Proteger el planeta: tarea de todos

Por Nely Ortiz

Según el “Índice para una vida mejor” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los temas que menos importan a los mexicanos son: compromiso cívico, comunidad y medio ambiente. Pero ¿cómo podemos preocuparnos por el medio ambiente si México se encuentra luchando contra gobiernos ineficientes y corruptos, narcotráfico, familias cuyos seres queridos desaparecidos son encontrados en fosas comunes, así como la inseguridad creciente en todos los estados?

Los seres humanos estamos continuamente adaptando el planeta para acomodar nuestras necesidades a través de una interacción descuidada con el ambiente, la tierra ha cambiado de como era hace miles de años, ¿fueron cambios naturales? sí, ¿influyó la mano del hombre? ¡Definitivamente!

Ya no se trata de debatir si es realidad o mentira: es un hecho lo que sucede en el planeta como consecuencia de nuestras acciones en el mismo. Los efectos más graves están a la vuelta de la esquina. Por ello es menester incluir la lucha contra el cambio climático en nuestras prioridades más urgentes.

Perspectiva internacional

La población mundial es aproximadamente: 7 519 961 830. Según proyecciones de la ONU, si la población llega a los 9600 millones para 2050, no alcanzarán los recursos naturales necesarios para mantener los niveles de vida actuales, a mayor demanda mayor consumo.

El 1 de enero de 2016 entraron en vigor los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyos objetivos están planteados para cumplirse en 2030. Éstos buscan eliminar la pobreza mediante estrategias que favorezcan el crecimiento económico y aborden una serie de necesidades sociales entre las que se encuentran:

  • Educación.
  • Salud.
  • Equidad de género.
  • Crecimiento del empleo.

Al mismo tiempo resolver estas necesidades debe de venir acompañado de la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente.

Estos objetivos reconocen la necesidad actual de implementar de forma urgente, la protección al medio ambiente en todas las agendas gubernamentales. Su éxito es imperativo para un futuro seguro con prosperidad, dignidad y oportunidades para todos.

Este tipo de acuerdos internacionales se logran a partir de consensos entre la mayoría de los países, pero en la mayoría de los casos, las naciones incluyen los acuerdos en su legislación, pero no se crean mecanismos para garantizar su cumplimiento. ¿Cómo podemos exigir a nuestro gobierno que implemente medidas urgentes si nosotros mismos no tenemos este tema como prioridad?

El problema de la educación

Ayudar al medio ambiente no tiene que ver con la cantidad de recursos de cada individuo o grupo, sino con las acciones que éstos realizan, que son consecuencia directa de la educación que reciben.

Por ejemplo si tú que estás leyendo tienes conciencia de lo que sucede hoy en día con los glaciares, el aumento del nivel del mar o el incremento de la temperatura global, entonces es necesario que informes de ello a las personas cercanas a ti que desconocen del tema, y que lo hagas de forma que se relaciones con sus propias necesidades. Esto ayudará de manera local en un grado menor, pero necesario.

Sin embargo también necesitamos cambiar el modelo educativo nacional. Tan solo piensa en un niño de 5 años al que desde pequeño se le enseña el respeto por la naturaleza, la importancia del reciclaje y cómo es que se obtienen las materias primas de los productos que consumimos a diario. Ese niño crecerá con una mentalidad muy diferente a la que estamos acostumbrados actualmente. En 2030 tendrá 19 años y será parte de una nueva generación activa productivamente que actuará en pro del medio ambiente de forma natural, con una actitud dispuesta y responsable en lugar de que sea un esfuerzo adicional.

Invertir en el futuro de los niños a través de la educación garantizará la formación de personas capaces de hacer una diferencia importante para mejorar el mundo en el que todos vivimos.

No es necesario volverse vegano y vivir en una montaña, pero sí es importante pensar dos veces antes de usar el coche para ir a la tienda de la esquina o de tirar en la calle una bolsa de papas o dulces. Pensar que esas pequeñas acciones no tienen un efecto global, es parte del problema que nos aqueja a todos.

Un cambio inicial y accesible es el consumo informado: cada peso que va a empresas que no tienen responsabilidad con el entorno influye en la alteración de los ecosistemas. Saber a quién le compramos y cómo son sus políticas, abre la puerta para entender el impacto y la influencia que tenemos como consumidores en el planeta.

No importa cuán pequeñas o insignificantes creamos que nuestras acciones pueden ser, importan créeme. Solo hace falta una persona que lidere las acciones locales y pueda conducir a un importante avance medioambiental.

Necesitamos una visión a largo plazo: tenemos el poder de hacer el cambio, ya contamos con fuentes de energía renovables, indicadores, instituciones y nuevas tecnologías para ello. Solo necesitamos cambiar nuestro pensamiento y nuestra actitud. Una vida sustentable para nuestro planeta significa un buen lugar para el ser humano. Para cada uno de nosotros.

“Lo que le estamos haciendo a los bosques del mundo es sólo un reflejo espejo de lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos y al prójimo
Mahatma Gandhi


Imagen: http://www.greenpeace.org/argentina/es/fotos-y-videos/galerias-de-fotos/Marcha-Mundial-por-el-Clima/COP21-Marcha-Mundial-por-el-Clima—Mexico/

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