Realismo mexicano

Por Mónica Vargas

La literatura mexicana, como toda la hispanoamericana, está llena de motivos representativos de una época fundamental en específico donde los usos y costumbres del país se quedaron plasmados a través de sus personajes. En el caso de la segunda mitad del siglo XIX, el costumbrismo emergió como corriente y con él muchas figuras que se quedaron para la posteridad, esencialmente se divulgó a través de la prensa, la cual participó de este fenómeno en el mismo espíritu de forjar una identidad nacional en las primeras décadas de la joven República independiente de México. 

La mayoría de autores costumbristas, así como posteriormente los modernistas, se internaron a las letras gracias al periodismo. A través de la investigación y la crítica a las diversas notas informativas fueron surgiendo formas de mirar la cotidianidad y por ende se crearon nuevas historias. El periódico ha sido siempre un aliado de la literatura; muchas de las novelas por entrega y de folletín tuvieron el eco obtenido gracias a este medio de comunicación. En Europa, por ejemplo, está el caso de Madame Bobary; y en México el del Periquillo Sarniento. Por esta razón, se hace especial énfasis en promover autores nacionales, pues de este modo se generaba una cultura nacional que reforzaría la identificación de los criollos con la patria mexicana. Pues para este entonces la cultura indígena estaba ya casi olvidada y los españoles eran vistos de manera extraña. El mestizo fue el que buscaba darle identidad a su historia para ir forjando un futuro. Ejemplo de ello son Micrós, Tomás de Cuellar y Luis Inclán; autores que comenzaron su labor artística a través del periodismo y los folletines. 

En el costumbrismo se encuentra un claro ejemplo de lo que era la moralidad en los escritos que se hacían donde el autor planteaba de una manera muy realista todos sus personajes con sus  determinadas características, descripciones de los lugares en forma detallada dando paso a la imaginación realista en la obra. 

En este tenor, nace una nueva corriente que revolucionó por completo el tipo de textos que se conocían en la fecha: el realismo. Este tenía por objeto mostrar una reproducción fiel y exacta de la realidad; autores como Rafael Delgado, Portillo y Rojas, Emilio Rabasa y Arcadio Zentella lograron un uso minucioso de la descripción mostrando perfiles exactos de los temas, personajes, situaciones y espacios que trascienden lo cotidiano como tema central exponiendo problemas políticos, humanos y sociales; rechazando el sentimentalismo y mostrando el hombre objetivamente  que puede incluso llegar a la crudeza. Los escritores realistas emprendieron la tarea de escribir la realidad distanciándose de ella y permitiendo que los personajes hablaran por sí mismos, totalización de la realidad.

La literatura ha dado vuelcos inmensos alrededor del tiempo, pero lo interesante en esta entrada es descubrir especialmente el México de aquellos años y la forma en que una vida atormentada de injusticias se transformó en verdaderas obras de arte. Pienso que más que el peso de la historia, tenemos el peso de las causas. El arte por sí solo no habla, es el artista quien modela la realidad, ya sea de forma costumbrista o modernista, pero siempre con el corazón entregado. 


Imagen: https://www.tribuna.com.mx/Los-ocho-mejores-libros-que-debes-conocer-para-emprendedores-t201808060002.html

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