Por si lo lees…

Por José Barbosa

“Ya lloraste, ya sufriste. Incluso te deprimiste. Ahora toca que vivas y sonrías”
Anónimo

No me siento listo, ni seguro para escribir este texto. Pero aún así lo voy a hacer, aunque sinceramente no sé si vayas a tomarte el tiempo de leerlo. Pero puede que en algún punto de tu vida lo hagas y te quede claro el dolor que me has ocasionado.

Te encontré cuando menos lo imaginé, mantuve una estabilidad muy hermosa contigo, sonreí y me sentí libre. Y desde que te fuiste, desde que me olvidaste, desde que me hiciste partícipe de tu indiferencia he tenido buenos momentos, pero han sido más visibles los dolorosos y llenos de nostalgia ¿Sabes qué es lo más triste?… Que te llevo en mis pensamientos, en mi vida diaria, en mis sueños, en mis alegrías y tristezas ¿Quién eres? ¿Qué eres? ¿Por qué me lastimaste así?

Sé que existen muchos cuestionamientos para estos dos primeros párrafos, lo que no está claro es a quién va dirigido, ya que es normal pensar que están dedicados a una persona sentimentalmente hablando. Pero… No.

La pérdida de uno mismo es la peor que un ser humano puede tener, ya que la realidad es la que debemos de entender con el paso del tiempo y más aún sabiendo que ya somos adultos y personas con una profesión, con una carrera. Es raro ¿No? Pero hay momentos que uno sabe al 100% qué quiere de su vida y al otro día, se perdió o no tenía la fe suficiente en sí mismo para lograr sus metas.

Lo que hay que tener muy claro son las prioridades, las posibilidades, la visión de qué quieres hacer, pero sobre todo tener muy en cuenta la diferencia de profesión y vocación; más que cualquier otra cosa saber qué te apasiona en este mundo. Todo nos lleva de la mano a vivir y ser felices. Tal vez personas como yo tenemos prioridades un poco altas y por tal motivo la pérdida de uno mismo suele avivarse más por el hecho de que no queremos depender de alguien más por encima de nosotros y desde ahí uno empieza mal.

Pero, tenemos que comprender de donde viene todo. Ya que esas desilusiones propias e inseguridades, pueden venir de casa, de un pasado turbio y doloroso o por la soledad que tal vez uno haya manejado por un largo tiempo. Debemos cerrar ciclos, así como en los textos que últimamente he escrito, cerrar un capítulo o varios en nuestra vida es necesario para salir a adelante. Saber qué no nos sirve y aprender de ello.

Es necesario entenderlo, y comprender que todo lo que nos ha pasado nos hace lo que somos ahora. Estemos o no realizando lo que deseamos con el alma o no sabemos para qué estamos en este mundo. Pero he ahí ese pequeño dilema, y es donde recalco; “Cerrar ciclos”. Así nos vamos a dar una segunda oportunidad para encontrarnos y dejar esos fantasmas del pasado de lado.

Si nos fue mal en la primaria o en la secundaria hay que olvidarlo y perdonar a esas personas que tanto nos lastimaron, el haber mentido a nuestros padres por algo que creíamos que hacíamos mal y terminamos entendiendo que es parte de uno mismo a pesar de que no se hable del tema, también es un punto que a la larga vamos a terminar entendiendo, las relaciones también forman clave partícipe en esto. Una buena relación que puede haberte marcado, si en determinado momento terminó y te mirabas en un futuro cercano o lejano con alguien. También nos puede lastimar a tal grado de que queden truncadas nuestras metas y sueños.

Hay muchos temas de los que se les puede sacar mucho, todas las personas somos diferentes y tenemos una historia. Pero el tiempo sigue corriendo y es por ello que tenemos que entenderlo antes de que se nos acabe. Eso sí, difiero con algunos cuestionamientos que tienen la mayoría de los seres humanos; debes hacer esto antes de los 30 años porque después jamás en la vida vas a lograr tus metas y sueños. ¡Vil mentira! Si quieres y puedes y aunque te tome la gran parte de tu vida. El ser feliz que es la meta más grande que debería de tener un ser humano. Lo va lograr porque de eso depende su felicidad. Para esto venimos a este mundo, a ser felices.

El dilema aquí, es que a unos nos ha tomado un poco más tiempo el saber adentrarnos en una meta fija. Porque el idealizar demasiado nuestras capacidades y habilidades, y poner al mismo tiempo una balanza de lo que nos gusta y para lo que somos buenos. Es claro que tenemos un problema ahí en saber que hacer o no hacer y también cómo hacerlo.

De algo si estoy seguro: que cuando encuentre lo que estoy buscando, sabré que estoy listo para ser feliz. Mientras hay que disfrutar y descubrir. No dejarnos vencer por nada ni por nadie, y cuando realmente tengamos esa pizca de luz en los ojos, estoy seguro que la sensación de paz interna será impresionante. Algo así como un viaje astral, el hecho de estar en dos lugares al mismo tiempo y sentirnos bien por hacer lo que amamos y por tener esa paz y felicidad en nuestra vida. Ya no nos va a preocupar el qué dirán, ni los prejuicios, ni el miedo mismo.

Hay que arriesgarnos, y si algo no sale bien. Hay que intentar otra cosa, y así sucesivamente. Pero siempre sabiendo que dimos lo mejor. Porque tal vez nos toque conocer a alguien que esté mejor que nosotros y puede ayudarnos o viceversa ayudar a alguien que está peor.

Tenemos que pensar muy bien lo que queremos. Pero tener en cuenta que todos podemos hacer la diferencia, la magia existe y está en uno mismo.

Les dedico esto a todas esas personas que no han sabido qué hacer de sus vidas o están en la encrucijada de saber si van a ser buenos. Que no les quepa la menor duda de que van a cometer errores, pero el error más grande es no intentarlo.  Salten y van a ver frutos. Porque no hay dolor más grande que dedicarse esto a ustedes mismo y al final decir: Te dedico esto a ti, por si lo lees… (Mentalmente hablando, una dedicación propia).

¿Feo no? Así que hagan lo que hagan, y digan lo que digan los demás, vivan, creen y sueñen muy fuerte. Todo es posible, si así lo desean.


Imagen: https://jillmreid.files.wordpress.com/2012/02/believe1.jpeg

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