Reglamento de tránsito

Por Brandon Ramírez

Recientemente se puso en marcha el nuevo reglamento de tránsito en el Distrito Federal y, aunque hay cambios significativos, sin duda lo que más relevancia tomó cuando se aprobó fue el monto de las multas por algunas infracciones, ante los que algunos mostraron su rechazo y otros su aprobación.

Las personas con las que he viajado los últimos días, incluso algunos taxistas, en su mayoría me han comentado estar de acuerdo con la postura negativa. Por alguna razón les molesta saber que ahora deben respetar los pasos de cebra, cuidar su velocidad sabiendo que hay más cámaras con radares en algunas vías primarias, el que no pueden utilizar nada que los distraiga mientras conducen (celulares en su mayoría) o que los pasajeros en el asiento trasero deban usar su cinturón, o que ahora cuando se es detenido por algún motivo no sólo es necesario mostrar la licencia de conducir y la tarjeta de circulación, también lo es mostrar una copia de la póliza de seguro… lo curioso para mí, es que todas esas cosas ya estaban contempladas en los reglamentos previos (incluso un familiar me mencionó su molestia por ahora deber estar pendiente de su velocímetro, como si antes no existieran límites de velocidad en todas las avenidas).

Supongo que es una de las consecuencias negativas de que uno de los requisitos para sacar la licencia para conducir no sea hacer un examen de manejo o de conocimiento del reglamento de tránsito. Aún recuerdo que, cuando trámite mi licencia por primera vez a los 18 años, me sorprendió lo fácil y rápido que fue: menos de 30 min y ni una pregunta sobre conocimientos previos para manejar automóviles o comprobantes de cursos.

Mi idea cuando quise aprender a conducir era hacerlo a través de un curso, como me había recomendado mi mamá. Sin embargo, al final aprendí gracias a un primo que, de vez en cuando, me enseñaba y permitía manejar con él como copiloto. Para cuando compré mi automóvil y tenía mi licencia, di por hecho que ya sabía lo necesario para manejar, sin la necesidad de un curso.

Nunca he tenido un accidente automovilístico, ni me ha detenido ninguna patrulla o me han levantado una infracción, pero siempre me quedó la sensación de que tomar el curso en una escuela especializada era necesario para que alguien evaluara mi forma de conducir, ya que la entonces Secretaría de Transportes y Vialidad no lo hacía.

La mayoría de mis amigos y familiares aprendieron a conducir con conocidos, como yo, y supongo que eso nos alejó del conocimiento pleno de lo que estaba permitido y lo que no con el reglamento anterior. No es de extrañar que la difusión de algunas consideraciones que contiene el nuevo reglamento sorprenda a algunos, que escuchan por primera vez que están prohibidas cosas que antes daba por sentadas que se permitían (y que las autoridades de tránsito no se preocupan por sancionar).

Mientras no sea requisito el demostrar el conocimiento de las reglas de vialidad y la habilidad detrás del volante para obtener una licencia de manejo, por lo menos el aumento del monto de las infracciones ha conseguido, durante los primeros días de la aplicación del nuevo reglamento, colocar en la mente de algunos automovilistas que algunos de sus vicios y hábitos pueden ser sancionados y costarles caro (no sólo por el monto, sino por los puntos negativos a sus licencias).

Es probable que con el paso del tiempo la situación se normalice y regresemos al estado previo de la aplicación del nuevo reglamento. Considero difícil que miles de conductores se conviertan de la noche a la mañana en respetuosos de la ley al pie de la letra, con mayor razón si la fuerza del hábito les hace mantener algunos vicios que adquirieron al aprender a conducir.

Si fuera decisión mía, yo optaría por volver a hacer requisito el examen de conducción, como mínimo. Es cierto que la corrupción fue el motivo por el que se dejó de realizar dicha prueba, y también lo es que aún somos una ciudad y un país donde la corrupción es uno de los mayores problemas y que, así como es posible verificar un automóvil sin que éste esté físicamente en el verificentro, también lo será aprobar el examen de manejo sin siquiera presentarlo. Pero los problemas no se resuelven ignorándolos, y si la corrupción se hace presente en este tipo de trámites, la solución a largo plazo no es quitar requisitos, sino combatir la corrupción y hacer cumplir al pie de la letra las leyes. El Estado de Derecho se manifiesta en el respeto de las leyes y la solides de las instituciones para hacerlas cumplir (regulando su acción, claro, y siempre dentro del marco de los derechos humanos), no quitando leyes y reglas para que éstas no puedan romperse ni corromperse.

 


Imagen de: www.universidad-justosierra.edu.mx

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