Reminiscencias de la desigualdad

Por Brandon Ramírez en colaboración con Sofía Ramírez Martínez

Hace unos días platicaba con una amiga sobre algunos comentarios en redes sociales, que obvian o malinterpretan ciertas cosas del empoderamiento, las reivindicaciones del feminismo y en general de las permanencias del sexismo en que aun vivimos. Es cierto que ahora la discriminación por estos motivos es constantemente denunciada y visibilizada, pero también es que quizá por ese mismo motivo se ha relativizado y sigue siendo invisible en sitios donde es más interiorizado.

Muchos encuentran en la idea de lo políticamente incorrecto fuente de humor, ironizando sobre los tiempos que corren y algunas exageraciones a las que, puede opinarse, hemos llegado. Algo así ha pasado con algunas vertientes de los feminismos, a las que se les describe con ironía. Sin embargo, es un problema que persiste y en general, todas estas reivindicaciones ante las discriminaciones sistemáticas más que una lucha políticamente correcta son una necesidad.

Por más empatía que se tenga, es casi imposible saber con exactitud lo que las víctimas de la discriminación en sus distintas aristas experimentan, en especial cuando tienen consciencia de esta condición. El humor puede ser vehículo de crítica, muchas veces es utilizado así, para manifestar una postura crítica ante realidades que deberían ser cambiadas; también es cierto que la discrepancia es una parte inherente a las democracias, y ante cada propuesta se manifiestan contrapropuestas que generan debate y evitan radicalismos en ninguno de los extremos, tratando de generar acuerdos y consensos en los caminos que como sociedad debemos tomar, pero tanto el humor, como la discrepancia cerrada, pueden banalizar debates y problemáticas importantes.

Los debates para resolver problemas públicos, son generados por la realidad y el contexto en que se vive; en este caso, dentro de las democracias, la idea de la discriminación queda sin ninguna posibilidad de defensa, en ninguna de sus expresiones, ya que se parte de la premisa de la igualdad y las libertades, y combatirla se vuelve una necesidad sine qua non.

Teniendo eso en mente, y con anuencia de mi amiga, quisimos compartir uno de sus comentarios al respecto de la discriminación sexual:

El machismo, lamentablemente, lo vivimos y reproducimos continuamente. Por desgracia, son las mujeres quienes en mayor magnitud resultan afectadas por esta práctica que no sólo deben combatir diariamente en las calles y hogares, sino que sigue afectado uno de los deportes con más seguidores en el mundo: el futbol, pese a que cada vez más países tienen ligas femeninas, hay más aficionadas e incluso en los videojuegos se incluyen ya como equipos jugables.

Hace unos días, al término de un partido entre dos de los equipos más populares de México, se viralizó un mensaje que apuntaba lo siguiente: “Mujeres que le van al América nunca mueran. México necesita sirvientas.”

Queda claro que la mujer sigue siendo un objeto, alguien inferior y que, al parecer, su valor y dignidad se basan en lo que la sociedad considere como “aceptable”, eso incluye trabajos, labores, físico, entre otras.

Dicho evento me recordó a lo acontecido el año pasado en España, cuando la afición de un equipo de futbol de ese país colocó una manta en la que hacían referencia a la cantante Shakira y la insultaban alegando que “Shakira es de todos”, ello tras una disputa que se tuvo con el esposo de la cantante días antes.

Y se observa lo mismo, un acto de misoginia en la que la mujer es usada como trofeo, y objeto de castigo porque no valen nada en sí mismas. Son actos sexualizados que dan muestra de que la equidad de género es vista como palabrería, ya que es expuesta y reproducida delante no sólo de hombres y mujeres, sino de niños y niñas que a la par en las escuelas, en sus casas, en sus futuros trabajos harán de estas prácticas algo normal y cotidiano.

Y es que NO. Las mujeres no son de nadie. No lo es Shakira por elegir a un futbolista como esposo, como tampoco las mujeres que prefieren a uno por sobre otro equipo de futbol, mucho menos aquellas que trabajan arduamente por obtener un sueldo aseando, ni ellas ni ninguna otra mujer debe ser degrada a tal grado que la haga ver como un objeto.

Porque las mujeres no se definen por su estilo de vida, gustos, parejas, hobbies, trabajo. Tanto las mujeres como lo hombres se definen por la misma razón: son seres humanos, no más no menos.


Imagen: https://www.diariocritico.com/fotos/1/293036_ImagenColor1_juguetes_NOsexistas.jpg

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