Primer día de escuela

Por Driveth Razo

 

Siento que todo el mundo me está observando disimuladamente mientras paso por donde se encuentran. Mi vista trata de no dejar el piso ni una sola vez, por miedo a que suceda lo que todos están pensando, caerme; para así tener un motivo más por el cual reírse de mí.

Paso la entrada principal y me dirijo a los salones, a lo largo del camino me encuentro con diversos grupos de chicos, ellos se llevan súper bien e incluso preguntan por las vacaciones de los otros. Me hacen sentir incómoda e incluso, inadaptada. Intento hacer lo mismo, pero en cambio yo, sólo obtengo silencio.

Es el primer día, es normal que no conozca a nadie, sobre todo porque también es nueva ciudad… Nueva ciudad + nuevo ambiente = perdición total para mí. 

Siempre he sido de las personas a las que les cuesta entablar conversación con otros chicos. Nunca he sido buena socializando y por lo tanto, siempre he tendido a estar sola los primeros días o incluso durante toda mi estancia en la escuela, como fue el caso cuando estaba en primaria. Pero eso antes no me importaba.

Cuando era niña, me daba igual si las personas me hablaban o no. Yo me conformaba con mi mejor amiga Lily, una muñeca que me regalaron mis abuelitos al cumplir 6 años. Al ir creciendo, mi imaginación fue disminuyendo y con ella ese sentimiento de soledad -antes inexistente- fue aumentando.

A medida de que pasaba el tiempo, en vez de ir mejorando en mis habilidades sociales iba empeorando más. Cada vez me sentía más incómoda con mi cuerpo, con mi cabello, con mi forma de ser, que sin darme cuenta, al empezar a rechazarme a mí misma, los demás me rechazaron también.

Es difícil aceptarse a uno mismo, sobre todo, encajar en los estándares que define la sociedad en la que vivimos.  Estos estándares son los que hacen que nos vayamos apagando, que cada vez seamos más inseguros, y sobretodo, provocan trastornos que son difíciles de superar. 

Pero no todo está perdido, siempre encontramos personas que se encuentran en la misma situación que nosotros y eso nos ayuda a formar un lazo incluso más fuerte que una simple amistad.

Al entrar a secundaria, había otra chica parecida a mí. Siempre estaba sola, igual que yo. Durante un tiempo ninguna de las dos tratamos de hablar con la otra por miedo a ese rechazo que antes habíamos experimentado. Sin darnos cuenta, un día esa conversación se dio de forma natural, y desde ese día, ninguna de las dos se volvió a sentir sola otra vez. Al pasar el tiempo se fueron sumando más chicas, y en poco tiempo tuvimos lo que nunca habíamos tenido ni una ni la otra; un verdadero grupo de amigas que nos aceptaba por quien éramos.

Para personas como nosotras, a las cuales se nos dificulta dejar que nuestras voces sean escuchadas, es más difícil lograr sentirnos cómodas e incluso en sintonía con los demás. Las voces exteriores acallan la nuestra, las habilidades externas opacan las nuestras, porque nosotros no somos lo suficientemente seguros para demostrar que podemos sobresalir; las posibles amistades que podríamos desarrollar se alejan lentamente debido a que piensan que no tenemos interés en comunicarnos con ellos, y como estos, podemos encontrar muchos más ejemplos.

Sé que es difícil hacer que nuestra voz sea escuchada, hacer frente a la sociedad en la que vivimos y atrevernos a decir un simple “hola. Pero hay que tratar de alzar la voz, para que después no nos podamos quejar por no ser escuchados. Puede que otras personas se encuentren en la misma situación que nosotros, desde ahí podemos iniciar.

Tratemos de hablar con las personas, que al igual que nosotros les cuesta entablar conversación, e incluso tratemos de hablar con alguien que sea muy fluida en ello, ya que así, ella nos puede ayudar a seguir con el hilo de la conversación sin sentir que todo el peso recae en nosotros.

No hay que sentirnos intimidados por la presencia de otras personas. Todos somos iguales, no por nada, a lo largo de la historia han habido diversas luchas a favor de ello. No porque otra persona sea diferente físicamente a ti o tenga más recursos económicos, significa que vale más. No por ello puede humillar a nadie y si trata de hacerlo, en vez de agachar la cabeza y dejarlo pasar, mejor hay que alejarse de ese tipo de personas y tratar de entablar amistad con otras que de verdad valgan la pena conocer, después de todo, hay millones de personas dispuestas a brindarte una sonrisa.

Recuerda que cualquier gran amistad comienza con un simple “hola” y ésto da inicio a una gran aventura.


Imagen: http://debeverse.com/2015/04/10-hermosas-frases-sobre-la-amistad-para-compartir-con-esa-persona-especial/

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