Reset

Por Driveth Razo

 

There’s an empty world deep in my heart, save me

I wanna reset , I wanna reset , I wanna reset

Tiger JK ft Jinsil – Reset

Hay un profundo y vacío mundo en mi corazón, sálvame. Quiero reiniciar, quiero reiniciar, quiero reiniciar. Son los dos primeros versos de la canción coreana ‘Reset’ que es parte del OST de School 2015. Esta canción pone a pensar a toda la gente que se toma el tiempo de escucharla. Habla de una persona que se siente vacía, sola, atrapada en la oscuridad y por lo tanto pide ayuda, quiere ser rescatada y así  reiniciar. Lo que no se sabe es si quiere ser rescatada de sí misma o de una persona exterior a ella.

Las personas somos un solo universo, único e irrepetible. Por lo tanto no nos damos cuenta de lo que otros “universos” van pensando en su día a día. Nunca sabremos si tienen las mismas dificultades que nosotros o incluso si están pasando por algo peor.

Reiniciar, o volver a empezar… ¿Qué significan en verdad esas palabras? Es desear tener una máquina del tiempo y poder volver a empezar su vida. Están dispuestos a perder lo que tienen por la esperanza de tener una nueva vida donde sean felices, donde los acepten tal como son.

Se nos hace tan fácil bullear al débil, insultar al inteligente y reírse de la gorda, que no nos ponemos a pensar en lo que esa persona estará pasando. Creemos que es más fácil hacerlos sentir mal que regalarles una sonrisa. Sin darnos cuenta, nos podríamos llegar a convertir en sus verdugos.

Puede que sólo los molestemos una vez en toda su vida, pero esa única vez es suficiente para que nuestra voz se convierta en uno de esos fantasmas que constantemente lo atormentan recordándole (según él) la bazofia que es. Muy pocas personas son las que tienen seguridad hoy en día, y si conoces a varias puede ser porque traten de aparentar una seguridad falsa con tal de no mostrarse débiles ante el mundo, pero son contadas las personas que pueden conseguir esto.

Esa poca seguridad que tiene una persona, se va desquebrajando poco a poco. Con cada insulto que recibe, con cada maltrato ya sea psicológico y físico que se le infringe. Esa seguridad que después de un rato se convierte en inseguridad es el primer eslabón que crea la cadena llamada suicidio.

La palabra suicidio está presente en muchos jóvenes hoy en día. No ven la salida a sus problemas, sólo quieren acabar con el sufrimiento sin ponerse a pensar en otras soluciones. Creen que la única forma de salir del acoso o las agresiones físicas  es matándose a sí mismos.

Podemos poner de ejemplo a alguien con sobrepeso, las personas se pueden excusar diciendo que sólo se preocupan por su bienestar, y por lo tanto, le están haciendo un favor al decirle ‘gorda’ para ver si así se anima a adelgazar. Pero esto es falso, lo único que hacen es insultar a la persona y hacerle sentir aún peor. Si de verdad están preocupados por ella, mejor invítenla a hacer ejercicio, a llevar una vida más sana; pero sin llegar a insultos.

Los insultos sólo llegan a hacer que la debilidad o el ‘defecto’ de esa persona se convierta en el motivo de desdicha de su vida. Una pequeña palabra, una fea mirada, realizada una vez por cien personas; se convierten en cien ‘pequeñas’ palabras, cien feas miradas que aunque sean de diferentes personas, tienen el mismo peso y duelen igual que si fueran hechas por la misma.

Una vez mi psicóloga me dijo que nosotros somos los únicos que permitimos que las palabras o acciones de otros nos dañen y nos transformen, ya sea para bien o para mal. Pero muy pocas personas somos capaces de poder tener tanto autocontrol en nuestra vida para lograr que las acciones de otros no nos afecten. Por más que queramos lograrlo, nos es casi imposible; y por lo tanto, necesitamos ayuda de otros.

Necesitamos que nos ayuden no con insultos, sino con palabras, no con malas miradas, sino con miradas de comprensión. No es necesario que se conviertan en las personas que resuelvan nuestros problemas o inseguridades. Sólo necesitamos una mirada, una sonrisa que nos anime durante el día.

Nunca sabrás quién está pasando por un mal momento, no sabrás quién está pensando en la palabra suicidio. Pero si puedes brindarle una sonrisa o una palabra de aliento a cualquier persona que creas que la necesite y si puedes brindársela a todos, mucho mejor. Nunca sabrás si gracias a esas palabras o esas sonrisas, le diste un día más de vida a alguien que pensaba quitársela. Así que ponte en acción: ¿de verdad te cuesta sonreír?


Imagen: https://c1.staticflickr.com/9/8529/8526407355_a84d1fdcc1_b.jpg

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