Regulación de armas: el debate pendiente en México

Por Daniela Hernández

 

Este artículo pretende ser un recordatorio para todos aquellos que se dedican a las políticas públicas. Los jóvenes necesitan mayores y mejores oportunidades o de lo contrario la posibilidad de que terminen con un arma entre sus manos será cada vez mayor.

En México, de acuerdo con el artículo 10 de la Constitución “los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa, con excepción de las prohibidas por la Ley Federal”.

La Ley de Armas de Fuego y Explosivos es la encargada de establecer los lineamientos para que una persona pueda obtener una licencia para posesión de armas. Sin embargo, en una entrevista para El Financiero la ex secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, señaló que “México padece por la débil regulación internacional de armas”.

Y es que para nadie es un secreto que, gran parte del armamento que debería entrar al país de manera legal termina en manos de grupos criminales, a causa de los inefectivos controles de seguridad que existen en la frontera norte, lugar donde se encuentra el productor y exportador más grande del mundo, es decir, Estados Unidos.

Mientras que en México sólo existe una tienda para comprar armas legalmente, en los Estados Unidos hay cerca de 50 mil negocios relacionados con la venta de armamento.

Lo más preocupante del asunto es que, según el informe especial Adolescentes: Vulnerabilidad y Violencia, elaborado por la CNDH y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) 70% de los delitos juveniles cometidos por personas entre 15 y 17 años están relacionados con armas de fuego.

Pero como si eso fuera cosa menor, en el Estado de México 75% de los casos delictivos estuvo relacionado con el crimen organizado, mientras que en la Ciudad de México sólo 17%. Entonces ¿por qué si las cifras son tan alarmantes en nuestro país no se debate sobre las armas?

Recientemente la discusión se abrió como consecuencia de dos hechos:

  1. En octubre de 2016, el senador del PAN, Jorge Luis Preciado, propuso reformar el art. 10 constitucional para extender la posibilidad de posesión de armas a negocios y automóviles con la finalidad de estar protegidos ante el incremento de los índices delictivos en el país. Esto derivó en diversas reacciones, pero al final la incitativa fue rechazada bajo el argumento de que, la solución no está en promover el uso de las armas sino en que el gobierno mejore sus estrategias y de esa manera garantice la seguridad de los ciudadanos.
  2. En enero de 2017, ocurrió un atentado con arma de fuego en un colegio de Monterrey, situación que resultó en la muerte del responsable por el ataque (menor de 15 años), así como otras tres personas heridas de gravedad (dos menores y la maestra). La trascendencia del incidente fue tal que, nuevamente se inició una discusión en torno al uso de las armas. Que si prohibir la posesión o no, que si crear medidas más estrictas para las licencias, etc.

No obstante, de no haber ocurrido tales acontecimientos el debate no se habría dado y para mí eso es lo realmente preocupante, porque México, en un país donde cualquiera puede conseguir un arma, donde abundan los grupos criminales, y donde gran parte de los jóvenes ve una posibilidad de mejorar su vida con la incorporación al crimen organizado.

Por ello que el incremento a las penas por portación de armas no ha funcionado, pues el problema va más allá de la posesión, más bien sobre lo que no hay que quitar el dedo del renglón es sobre una eficiente regulación de la posesión, especialmente cuando consideramos que, según datos de la Secretaría de Economía, en los últimos cinco años la importación de armas para uso de las fuerzas policiales ha aumentado en 55%.

Lo anterior muestra que, cada vez son más necesarios los controles de cuántas armas entran al país y en manos de quiénes terminan, para que de esa forma sea posible combatir el mercado negro. Además, es urgente la creación de exámenes psiquiátricos para las personas(ciudadanos) que deseen obtener una licencia de posesión y uso de armas con el objetivo de evaluar quién es apto y evitar tragedias.

Aparte, también es importante afianzar la confianza entre ciudadanos y autoridades pues resulta un modo para que la autodefensa con armas de fuego no se convierta en una necesidad inminente de protección.

Finalmente, la prevención del delito es una herramienta fundamental ya que, si no existieran grupos delictivos no sería tan indispensable el uso de armas. Por esto, es vital que las autoridades fortalezcan sus planes de acción en dicha materia.


Fuente de la imagen: ADF

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