es enseñarnos, hacernos más fuertes y más sensibles a nuestro entorno. Debemos aprender de ellos y no quedarnos pensando en el “qué hubiera pasado si…” Lo hecho, hecho está, y no hay nada que podamos hacer para revertirlo. Tal vez una máquina del tiempo podría ayudarnos, pero si tratáramos de omitir ese error, omitiríamos una parte esencial de nuestra vida que no nos dejaría trascender ni madurar y por lo tanto viviríamos una existencia vacía…

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