Repensar nuestra humanidad

Por Mauricio Rodríguez

 

“El hombre es el lobo del hombre”
Thomas Hobbes

A través de la historia, la humanidad ha creado diversas armas para sobrevivir al ambiente adverso de la naturaleza, si bien estamos dotados de la capacidad de razonar ésta mayoritariamente se ha utilizado para fines de dominación o destrucción, pues simplemente deseamos el control y continuamente generamos masacres para determinarlo, es así que en el caminar de la historia se puede encontrar la conquista de Alejandro Magno, las guerras santas a manos de la santa inquisición o hasta el simple capricho de conquista por parte de reyes de antaño, ¿pero hoy acaso es diferente?

Después de siglos de historia hemos construido desde el siglo XX la mayor amenaza de la raza humana, la cual es la bomba atómica, y es entonces cuando recordamos los nombres de dos físicos con una capacidad enorme de dirigir los grandes proyectos que llevaron a Alemania y a Estados Unidos a competir por la destrucción de la humanidad, los cuales son J Robert Oppenheimer dirigiendo el proyecto Manhattan y Werner Heisenberg frente al proyecto Uranio, éstos se desarrollaron desde el año 1939 hasta 1945 desembocando en la explosión de Little Boy en Hiroshima y Fat Man en Nagasaki, la importancia de este hecho fue que cuando los físicos de ese momento observaron la capacidad de destrucción de tales armas fue cuando se implantó en sus mentes la posibilidad de extinción, siendo así que habría que preguntarse cuántos seres humanos murieron en el holocausto nazi y cuántos en lado ganador, y sólo observaremos que ninguno de los bandos podrá sentirse orgulloso o libre de vergüenza.

Por lo tanto, la humanidad avanza a rumbo lento tal vez, pero seguro a la autodestrucción, siendo que hoy en día la desigualdad  según Thomas Pikkety crece desmesuradamente al punto que 1% de la población acumula 50% de la riqueza mundial, provocando descontento entre la población de clase media, pues la clase baja parece ni siquiera tomarse en cuenta más que en tiempos de elecciones, y es en ese punto en donde los gobiernos que han olvidado a sus pueblos han cometido un error fatal, parecería que los tiempos del rey sol resuenan y más bien para repetirse.

Es entonces cuando debemos preguntarnos qué están haciendo los países del mundo para frenar tal situación, y la respuesta la observamos en 2016, por ejemplo con la le elección de un controvertido sujeto como lo es Donald Trump y en ese punto sólo vemos que el antisemitismo no murió únicamente, sino que mutó en manos poderosas. El temor que aguarda para las generaciones venideras es la presencia de un neofascismo venidero, pues aunque entre Rusia y Estados Unidos hoy se plantee la posibilidad de fortalecer la relación entre estas potencias, la realidad es que en los últimos días de la administración de Obama se desplegaron tropas por Europa, principalmente la presencia de fuerzas armadas en Polonia ponen en alerta a Rusia, pues parecería que se gesta una pronta guerra cerca de su país.

El mundo se está calentando y no sólo literalmente por el calentamiento global, sino por las relaciones o más bien la geopolítica imperante actualmente, en el cual Siria ha destacado durante la administración de Obama como su objetivo a controlar y es entonces cuando respondemos que las cosas son verdades que tienden a repetirse, la guerra está en la humanidad y a donde vayamos la haremos pues aunque suene radical y pesimista la realidad toca a ese ritmo.

Sin embargo aún hay tiempo de comenzar a reflexionar, a volver nuestros ojos al pasado de los grandes filósofos y repensar la historia para no repetirla, hoy ya existe la bomba de hidrógeno 100 veces más mortífera que la atómica, hemos avanzando tanto en materia científica que pensamos que evadimos las consecuencias futuras de la misma, y en ese punto cuantos científicos hoy saben que la tierra pronto será un campo de batalla, pues finalmente en el momento en que la humanidad llegue a otros planetas, éste que nos ha visto nacer, matar, evolucionar y sobrevivir quedará en manos del déspota, ¿pero queda entonces esperanza alguna y de ser así cuál es?

La esperanza está en el mismo lugar que la desesperanza, es decir en la humanidad. Si en este momento comenzáramos a reeducar al ser humano para dirigir su poder no más a ópticas o percepciones de lujo como salvar animales adoptándolos o dándoles un hospital antes que a los desgraciados por la pobreza, y no afirmo que esté mal luchar por estos seres llenos de vida, sin embargo es hipocresía, pues si no podemos salvar a nuestra raza ni a nosotros mismos, cómo nos atrevemos a salvar a un animal de otra especie, y entonces si dirigiéramos el poder tan grande que hoy nuestra generación tiene pero ignora, como diría Václav Havel, tendríamos en nuestras manos la esperanza de la humanidad, pero seguimos esperando que nos salven que llegue un mesías y que nos dirija, cuando seamos conscientes de la individualidad por la que tanto luchamos entenderemos que en el uno hay poder pero en el 100 hay fortalezas impenetrables.


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