Reminiscencia de cuando brillamos juntos

Por Alicia García

Estas letras son para ti, tómalas y absórbelas porque son tuyas. Este tiempo y espacio es dedicado totalmente a ti, sumérgete en ellos y lee con atención. Esta es una remembranza de cuando estuvimos juntos, de cuando éramos dos que sumaban uno, de cuando cohabitábamos la misma dimensión y ocasión, de cuando fuimos forasteros de las leyes del tiempo y de las restricciones de la lógica. Cuando efervecimos siendo ajenos a todos los demás elementos de nuestra ecuación. Del sueño que compartimos juntos y nos hizo peregrinar por los más diversos paisajes y ritmos, de aquel intervalo que compartimos pero que al fin y al cabo, fue prestado y terminó por convertirse en pedazos de memoria que aquí te dejo.

Se puede brillar de muchas formas, todas distintas y bellas pero tú y yo éramos fuente de luz ¿o éramos reflejo? Ahora me pierdo recordando todas las veces que fuimos canción y melodía de amor, ¿o es que fuimos eco de las más hermosas odas? No puedo evitar irme lejos y recapitular las veces que danzamos, bailamos y modificamos el espacio a nuestro alrededor, cuando hicimos el espacio a nuestra medida, ¿o es que la medida de nosotros era todo lo demás?

Ahora estoy confundida y no sé si brillábamos o nos apagábamos. No puedo estar segura de todas las veces que nos miramos, de las veces que nos perdimos el uno dentro del otro. Que el simple hecho de encontrar nuestras miradas fuera motivo y razón suficientes para explorar más allá, para seguir caminando agarrada de tu mano. Ya no puedo recordar si al ver mis ojos entendías mis miedos y mis verdades, si las comprendías o si siquiera querías comprenderlas. Me es difícil estar segura de las veces que al cerrar mis ojos viajaba a universos lejanos, todos en los cuales estuvieras tú. Si al cerrar tus ojos me veías conquistando tus miedos y secretos, si confiabas en mí lo suficiente para dejarte llevar por el ritmo de mi respiración. Recuérdame por favor si en tus ojos existían todas esas posibilidades infinitas que tu boca callaba.

Al bajar a tu boca me cofunde recordar cuál era su sabor, ¿sabía a valentía o sabía a  verdad? Creo que ahora no puedo responder a eso, como tampoco puedo acordarme si la línea delgada de tus labios me hacia soñar mañanas mejores, si el hecho de sentir tus labios en los míos era el pretexto sobrado para querer más, para querer todo sin fondo ni final. No puedo rememorar si tus labios eran la certeza rotunda de los sabores más deliciosos jamás probados. Hace tanto que no los toco que no estoy segura de poder recordar su forma ni su figura sin embargo tengo clavado en mi mente su olor y su sabor, su textura y cada una de sus grietas y aristas. Eran el preludio del resto de tus bondades.

Puedo recordar también como era tu cuerpo, aunque no con claridad. Ya no sé si en él me transformaba o te transformaba a ti al tocarlo, si hacíamos metamorfosis cada vez que sentía el calor de tu pecho o el frío de tus pies, cuando tocaba cada uno de tus rincones o cuando te acaricia sin mis manos. No puedo tener la certeza de evocar cada uno de tus bordes y ángulos, por ser tantos y tan bellos tengo una confusión en mi cabeza. Tampoco puedo estar segura cuántas vece desafiamos aquellas leyes que afirman que un cuerpo no puede ocupar al mismo tiempo el lugar de otro cuerpo en el espacio porque en definitiva tú y yo lo hacíamos. Antes te dije que hay muchas formas de brillar y esa era un de ellas. Me dabas de tu luz y tu calor y yo te correspondía con mi vulnerabilidad al descubierto. ¿Éramos luz o éramos sombra? Tal vez un poco de ambos, fuimos luz que alumbró todo lo que escondíamos y para taparlo tuvimos que convertirnos en sombra de nuevo. En frío de nuevo. En oscuridad y fin.

No soy capaz de recordar muchas cosas pero permanecen en mi los momentos de luz, los momentos en que brillamos como brillantina de colores. Pero tu corazón de brillantina se quedó pegada en mi mano y ahora sólo puedo ver lo poco que me queda. Ahora sólo puedo acceder a ti a través de la luz que irradiamos, al echar luz sobre los momentos que quisiera dejar en la oscuridad total. Todos los momentos felices y en consonancia, aquellos en donde vibramos en la misma frecuencia. No me olvides porque yo siempre recordaré cuando fuimos una sola luz. Pero como todo en esta vida, también nuestro brillo llegó a su fin. No somos la excepción ni tampoco la regla, sólo fuimos un breve y fugaz pasaje en esta eternidad, fuimos una estrella fugaz que brilló, alumbró y se perdió.


Imagen: http://www.comocual.com/como-ver-una-estrella-fugaz/

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