Redes: una película socialista

Por: Fernando Cruz Quintana

 

Desde sus inicios en 1896, la longeva historia del cine mexicano ha estado marcada por la participación directa del Estado en todas las ramas de la cinematografía, sin embargo, resultan notables —por escasos— los momentos en los que se han producido películas que hayan conjuntado con éxito intenciones políticas y valores artísticos. En este tenor, Redes (Fred Zinnemann y Emilio Gómez Muriel, 1936) constituye acaso el mejor ejemplo.

Consciente de la ausencia de una verdadera transformación estructural posterior a la Revolución, Lázaro Cárdenas intentó decantar los postulados de la constitución de 1917 en acciones de gobierno muy concretas, como fueron, por mencionar sólo dos ejemplos, la implementación de la Reforma Agraria y la impartición de una educación socialista. Este replanteamiento de la enseñanza respondía a la necesidad de una formación moderna que permitiera a las clases pobres superar el rezago tremendo de pobreza e ignorancia en el que estaba sumidas.

Ya que el analfabetismo representaba el mayor reto a vencer en materia educativa, y sabedor de que su superación llevaría un proceso no inmediato, el Estado, a través de la  dirección de Bellas Artes de la Secretaría de Educación Pública y el recién creado Departamento Autónomo de Prensa y Publicidad pensaron —tal y como lo hiciera el muralismo una década antes— en educar también por medio del arte: el cine y la pintura resolvían las carencias que la ausencia de lectura traían en el país. No hablo de la creación de un modelo de enseñanza enfocado a la cinematografía, sino de la realización de filmes (se hicieron poco menos de una veintena) que pretendían construir mensajes simbólicos que instruyeran y crearan en el público una verdadera “conciencia de clase”, en el sentido marxista del concepto.

Con una obvia influencia del mejor cine soviético de Sergei Einsentein, Redes entremezcla lo ideológico con una historia eficaz de personajes ficticios de dimensiones realistas. La historia, representada no por actores sino por aldeanos de Alvarado, Veracruz, narra la vida de un pueblo pesquero del Golfo de México que tiene que salir adelante de las más drásticas situaciones laborales impuestas por los dueños de los medios de producción. Como parte del desarrollo de la trama, un pescador incitará a un despertar político que habrá de modificar el curso de la hechos.

Si la intención de la película era la de hacer comprender lo abstracto de las clases sociales y la necesidad de luchar por la extinción de la desigualdad, al gobierno Cardenista le quedaba clara esta idea de Pierre Bourdieu: “Sólo se puede captar la lógica más profunda del mundo social a condición de sumergirse en la particularidad de una relación empírica”.

Aunque en la conjunción del talento estuvieron ausentes los grandes nombres de actores, la reivindicación artística estaría presente en el resto de los autores de la obra: para la dirección se contó con la dupla del austriaco Fred Zinnemman y el mexicano Emilio Gómez Muriel; el guión de la cinta fue elaborado por el fotógrafo estadounidense Paul Strand; la música fue obra de Silvestre Revueltas (quien por cierto inaugurara su fama mundial gracias a este trabajo) y el sonido estuvo a cargo de Joselito Rodríguez. En los inicios del proyecto participaría el mismísimo Carlos Chavez, quien encabezara el Departamento de Bellas Artes, pero hacia el final de la realización sería removido de su cargo.

En 2009 Redes fue restaurada por la organización World Cinema Foundation —presidida por el director y productor estadounidense Oliver Stone—, la cual se encarga de preservar y recuperar filmes mundiales descuidados, en particular los de aquellos países que carecen de la habilidad técnica y financiera para hacerlo.

Si bien Redes narra una historia de ficción, la intención de apego descriptivo de la realidad de la clase trabajadora de aquellos años es evidente, y constituye lo que Gaston Bachelard denominara como un “caso particular de lo posible”. Con la ventaja del tiempo a nuestro favor, reconozcamos cualidades y utilidades históricas en la trama y en toda las situaciones que circundaron la realización de esta obra, curioso ejemplar del materialismo dialéctico nacional llevado a la pantalla grande.

 

Aquí la película completa:

 

La Orquesta Sinfónica de Radio y Televisión Española interpreta “Los pescadores” y “Lucha”, música de la película Redes, del compositor Silvestre Revueltas:

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