¿Qué es la justicia? II

Por Miguel Téllez

 

En la publicación anterior hablé de la teoría de justicia rawlsiana. Señalé que Rawls buscó hacerle frente a otra teoría, a saber el utilitarismo. También vimos -grosso modo- en qué consiste el utilitarismo y algunas críticas que se le hicieron. Finalmente, expuse dos principios de justicia que, según Rawls, elegiríamos en la posición original.

Habíamos dicho que los dos principios de justicia rawlsianos -en Teoría de la justicia– son: 1) Un esquema de libertades lo bastante amplio que sea compatible con un esquema de libertades compatible con el de los demás y 2) que las desigualdadades están justificadas si y sólo, favorece a los menos aventajados. Parece que 1 nos parece plausible: elegiríamos el mayor número de libertades para nosotros y que sean compatibles con un esquema para los demás -si no, habría choque de libertades, además, debido al velo de la ignorancia, no sabríamos qué lugar nos tocaría en la sociedad-. El segundo principio -conocido como “Principio de diferencia”- resulta un matiz en la igualdad como la entiende Rawls. Según nuestro filósofo en cuestión, hay desigualdades que son profundas: nacer en tal sociedad en lugar de aquella -una pobre y una rica, por ejemplo-, tener talentos que nos hagan más hábiles para enfrentar retos de la vida, por mencionar algunas. Estos hechos no están justificados, por mérito o demérito, son arbitrarios. Para Rawls, hacer la distribución de bienes primarios -que ya los mencionamos en la anterior publicación- es algo que nos ayudará a solucionar esas desigualdades profundas y el principio de diferencia es el que actúa para llevar a cabo esta empresa.

Siguiendo a Rawls, una persona que ganara $200,000 al mes, está justificada de ganar tal cantidad si con ese hecho los menos aventajados son favorecidos. Además, se debe de partir de un punto igualitario en donde todos pudieron haber alcanzado ese sueldo. Si con ese sueldo no se favorece a los menos aventajados, entonces habría que quitarle esa ganancia a quien la posea y distribuirla entre los menos favorecidos. Claro, no se le quitará todo, pues esa persona también debe tener suficientes bienes primarios para vivir una vida que merezca la pena ser vivida, como habíamos dicho hace unos días.

Esta propuesta esquematiza una intuición que tiene la gente cuando sabe de los millonarios que existen en el planeta. Seguramente hemos escuchado juicios donde la gente declara que deberían quitarle a los ricos y que eso se distribuya para que haya menos pobres, hambrunas, etc. Este tema es muy grande y no pretendo desarrollarlo, sólo es para ejemplificar. Sólo por mencionar, hay quienes creen que inyectar dinero al problema de la pobreza no es solución. Una respuesta a esa sentencia es que si inyectar dinero no es solución, eso no implica que nos olvidemos del problema -para un conocimiento de problema puede leerse a Thomas Pogge en “La pobreza en el mundo y los derechos humanos”.

Con lo que hemos dicho, se puede tener una idea de lo que expone Rawls en su Teoría de la justicia -claro que dice mucho más Rawls-. Sin embargo, cuando Rawls publicó su libro, muchos lo criticaron y otros más lo defendieron. Veamos algunas críticas.

Hay dos críticas fundamentales a la teoría de la justicia ralwsiana. Una consiste en una paradoja metafísica y la otra ataca el principio de diferencia. Nos vamos a centrar en la segunda: el ataque al principio de diferencia. Ya sabemos que según Rawls, toda desigualdad está justificada si, y sólo si, favorece a los menos aventajados. Pondré un ejemplo para exponer la crítica al principio de diferencia. Supongamos que Andrés y Benito viven muy cerca el uno del otro. Luego, se les distribuye la misma cantidad de bienes primarios. Ambos quieren comprar un campo y hacer de él lo que les gusta. Andrés que es fan del soccer, se hace de un campo para jugar, en cambio, Benito que tiene gusto por la siembra, prefiere hacerse de un campo para sembrar. Al paso de los años, Andrés tendrá menos recursos, pues invirtió sus bienes en su campo de soccer. Benito tendrá más recursos, pues él decidió sembrar y ahora recoge los frutos de su decisión. Según el principio de diferencia rawlsiano, debemos quitarle a Benito y darle parte de su riqueza a Andrés, pues ahora es un desfavorecido. ¿Es esto justo? Parece que no lo es. De hecho, ambos iniciaron en un punto igual, se les repartió lo mismo y decidieron como quisieron.

El escenario expuesto representa una crítica al principio de diferencia de Rawls. Ya que de hecho no parece que toda desigualdad deba estar justificada para favorecer a los menos aventajados. Rawls aceptó la crítica y sugirió que hay que distinguir entre el factor de circunstancias y el factor de las elecciones. Tomando en cuenta tal distinción, entonces el principio de justicia sigue intacto ante tal crítica. Es decir, no se compara que debamos atender la situación del menos aventajado porque nació en un barrio donde sólo existe la pobreza a que atendamos la situación de otro desfavorecido que decidió apostar su beca de $35,000 en un juego de azar. Los críticos aceptaron esta distinción que hace Rawls, el problema es que tal distinción no está expresada en su principio de diferencia; por lo tanto, tal principio en cuestión es susceptible a la objeción.

La invención de Teoría de la justicia de Rawls, marcó el inicio de un debate que hoy día sigue vigente. Hay quienes decidieron atender otra cosa -las capacidades- además de los bienes primarios -como Amartya Sen en “Idea de la justicia-. Cabe señalar que esto es el Rawls de Teoría de la justicia, pues en Liberalismo político, Rawls implementa su propuesta.

Hago la invitación a que el lector se interese por estos temas, pues aunque tengamos algunas intuiciones respecto a lo que creemos que es la justicia, en ocasiones tener una intuición no basta -la gente que apoyó el apartheid estaba convencida de sus intuiciones-. Quizás no nos convirtamos en unos filósofos de la moral o la política, en todo caso, conviene atender temas de justicia que nos competen, entender que las buenas razones es por lo que debemos aspirar y estar dispuestos a escuchar las razones de los demás.

 


Imagen de: http://abc.miled.com/2015/08/05/construiran-y-equiparan-ocho-centros-de-justicia-del-sistema-penal/

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