¿Por qué matamos lo que amamos?

Por Teolinca Velázquez

 

Cuando en una relación de pareja ocurre algún altercado es muy común que entre ellos se insulten de alguna manera. Es probable también que si la herida es muy honda, uno de los dos decida abandonar sin decir palabra ¿Por qué existen estos malos tratos entre dos personas que se aman?

Erich Fromm en su libro El corazón del hombre menciona que hay dos tipos de narcisismo: narcisismo benigno y el narcisismo negativo, se habla de negativo cuando la persona no tolera la crítica. Cuando el narcisista se siente herido, su mismo narcisismo lo lleva a buscar la venganza, la desaparición del agresor y la reparación de la ofensa. En una relación de pareja donde se encuentren estos patrones, el ser amado se ha convertido en un agresor, en un enemigo que hay que “matar”.

Estas acciones se pueden ver manifestadas en actos de desdén: desplantes, comentarios hirientes, golpes bajos, cualquier cosa que descalifique al enemigo es suficiente para considerarse victoriosos, se ha derrotado al oponente y se puede volver al pedestal. ¿En qué momento de la vida estamos en que la persona amada debe morir? ¡Cómo afecta a una relación el que el otro pase de ser el amado a ser el odiado! Aunque sea por un segundo, las consecuencias pueden ser fatales.

¿Cómo se puede amar al enemigo? ¿Cómo se puede respetar al enemigo? El enemigo es para matar o morir, los altercados pueden derivar en todo tipo de violencia, incluso en la muerte física de la pareja; muchos casos de violencia doméstica derivan de comenzar a ver al ser amado como si fuera alguien que debe desaparecer. El problema está en que muchas veces estos momentos de furia son sólo momentos y cuando el estado de alteración pasa, se abren los ojos para ver solamente al amor herido, a punto de morir.

¿Cómo podemos revertir ese camino? Venciendo al narcisismo. Reconociendo que la pareja es otra persona diferente a nosotros, con diferentes perspectivas y actitudes; que cuando realiza una crítica u observación desfavorable quizá sea motivado o motivada por el mismo amor que nos tiene.

El amor y el reconocimiento son herramientas clave para salir de esta situación. En primer lugar, el narcisismo puede ser vencido por el reconocimiento de nuestras faltas. Todo ser humano tiene faltas que no por eso nos hace ser monstruos, lo que nos distingue es ese ánimo de trabajar y mejorar. El amor por su parte es aquello que nos permite respetar la dignidad humana de la pareja y quienes nos rodean, nos permite reconocer que así como nosotros tenemos faltas, también la pareja las tiene y no por eso les dejaríamos de amar.

Cuando ponemos primero el amor frente a los momentos de ira que podamos tener, éste nos hará recordar que no se trata de un enemigo a quién vencer, sino de un ser amado con quien se tiene que dialogar para poder llegar a un acuerdo. Ésta es la alternativa que ofrece Bauman en su libro Amor líquido, que se puede crear un lazo con el prójimo respetando su dignidad humana; lo cual también se desprende de aquel precepto cristiano “Ama a tu prójimo como a tí mismo”. Teniendo en cuenta primero el amor que se profesa por la otra persona, podremos tener una reacción menos violenta y podríamos dejar de verle en momentos de furia como el enemigo, para mantener siempre presente que se trata del ser amado.


Imagen: http://claudialcampos.com/amor-odio-y-ternura/

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