Prioridades

Por Brandon Ramírez

 

La semana pasada terminó la polémica sobre la elección de un Técnico Interino para la selección mexicana de fútbol, un tema que muchos consideran banal, pero para muchos otros es practicamente un pilar en su vida.

Podría decirse que es un tema que no merece mayor atención, habiendo muchísimas cosas más importantes y preocupantes que acontecen en nuestro país. Sobre el impacto y el devenir que esto tenga sobre México, poco podría objetarse. La violencia, la desigualdad, la pobreza y un largo etcétera son temas de mayor trascendencia e influencia en México.

Sin embargo cuando un deporte es popular entre más del 60% de la población, las cosas que acontecen alrededor del mismo obtienen atención mediática e importancia en las charlas de boca a boca en las calles. Una encuesta levantada por Consulta Mitofsky en enero de 2015, reafirma que el fútbol es el deporte más popular en México, con un 56.2% de personas que se declaran seguidores del mismo, seguido del box con 37%, baseball con 28.7% y basketball con 26.4%. En 2014 la cifra fue de 70.1%; la media en el seguimiento histórico de este estuido, que va de 2007 a 2015 es de 60.2%.

En el mismo periodo de tiempo, la participación electoral en procesos federales (intermedios de 2009 y 2015, y presidencial de 2012) tuvo una media de participación de 51.59%. Los mexicanos, en efecto, parecen más interesados en el fútbol que en la participación electoral que tomo como referencia y una de las variables para medir el interés en la política (sabiendo que el abstencionismo en ocasiones también es motivado por participar políticamente no asistiendo a las urnas).

No sé si exista alguna otra actividad cultural o deportiva que genere el interés de tan alto porcentaje de nuestra sociedad; si lo hay, desconozco el dato. Muchos podrán decir que es una pena que lo mexicanos dediquemos atención, tiempo y muchas veces dinero, en una actividad que quizá no lo merece. Sin embargo la concurrencia a los estadios y la audiencia mediática en los partidos de fútbol, nos dicen que mucha gente opinaría lo contrario. No conozco una cancha de llano que no tenga su liga amateur de fin de semana con equipos conformados por los vecinos de la zona, por ejemplo.

La realidad es esa, la gente disfruta ver, jugar y seguir este deporte. Una apreciación personal es que es más fácil que se exija (en general, por cualquier persona) la renuncia de un Director Técnico de cualquier equipo o de la selección nacional, que de un servidor público. Pareciera que la exigencia de rendición de cuentas que debiera existir con respecto a los funcionarios electos por voto popular, es de hecho manifestada hacia a un miembro de una agrupación privada, en cuyo manejo interno no tenemos la menor incidencia.

Quien sabe, si existiera el mismo interés, seguimiento y empeño en exigir resultados a nuestros servidores públicos, otra podría ser nuestra realidad nacional. Sin embargo, es entendible el desinterés por la política en general cuando la gente no ha visto materializadas las promesas hechas a nuestro país, y cuando diversos estudios señalan que la pobreza y la desigualdad aún impera de manera muy significativa en México.

Hay una cita que siempre me viene a la mente cuando pienso en esto. Es de Eduardo Galeano, escrita en su obra “Su majestad, el fútbol” (1968), quien hablando sobre la gente reunida para festejar el triunfo de un equipo de su país (como es común ver en la Ciudad de México en torno al Ángel de la Independencia cuando se considera que un resultado merece ser celebrado) señala:

“Yo también hubiera preferido una manifestación tan multitudinaria y estridente por la tierra que los cañeros reclamaron en vano contra la política económica que el imperialismo nos impuso. Pero la victoria de Peñarol no era culpable de las derrotas de la izquierda; ojalá la izquierda fuera también capaz de ganar 4 a 2 cuando, faltando pocos minutos para el fin, todo parece perdido”

No puedes obligar a la gente a apasioanarse por algo que siente ajeno, como la política, aunque esté presente en su día a día y en sus relacionales sociales. Es un dicho popular que uno puede cambiar de todo en esta vida, menos de equipo de fútbol; es algo que permanece a lo largo de la vida.

Quizá los únicos apasionados por la política son de hecho, los políticos que vemos y por quienes votamos, o algunos analistas y comentaristas. La cultura política se va formando a través del tiempo, y la nuestra parece no ser apasionante (es más fácil que alguien se tatúe el escudo de su equipo que el logotipo de su partido político). Sí, en la redes sociales y en las marchas que vemos constantemente es notorio el interés de muchos por exigir la rendición de cuentas, buscar incentivar al participación y una verdadera pasión por la política, pero creo, sin tener los números en la mano, que no es la mayoría.

La realidad en sí misma no es ni buena ni mala, es lo que es. Somos un país que parece tener, en buena parte de la población, otras prioridades en vez de la política y los asuntos públicos que definen el rumbo del país. ¿Esta realidad nos gusta? La respuesta varía según a quien se pregunte. Mucha gente preferirá seguir apoyando a su equipo, que quizá le ha dado más alegría, aunque sea momentánea; que a cualquier partido político, o la política misma. Si fuera éste el caso ¿podríamos juzgarlos y decirles que están equivocados?


REFERENCIAS

Consulta Mitofsky; “La afición al futbol soccer en México 2015”, consulta en línea: http://consulta.mx/index.php/estudios-e-investigaciones/mexico-opina/item/340-la-aficion-al-futbol-soccer-en-mexico-2015

CNN; “El interés por la política alcanza su máximo en cinco años según encuesta”; publicado el 24 de abril de 2012”, consulta en línea: http://mexico.cnn.com/nacional/2012/04/24/el-interes-por-la-politica-alcanza-su-maximo-en-cinco-anos-segun-encuesta

Galeano, Eduardo; “Su majestad, el fútbol”; México: Siglo xxi editores; 1968.

Fotografía de Silvia Cervantes Hernández.

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