¿Qué pasa si nos organizamos?: Un acercamiento a los movimientos sociales actuales (Parte II)

Por Uriel Carrillo Altamirano

Como se había mencionado en la entrada anterior (http://jovenesconstruyendo.org/que-pasa-si-nos-organizamos-un-acercamiento-a-los-movimientos-sociales-actuales-parte-uno/), el estudio de los movimientos sociales en la actualidad permite la comprensión de los aconteceres de la realidad. Por lo que realizar un breve recuento de algunas acciones colectivas se vuelve pertinente para comprender la organización colectiva contemporánea.

A continuación, se enunciarán, de manera breve, algunas acciones sociales es la escena mexicana contemporánea y se les clasificará a partir de las categorías de Touraine; como resultado, se pretende presentar una perspectiva que sirva para desarrollar análisis y ensayos posteriores con mayor complejidad.

En primer lugar, el Movimiento de Regeneración Nacional encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Después de las elecciones del 2012, el entonces candidato decidió romper las relaciones con el Partido de la Revolución Democrática, para posteriormente crear un “movimiento social” en todo el país.

La idea principal es regenerar al país. Regresar a la época de crecimiento y darles a los mexicanos la esperanza de un mejor país. Sin embargo, tiempo después se constituyó como un partido político más, que aún mantiene sus ejes de izquierda, así como a él en su liderazgo.

En este sentido, MORENA más que un movimiento social es una lucha social, pues busca hacerse del poder político de la nación para hacer los cambios que considere necesarios; pero también es una conducta colectiva porque es una acción que surge de reintegrar y unificar a México, de regenerarlo de acuerdo con el discurso que emite. Por lo que queda claro que no busca crear un nuevo sistema, sino modificar algunos aspectos del mismo.

En la historia reciente de México no había ocurrido un hecho social tan importante como la desaparición de 43 estudiantes. Si bien la violencia en el país había estado presente desde hace ya bastante tiempo, ésta parecía encontrarse por debajo de ciertos “límites” de tolerancia. Aunque lo anterior forma parte de una normalización sistemática, lo que es cierto es que muy pocos eventos habían marcado de manera tan grave a la sociedad mexicana.

En el 2014, la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa movilizó cientos de miles de mexicanos. En todo el país se registraron protestas, marchas, acciones en conjunto que reclamaban la aparición de los estudiantes, así como justicia y transparencia en todo lo acontecido.

Este es un movimiento social que generó una de las mayores tensiones dentro del sistema, ya que cuestionó el poder judicial mexicano, así como a sus dirigentes. Como resultado se generaron iniciativas de ley y ajustes a algunos puntos de la misma. Además, logró que muchos mexicanos se unieran a la causa. Lo más importante es que cimbró un golpe para elevar una lucha social, de un cierto sector, a una demanda nacional, el cese a la violencia, la impunidad y la corrupción en el país, que ahora está a cargo del Partido de la Revolución Institucional.

El 2017 será uno de los años más recordados en la historia. A raíz de los sismos del mes de septiembre, se formaron varios colectivos que buscan la restauración de sus viviendas y modos de vivir. Aunque los terremotos afectaron varias partes del país, como Puebla, Oaxaca y Chiapas, ha sido en la CDMX donde las protestas por la reconstrucción han sido más notorias.

Cabe mencionar que hubo organización civil después de los sismos, esto con la intención de ayudar a los ciudadanos afectados. Una organización efímera y sin rumbo que no fue más allá de solucionar demandas inmediatas. Razón por la cual el apoyo no trascendió.

Lo que esto quiere decir es que sólo las personas afectadas, de manera más cercana, siguen en una constante organización para exigir la solución a la situación generada después de los sismos. Por lo que el denominado 19s es considerado una conducta colectiva, principalmente, y, en segunda instancia, una lucha social porque está cerrada a solo una parte de la población. Sin llegar a la toma del poder.

Aunque se pudiera ahondar más en cada uno de los ejemplos propuestos, cabe mencionar el carácter reflexivo de éste ensayo en el que, de manera breve, se busca utilizar las categorías-conceptos de Alain Touraine para varios tipos de acción social. Lo que en un futuro puede servir como punta de lanza para un trabajo más exhaustivo.

Sin embargo, esto no limita a que dejar de mencionar que la organización y los movimientos sociales son la esperanza y el recurso fundamental que el sujeto del siglo XXI puede utilizar para cambiar todo lo que le parezca. Un sujeto activo es aquel conoce su realidad y decide participar en ella para mejorarla.

El siglo XXI estará marcado por un cambio de valores de forma rápida, que pondrá cómo reto la adaptación del sujeto a nuevas realidades. Esto como consecuencia de las condiciones establecidas por el sistema y los dirigentes de las naciones. A pesar de ello, la organización social ha demostrado en muchas ocasiones un contrapeso y la iniciativa para cambiar las relaciones de poder entre los dominados y los dominantes, de tal manera que se reconstruyan los planos de acción en donde la participación no esté sujeta a los recursos económicos y/o sociales. Asimismo, que los valores que sean reproducidos fomenten la equidad y la justicia.

“Numerosos son quienes estiman nuestra sociedad como incapaz de producir nuevos movimientos sociales: ya porque éstos serían absorbidos por el irresistible ascenso de los estados administradores, ya porque una sociedad enriquecida sería capaz de absorber todas las tensiones, ya finalmente porque los movimientos sociales, al ser producto de sociedades de acumulación con cambio rápido, no tienen cabida si volvemos a sociedades equilibradas.

Tratar, por el contrario, de entender los nuevos movimientos sociales es defender otra representación de nuestra sociedad y de su porvenir. Según esta representación entramos en un nuevo modo de producción, el cual al originar nuevos conflictos engendrará nuevos movimientos sociales, extendiendo y diversificando el espacio público y quizás también dará a luz a formas de dominación y control social más profundas y con mayor capacidad de manipulación social” (Touraine, Alain. 1984:106).


Fuente: Touraine, Alain, (1984) El Regreso del actor. Buenos Aires, Argentina: EUDEBA. 1987. P.216


Imagen: https://lh3.googleusercontent.com/CIJt0v9E2ZGIle2j5ga5KfLZvy6N3HCV1XcQhpYQdTK_FZe2Y82J3KWPLTyPF0ZDPeV8Q=s153

 

 

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