¿Por qué no te besé el lunes?

Por Teolinca Velázquez

¿Quién se atreve a amar en estos vertiginosos días? ¿Quién es el valiente que se atreve a invitar el paso del amor a través de un beso?

El amor, que alguna vez fue potencia ahora se considera una vulnerabilidad. Amar ya no nos hace fuertes, nos hace débiles y nos recuerda la defectuosidad humana; la eternidad del hombre se mide en su capacidad de “amar” y olvidar rápidamente, por eso ya nadie quiere amar, porque pensamos que el olvido otorga eternidad y todos queremos ser eternos, no mortales.

Los riesgos existen para recordarle al hombre su característica finita y desde que la humanidad está obsesionada con la vida eterna, superficialmente asociada con la juventud, los riesgos significan una aberración, algo de lo cual hay que huir sin detenernos y evitarlo a toda costa. Bajo esta premisa, el amor es un riesgo, el amor es una aberración.

Sin embargo besar no significa amar, así como amar no significa besar, pero sí constituye la probabilidad de que el amor llegue con el tiempo. Es abrir la puerta a un sin fin de posibilidades tanto buenas como malas, ¿Quién es el valiente que se atreve a abrir esa puerta en una sociedad que se ha enseñado a no abrirle la puerta a los extraños?

La noción de comunidad se ha desvirtuado, el prójimo ha pasado de ser un compañero para convertirse en un extraño que me puede asesinar en cualquier momento. Amarle se entiende ahora como darle las armas necesarias para que meta una puñalada al corazón o en la espalda, donde le sea más conveniente. Amarle significa dar cuenta de nuestros sentimientos en una época que considera la fortaleza del hombre como su incapacidad de sentir; besarle significa darle la llave al extraño para que abra la caja de Pandora que tenemos escondida en el sótano.

¿Por qué no te besé el lunes? Porque soy un sujeto atravesado por mi época; porque la vida me enseñó a dejar los cuentos de hadas en las películas infantiles; porque eres un extraño que probablemente oculte una daga detrás de esos labios; porque quiero vivir eternamente y tú me recuerdas mi condición humana, tú me recuerdas que soy débil cuando yo quiero ser eterna, fuerte, inalterable.

Porque un beso como puede significar mucho, como puede significar nada; un beso que puede despojarme del control sobre mis instintos que hasta ahora he logrado mantener exitosamente; un beso que puede derrocarme de mi falso papel de diosa sobre mis posesiones para recordarme mi terrenalidad y mi vulnerabilidad. En fin, un  beso que me sabe a eternidad pero me atrae mortalidad.


Imagen: http://www.artedentalclinic.com/wp-content/uploads/2016/11/beso-1200×526.jpg

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