¿Qué es olvidar?

Por Driveth Razo

Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre.

Anónimo

Olvidar…

Muchas veces queremos olvidarlo todo, volver a comenzar. Pero no nos damos cuenta de lo que eso significa en verdad. La palabra olvidar tiene cuatro significados según la RAE, pero nos enfocaremos en los dos primeros:

1.- Dejar de tener en la memoria lo que se tenía o debía tener.

2.-Dejar de tener en el afecto o afición a alguien o algo.

Queremos olvidarnos de varias cosas. Puede ser que tratemos de olvidar a alguien que nos lastimó, algo que nos hizo sentirnos la peor persona del universo, o incluso una acción que nosotros mismos cometimos que lastimó a otro.

Pero en verdad, ¿deseamos olvidar?.

Las experiencias más dolorosas son las que nos forman, son las que nos ayudan a mejorar. Si no hubiéramos tenido esas experiencias, no podríamos comprender lo que se siente estar en dicha situación. Pero dejando de lado las experiencias…

¿Somos capaces de olvidar a alguien?.

Ese alguien que nos lastimó o incluso que nosotros lastimamos. ¿En verdad estamos dispuestos a olvidar su sonrisa, su forma de ser o esos momentos que pasamos juntos?. Ahí es cuando todo cambia, muchas veces sólo queremos olvidar lo malo. Tratar de borrarlo para poder seguir como si nada hubiera pasado. Seguir hablando como si nunca nos hubiéramos lastimado. Como si esas últimas palabras que dijimos nunca hubieran existido. Otras veces, tal es el daño ya provocado, que queremos borrarlo todo. Borrar todo lo que nos recuerda a esa persona. No queremos volver a verlo, ni saber más de él. Pero cuando menos nos damos cuenta, nuestro subconsciente vuelve a traer el rostro de ese alguien a nuestra mente, y aunque tratemos, muy pocas veces se puede desvanecer ese recuerdo sin lastimarnos.

Al tratar de olvidar, nos concentramos tanto en borrar el recuerdo, que sin querer lo invocamos aún más. Entre más tratemos de olvidar, más recordaremos. Si al contrario, dejamos que esos recuerdos sigan en nuestra cabeza sin tratar de invocarlos o sin tratar de recordarlos, se irán lentamente. Se evaporarán, se irán poco a poco a tal grado que ni nos daremos cuenta que se fueron para nunca regresar.

A lo largo de mi vida, he perdido a muchas personas. Esas personas han significado mucho para mí, pero cuando se van, sólo quedan sus recuerdos, o eso creí. Una de esas personas, me lastimó mucho. Convivíamos desde que nací, después de todo era mi prima, éramos inseparables. Doce años de recuerdos se esfumaron. Cuando se fue, no traté de retener sus recuerdos, ni mucho menos olvidarlos. Los deje en mi mente, pensando que los dejaba en una bóveda segura, donde los podría recuperar cuando quisiera. Cuando traté de recordarlos, había olvidado la mayoría de ellos. Los únicos que seguían intactos eran los malos, nuestras discusiones e incluso momentos donde alguna de las dos salíamos heridas.

Después llegó mi mejor amiga. Cuando nos enojamos y dejamos de hablarnos traté de olvidarla. Obligué a mi cerebro a borrar todos sus recuerdos, pero cada vez que lo obligaba, me la recordaba. Duré tres años intentando borrarla de mi mente, esos tres años fueron horribles para mí. Cada vez que regresaba un recuerdo bueno de nosotras dos, trataba de olvidarlo. Pero en vez de lograrlo, mi cerebro cambiaba ese recuerdo por uno malo. Un recuerdo bueno, se convertía en un recuerdo tormentoso. Sólo lograba que los buenos recuerdos se alejaran, recordando la última vez que hablamos y que nos gritamos. Llegó un punto donde no sabía qué hacer. Quería olvidarla, pero al mismo tiempo eso me mataba.

Al final me di cuenta que quería mantener conmigo los bellos momentos que pasamos juntas. No quería que me pasara lo mismo que con mi prima. Porque a pesar de que al principio me sentía feliz de haberla superado y de haber logrado olvidarla, ahora no. A veces me gustaría recordar los momentos que pasamos juntas. Después de todo, lo más valioso que las personas le dejan a uno son sus recuerdos.

Tal vez, estamos demasiado lastimados para ver las cosas desde este punto de vista. Pero al final nos daremos cuenta que los recuerdos son los únicos que nos ayudarán a seguir. Si una persona nos decepcionó, está bien, al menos sus recuerdos no podrán decepcionarnos. Si alguien cambió su forma de ser, siempre podremos conservar su antiguo “yo” intacto en nuestra memoria.

Después de todo, las personas son simples humanos; que sin querer, lastiman, cometen errores e incluso se pueden decepcionar a sí mismos. Pero no por eso debemos olvidarlos. Si los olvidamos, olvidaremos una parte esencial de nosotros…

Olvidaríamos lo que somos, ya que gracias a esas personas hemos madurado y hemos seguido adelante.


Imagen  http://www.elpelicultista.com/2014/02/14/olvidate-de-mi-eternal-sunshine-spotless-mind/

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