¿Qué estás haciendo para cambiar  el mundo?

Por María Fosado

Como sabrás, los acontecimientos que se están viviendo en momentos actuales nos mantienen alerta.

Hoy en día gracias a las redes sociales podemos mantenernos informados las 24 horas del día durante todo el año sobre lo que acontece alrededor del mundo; y también a través de los medios de comunicación tradicionales.

En muchas ocasiones en vez de informarnos, nos generan miedos irracionales. Nos provocan sensaciones de angustia, temor y desconfianza. Los atentados que suceden en los países, las guerras internas, las luchas de poder y demás, cada vez nos hacen más egoístas.

Lamentablemente la ayuda humanitaria real se va perdiendo, ahora creemos que todo se puede “solucionar” a través de tweets o colocando en nuestros perfiles de las redes sociales la bandera de un país con el que supuestamente nos estamos solidarizando. ¡Bueno fuera si las cosas se solucionaran de ese modo!

Obviamente no estoy diciendo que debamos ir corriendo a socorrer a las personas afectadas cuando no tenemos el medio para hacerlo, o no está en nuestras manos. Existen personas que piensan que por el hecho de haber sucedido la tragedia en un país ajeno al suyo, jamás les pasará a ellos. Nunca digan nunca.

Tampoco es como si solamente quisiera verle el lado negativo a este tipo de situaciones y decir que por  pensar de esa manera nos pasaría algo malo, simplemente nunca sabremos a qué podríamos estar expuestos.

Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de la realidad de nuestro país (en cualquiera en el que vivas) solo porque a nuestras familias no les está pasando.

Nos preocupamos por lo que está sucediendo en el momento, por la noticia reciente cuando además de un acontecimiento actual, hay otras cosas que están sucediendo en el mundo o que aún existen y muchas veces no nos importan. Tal vez sí nos importan pero se nos olvida que existen porque simplemente a nosotros no  nos pasa.

Vivimos preocupados por el momento, que si en un país murieron por terroristas, que el avión desaparecido del que nadie sabe nada, que los ataques a turistas extranjeros, etc, etc.

Pero ¿acaso nos hemos preocupado en ese momento por lo que aún no se ha podido erradicar en el mundo?

Mientras en los noticiarios nos presentan las noticias del momento, también están sucediendo acontecimientos que no se han resuelto: hay personas que se están muriendo de hambre, de pobreza; son víctimas de las injusticias de sus países y sin importar género o edad.

El mundo necesita agentes de cambio. El mundo necesita de ti, de mí y de todos aquellos que estén dispuestos a hacerlo.

Creo que el cambio comienza  con nosotros mismos. Se trata de realizar acciones pequeñas y con ser tú o yo las únicas personas transformando nuestro entorno, hacemos la diferencia.

Los jóvenes de hoy sentimos cierto interés por lo que está aconteciendo en el mundo, y pocos son los que logran el cambio, porque la mayoría sólo nos preocupamos en vez de ocuparnos.

Muchas veces las palabras no sirven de nada si no van acompañadas de acciones y sobre todo de comprometernos a realizar cambios.

Te has preguntado sobre ¿qué es lo que anda mal en tu país, en tu ciudad o en tu comunidad y te disgusta?, ¿qué harías para cambiar las cosas que no van bien?

Deberíamos comenzar con nosotros mismos; a algunos les molestan las campañas del reciclaje o de los animales en extinción, del calentamiento global y hay otros a quienes sí nos importan.

Creo que todo lo que se padece en el mundo a mayor o menor medida en diferentes países, se debe a nuestra actitud para afrontar nuestros problemas. Nos quejamos de los acontecimientos, unos más que otros pero siempre se repite lo mismo. Para que  cambien las cosas, primero tenemos que cambiar nosotros mismos.

No hagas las cosas para los demás, sino por amor propio, porque de verdad tienes el interés de mantener el planeta, el país o la ciudad en la que vives.

Si en esta vida nada te falta, tampoco desperdicies. Si te sobra algo, puedes ayudar a que alguien más tenga, no lo mal gastes.

Piensa en todas esas personas que tienen poco o nada en la vida, que tal vez padecen de un techo, una familia y comida. Si puedes ayudarlos, ¡hazlo! De lo contrario, agradece lo que a ti se te fue dado.

Si no puedes ayudar a alguien más, ayúdate a ti mismo para ser una mejor persona.

Agentes de cambio podemos ser todos. Si algo te disgusta, te hace sentir mal, comienza por hacer el bien.

Hay cosas que son inevitables pero no pueden pasar desapercibidas.

Cambia lo que no te gusta, actúa por lo que te parece injusto. Pero que nada se quede en palabras. En estos tiempos las palabras ya no son suficientes, tus acciones son las que generarán el cambio.

En los ojos puedes ver las intenciones de una persona, y en sus manos puedes ver qué tan capaz es para llevarlas a cabo.


Imagen de: https://www.flickr.com/photos/sweat-ers/

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