Prácticas organizativas de los partidos políticos / Parte I

Por Jimena Cerón

A menos de un año para los comicios presidenciales de los Estados Unidos Mexicanos cabe hacer un paréntesis entre lo ya hecho, lo que se debe de hacer y aquellas ligaduras que parecen irrompibles en algunos sectores donde la brecha política que existe con la ciudadanía parece cada vez más grande. A pesar de que existen hasta cierta medida las mismas oportunidades de ascenso dentro de los partidos políticos, cuando se trata de escalar a los puestos de dirigencia el camino se vuelve turbio e inclusive inaccesible para la gran mayoría de los militantes en los partidos.

Si bien es cierto que no todas aquellas personas que se acercan a la política buscan necesariamente un puesto de elección popular o llegar a los escalones más altos de la estructura partidaria, existe un grave descontento por la falta de unión de éstos con aquellos que en la estructura vertical en la cual se lleva a cabo el juego. Entre las diversas críticas que se hace al mal gobierno se habla de una ciudadanía como un ente completamente externo a éste, como si cada ciudadano fuera completamente ajeno a los modos de gobierno y exigencias de la vida diaria, lo cual es erróneo pues una parte de esa ciudadanía está más empapada e involucrada del contexto político que los mismos gobernantes.

Para ser precisos; existe una brecha entre los simpatizantes que se diferencian de los militantes no solo por el nivel de compromiso que tiene cada uno con el partido sino con la forma en que uno ve al otro, el líder que milita ve como inferiores a los vecinos que solo apoyan el proyecto desde el aporte de su voto sin necesariamente estar en constante militancia. Los militantes por su parte deben convivir con los niveles de cuadros donde la desventaja es aún mayor pues la profesionalización de éstos (dentro del partido) convierte a los primeros en una especie de base que parece solo servir para la movilización de las bases, pensando que esto es una tarea mínima o poco importante (cosa que parece solo preocupante en época electoral). Los cuadros tienen en particular un conflicto con los dirigentes pues éste al ser el último y más cerrado grupo carecen de una real convivencia y enlace con los demás actores, lo cual es la premisa para el descontento social pues al no existir una buena coerción entre los escalones del partido se vuelve cada vez más complejo el hecho de que lo exista con el pueblo, aquel pueblo votante del cual se convertirán o son gobernantes.

En base a lo anterior cabe aclarar que cada uno de ellos se mueve a través de incentivos que pueden ser colectivos; que son distribuidos de manera general, los cuales son los beneficios o promesas de beneficios, y los selectivos; que son distribuidos solamente a algunos participantes y de manera general, los cuales definen en gran medida el nivel de participación de cada uno de ellos.

Se puede hablar entonces, de una serie de prácticas políticas que se arrastran a la ejecución del gobierno haciendo cada vez más visible el desapego con la ciudadanía, a pesar de que existen diversas leyes para intentar asegurar la responsabilidad de los gobiernos es aun preocupante la falta de interés de ellos con los ciudadanos que depositaron su confianza y también con los que no, pues a pesar de que éstos no simpatizaran con las propuestas es ahora el gobernante de todos los ciudadanos que habiten en su jurisprudencia. Sumado a ello y de forma más preocupante, existe también la falta de intereses por seguir manteniendo a aquellos que llaman líderes locales (la mesa directiva escolar, los líderes de mercados, los comités vecinales, etc.) mismos que son buscados durante el proceso electoral con el fin de asegurar que pueden acercarse a ese territorio y mejor aún, que podrán a través de la cooptación de su líder lograr la participación de todos en quien de cierto modo puede incidir.

El olvido a estas pequeñas estructuras, que sumadas forman en realidad el peso macro de los partidos, trae por consiguiente problemas sumamente graves más aun cuando es de su conocimiento que la falta de atención a sus propuestas y exigencias no se debe solo al hecho de que exista una gran demanda o la siempre conocida falta de recursos, sino que se trata de un desinterés personal de aquellos gobernantes, una falta de compromiso con el puesto que ejercen pues de forma casi sínica, pasean por los lugares de recreación en un horario laboral encontrándose a estos, ya no en los mitin políticos sino en los centros comerciales, parques, restaurantes y demás establecimientos para satisfacer sus necesidades de ocio.

Lo cual, convierte a todo esto en el meollo del asunto pues si no se tiene la capacidad de estar en una contaste participación con los escalones partidarios que los hicieron llegar a donde están ahora, difícilmente existirá una aceptación por aquellos que tenían la duda de participar y peor aún con aquellos que desconocían o rechazaban a quien ahora es gobierno. Los partidos están buscando prepara a las estructuras para que las personas tengan en verdad el interés de participar cuando son los gobiernos (nunca generalizando) quienes no tienen el interés de hacerlo con aquellos a quien creen inferiores pues olvidan que gracias a estos pudieron acceder al puesto donde ahora se encuentran, mismo que no es permanente.


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